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domingo, 1 de julio de 2018

Era necesario


Volvía de Sevilla en tren. También lo hacían los turistas nacionales que vienen a ocupar nuestras playas y a saborear nuestra gastronomía en este período estival en que nos encontramos.

De nuevo, una conversación de un padre con su hijo, al parecer de Zaragoza, ponía de manifiesto que aquel Perro andaluz de Antonio Martínez Ares en su comparsa para el concurso de este año era más que necesaria.

Lo era por dos razones. La primera, porque aunque nuestra reivindicación del sentir andaluz siempre ha estado presente en nuestras coplas, nadie hasta entonces había procedido a dibujarla con un trazo tan fino que lo hacía encriptado para muchos incluso de los que hemos nacido en estas tierras. La segunda, porque si aquella comparsa cargada de simbolismo no fue entendida, es porque entonces el andaluz realmente necesita mejorar que dirían en los centros educativos. Yo suscribo esta segunda posibilidad.


En la citada conversación del padre y el hijo, el primero como una gracia subrayaba nuestro característico dialecto. Más tarde el hijo sostenía con alguien a quien no pude ver que su padre no entendía el modo de hablar de los andaluces.

En otro tiempo, tal vez me hubiera irritado dicha conversación aunque hubiera permanecido en el mismo silencio que hice ahora dado que la libertad de expresión no puede ser recriminada y nunca mi posición entendible como temor a “ser descubierto”.

En Teoría de Andalucía de Ortega y Gasset – también malinterpretada y no entendida – el filósofo trata la forma de ser de los andaluces aunque muchos hayan puesto negritas, cursivas y mayúsculas en aquello de la holgazanería.  Lejos de la intención que parece demostrar la lectura atenta de Gasset, se desprende que el andaluz no tiene la necesidad de reivindicar su naturaleza porque es fuente de múltiples culturas, tal vez por eso más arriba de Despeñaperros los sentimientos de nacionalidad o pertenencia estén más acusados.

La visión que el andaluz tiene de sí mismo es de víctima pero también de autocrítica. Tras las crisis coloniales del noventa y ocho y los procesos de industrialización del resto de España, a Andalucía le quedó un panorama desolador. La agricultura y la pesca fueron su sustento, un sustento que iba a contracorriente del resto de Europa que ya había dejado atrás el estatus del régimen antiguo. Esto, condicionó la forma de ser y pensar del pueblo andaluz: pobre, analfabeto y dado a inclinar la cabeza. Nuestra prosperidad y riqueza histórica y cultural sólo era vista desde fuera mientras nosotros no sabíamos aprovecharla ni sacar rédito de ella contemplándola como quien mira las estrellas y las adora como puntos luminosos del firmamento. Sin más.

Andalucía sigue hundida en su propio pantano. Sumida en las mismas miserias y con otra generación condenada al analfabetismo, aunque desde una perspectiva distinta. Con gobernantes de tan escasa calidad política y moral a la altura del pueblo al que maneja con facilidad y con un mendrugo de pan. Los jóvenes de mi pueblo son realmente deprimentes, quizás más aún que sus tatarabuelos a los que por otro lado, no se le brindaron las oportunidades ni apareció la diosa Fortuna en ningún momento de su miserable vida.

El perro andaluz que presenta Antonio Martínez Ares no está lleno de tópicos pero sí los presenta, nuestros miedos, nuestras vergüenzas y nuestra deuda con ser más que la tierra que acoge cada verano y festividad a los que bajan de Zaragoza y otros puntos de España que no nos entienden este singular dialecto.

No insistiré en el mito de la holgazanería ni me vanagloriaré esta vez de nuestra historia y cultura pasada. Aquí se trabaja a destajo para sacar a la familia adelante, hay poco espacio para leer, estudiar, ser un hombre de provecho y porqué no, nos falta habilidad y coraje para decir basta y asumir responsabilidades. Para dejar el mendrugo de pan, para luchar y para superarnos. Los pocos que lo hacemos o permanecemos aquí refunfuñando de nuestra suerte o buscamos gente que esté a nuestra altura con una conversación y un grado de sensibilidad más acorde con lo civilizado, pero también para que no nos exploten y nos hinchen a palos y a costa de la salud por cuatro miserables perras-gordas.

Era inevitable que la obra de Ares se quedase en manjar de privilegiados y en fanfarronería del populacho. Luchamos contra nuestros propios fanfarrones con el deseo de que también gocen del privilegio de entender El perro andaluz de Martínez Ares.

Necesitamos que estas nuevas generaciones que gozan de muchísimas más oportunidades, no asuman la holgazanería malentendida de Gasset. Queremos que nos representen con la humildad pero con la inteligencia de cualquier otro punto de España. El ideal vegetativo también es aquel que transpira y realiza su fotosíntesis para sobrevivir en un medio empeñado en aniquilarle y debe realizarse día a día.

Cuando la obra de Ares para esta salva de coplas que es nuestro Carnaval se comprenda, el esfuerzo habrá merecido la pena. El perro habrá superado su rabia y tendremos menos reparo en que no se nos entienda, porque a fin de cuentas, es cuestión de otros poner empeño en ello.



jueves, 28 de junio de 2018

¿Un planeta sölo de humanos? No, gracias

En estos días en que el planeta vive muy preocupada por si su selección pasará a los octavos de final, a los cuartos, a las semifinales o a la gran final, hablar de Medio Ambiente es como clamar en el desierto.

Existen muy pocas o casi ninguna organización que de forma independiente, sostenida sólo por sus socios se dedique a  que la voz del desierto pueda ser amplificada y llegue a alguien como la botella del mensajito que flota en el mar.

En cierta conversación, alguien me decía que desconfiaba de Greenpeace como de cualquier otra organización. La verdad, es que en estos últimos años hemos visto la fragilidad del ser humano para aprovecharse de las ocasiones y enriquecerse a costa de la buena voluntad de otros.

Mi respuesta fue la siguiente: ¿dejaremos que nadie haga nada por la sostenibilidad del plantea?Yo no sé de lo que a nivel interno se fragua en Greenpeace, pero en su historia se han conseguido numerosos éxitos contra los inconscientes capaces de mandarlo todo a ser puñetas. De otro modo, muchos de estos logros serían ahora lamentaciones o como dicen los incrédulos "algo que tenía que ocurrir".

Esta organización que tiene repercusión internacional tiene una larga trayectoria, es independie políticamente (A quien sea, gracias) y se sostiene por los socios que circundan este maravilloso globo cada vez más amenazado. No se puede ser optimista. Caminamos cada vez más deprisa a convivir sólo con nuestra especie de la que muchos se vanaglorian por su inteligencia y capacidad de sobrevivir. Tal vez sea cierto, en parte, porque ¿dónde queda aquella facultad llamada humanismo?

En estos días, algunas especies de orangutanes se enfrentan en Indonesia a la tala ilegal e indriscriminada que acabará con su hábitat natural y por ende con ellos mismos. El prestigioso BBVA apoyando políticas de oleoductos, y un eterno rosario de calamidades producto de nuestra inteligencia.

Si algún día Greenpeace desaprece (el sueño de algunos), veremos con que facilidad obviamos que su lucha por la conservación de este planeta permitió al menos frenar su holocausto final. Yo espero no estar vivo para ese momento.

Los más críticos dirán que hay otras prioridades, y tal vez no les falte razón. Pero esas prioridades son posibles desde otros marcos como el económico y el político. Lo que sí es cierto, es que sin la conservación y el respeto medioambiental ni siquiera esas prioridades tendrán sentido.

Existen muchas maneras de colaborar con Greenpeace no sólo con la económica. El voluntariado, la recogida de firmas, su tienda online, etc.

Será terriblemente cruel esperar  a que con nuestra inteligencia el planeta sea habitado sólo por una especie además de un craso error y una ignorancia sobre cómo funcionan los ecosistemas. La Naturaleza es silenciosa, será por ello que nuestros oídos no han sido capaces de percibir ni predecir su estado de salud, como un cáncer que transita hacia el final de una vida sin hacer ruido, pero no por ello menos virulento y dramático. Esperar que esto acontezca puede depender de ti.

Greenpeace

viernes, 22 de junio de 2018

You´re the top, Merman


Recuperando en estos días un álbun que un amigo me regaló en formato de cinta de casete hace más de veinte años con temas de Frank Sinatra, me interesé por la voz de una de las cantantes. La canción era You´re the top del genial Cole Porter para el musical Anything goes de 1.934.

Al mismo tiempo, descubrí la faceta cómica de Frank en el filme The joker is wild de Charles Vidor, estrenada en 1.957, que en realidad tiene poco de comedia, ya que narra la desgraciada suerte en la que se encontró el cómico Joe E. Lewis en su trayectoria artística. Dibujando las grandes dotes de Sinatra también para la interpretación.

Aunque de modo diferente, a los tres le unían un cierto sentido de humor americano. Sin la voz de nuestra secreta cantante, la canción de Porter se hubiera quedado en una insulsa música carente de personalidad.

De ella, se cuenta que en una actuación pública a la que asistió George Gershwin, éste le pidió que jamás tomara clases de canto. Por aquel entonces, el compositor junto con su esposa Ira fueron los primeros fans de la estrella del musical. Para muchos, una de las más representativas.

Ethel Agnes Zimmerman, de padre alemán y madre escocesa, tenía una voz prodigiosa y en su dilatada carrera se cuentan grandes éxitos en teatro, cine y variedades. Su voz se dice que era mezzo-soprano y fue uno de los pilares importantes en el desarrollo del musical de Broadway.

La voz de Merman no es una melodía dulce y sensual, está cargada de realismo en su modo de interpretar con un dominio absoluto del tempo y de las cadencias. Tienen esa genialidad de los finales redondos, aquellos que todos esperamos, con el característico vibrado de la época. Sin embargo, y  aún ante esta falta de “dulzura”, la podemos oir en They say it´s wonderful con un estilo y talento conmovedor.

En febrero de 1.984, un tumor cerebral acabó con la vida de Merman que hasta sus últimos días continuó ejerciendo su papel de estrella, una estrella que quiso ocupar su lugar en el firmamento, con humor, con mucho sentido del humor.

Cuando el sistema hizo aguas

Los últimos acontecimientos, y los por venir, están poniendo de manifiesto una incapacidad de los llamados países desarrollados para abordar las crisis humanitarias de los más desfavorecidos.

La postura de Italia no debería verse como xenófoba, si tenemos en cuenta que precisamente a ellos les ha tocado en el pasado soportar el peso de la inmigración que llega por el Mediterráneo.

Sin embargo, tampoco sería admisible pensar que una vidad humana vale lo que vale la barca en la que viaja y dejarles a la suerte de la Providencia. Simplemente eso implicaría una falta de humanismo indigno de cualquiera de nosotros.

No seré yo quien diga que esto tiene una solución fácil, pero debemos emepzar a plantearnos que el capitalismo como sistema hace aguas y que el nuevo orden de nuestro planeta no puede dirimirse en función del lugar que a cada cual le ha tocado vivir.

Europa ya se resiente de su escasa natalidad que por otro lado viene justificada por la falta de oportunidades y por no dejar a nuestros hijos un futuro desesperanzador. La producitividad tampoco es suficiente porque el trabajo sigue siendo precario, el desempleo abruma a los políticos y a los economistas y genera un odio hacia el que viene de fuera por aceptar aquello que es miserable a cualquier luz.

Desastres naturales y guerras han sido desde los inicios de la Humanidad, el principal motivo de migración, pero habría que fomentar o favorecer las inversiones en los países de orígen para que el drama no se repita cada vez con más frecuencia y virulencia. La xenofobia suele ser un concepto mal empleado en ocasiones,  y no creo, salvo excepciones radicales, que ese sea el motivo de tensión que se crea entre los que intentan encontrar una nueva vida, cuando menos, mejor que la que ya tenían.

Las oleadas invasoras de nuestras salvajes civilizaciones solventaban estos asuntos en conflictos armados en los que se ponía sobre la mesa el dominio de un territorio. Los momentos cruciales se dieron especialmente con las llamadas conquistas del Nuevo Mundo, cuando ya Europa se veía en la necesidad de buscar nuevas fuentes de ingresos para sostener sus coronas.

Afortunadamente, y hasta el momento, tenemos la lucidez de solucionar los problemas de otro modo, pero ello también conlleva a nuevos problemas por la crisis que el capitalismo vive y por los efectos del mundo globalizado.

Mientras haya una oportunidad, los migrantes lo intentarán una y otra vez, con o sin efecto llamada, con o sin ONG´s, con o sin políticas privativas de asilo. Por tanto, el planteamiento debe abordarse desde otra perspectiva, tal vez, dotando de soluciones y siendo más gneerosos con los que la vida sólo le dió un nombre y una tierra hostil dificilmente aceptable.

domingo, 20 de mayo de 2018

Portugués para turistas


Seguramente, si usted ha viajado alguna vez a un país de habla portuguesa, haya tenido la sensación de encontrarse en una situación embarazosa.

Aquí dejo algunas palabras cuyo significado pueden comprometerle.

ESQUISITO.-  En portugués, esta palabra tiene el significado opuesto al español. Nunca diga esto en un restaurante o bar, pues estará diciendo que no gustó o encontró de mal gusto. En realidad, se traduce como raro o extraño, pero puede malinterpretarse.

LIGAR.- es el equivalente a llamar por teléfono. No se sienta ofendido, si alguien le dice esto, significa que quiere telefonearle. También se usa en sentido de acción, por ejemplo Liga a tv quiere decir Encienda la tv.

SUJEIRA, POEIRA.- en portugués hay una diferencia muy sensible a estad dos palabras. La primera puede resultar ofensiva mientras que la segunda es admisible. Significan, obviamente, suciedad y polvo respectivamente.

MOTORISTA.- se aplica tanto para un taxi como para quien tiene una motocicleta. Es la persona que conduce un vehículo generalmente de servicio público.

VOCÊ, TÚ, SENHOR/SENHORA.- Tanto la primera como la segunda son modos informales de dirigirse a alguien (no hay mucho acuerdo en el TÚ, se usa de un modo vago). La tercera es el modo formal.

OI.- Cuando no entienda o no escuchó bien algo, es mejor usarlo que O QUÉ? Pues esta última se emplea más para asombro o de un modo menos educado.

BOTEQUIM:- Si escucha esto, aunque pueda parecerle que están enviándole a un centro ambulatorio, significa taberna. 

RAPAZ: mozo o moza

BORRACHA. goma, caucho

ACORDAR. despertar

GELADEIRA: congelador, nevera

BANHEIRO. lavabo

CARTÃO. tarjeta de banco

ANO. año

PRONTO/LOGO: el primero, vale o entiendo, el segundo, ahora
 

PRONUNCIACIÓN:

Escucho a muchos, incluso periodistas, cometer errores en la pronunciación del portugués. Aquí van algunos consejos:

1. palabras que llevan ão= ón.   Camião= camión, coração= corazón, São Paulo= San Paulo. No es exactamente así,  (suena entre a y o), pero quedará mejor que si omite la acentuación portuguesa

2. El sonido “j” está entre la “ll” y la “ch”,  pero tampoco es conveniente “traducir” nuestros fonemas, diga en español Rioja, por ejemplo

3. La “g” tiene un sonido entre “ll” y “ch” para vocales en “e”, “i”. Por ejemplo en Garagem= Garachem o garallem

4. Nh= ñ, por ejemplo espanhol

En general, el pueblo portgués es educado, no malinterprete el significado de las palabras. Hoy, con los traductores online todo se resuelve rápido.
 

martes, 15 de mayo de 2018

Sucedáneo de democracias


Mira que no quería yo hablar esta vez de Israel, pero dos periodistas en RNE, en el programa 24 horas que presenta Miguel Ángel Domínguez, me han vuelto a tocar las pelotas.

Sí, porque justificar que Israel sea una democracia para hacer y deshacer a su antojo, arropado en los brazos de papá Norteamérica debería ser delito en este país (yo no agregaré calificativos).

Demócratas dicen serlo también los que roban a destajo, los que imponen políticas proteccionistas, los populistas, en eso creo que estamos de acuerdo. Pero hombre, no vengan a decirme que un pueblo legitimado para reclamar un derecho a ser reconocido como Estado y que se defiende con piedras frente a tanques son los salvajes, los tiranos, como ustedes mismos han dicho. Sí, les pueden volver a reproducir sus palabras en la radio. Después se quejan de que si las redes sociales. Hay que leer un poquito.

En fin, patético nuevamente que queramos reconocer que a Israel le sobran razones para matar.

Mi proclama para hoy: MUERTE AL HIJO DE SATANÁS.

lunes, 14 de mayo de 2018

Lloramos por tí, Argentina


Latinoamérica vive momentos difíciles, tal vez no identitarios como los que vive Europa, pero no por ello menos teribles.

Me emociona cuando un argentino se le llena la boca hablando de la madre patria y se me rompe el corazón al no escuchar la respuesta que debería venir del otro lado.

Decía Mario Benedetti en su poema Te quiero: te quiero en mi paraíso, es decir en mi país, la gente viva feliz, aunque no tenga permiso. Tal vez demasiado poético para la cruda realidad del argentinito bueno que dijera Carlos Gardel, pero quedémonos con el final, con el último verso: aunque no tenga permiso.

La madre patria mira a otro lado olvidándose de sus lazos y planteándose si es mejor salir de Argentina y montar el chiringuito en otro lugar que deje mayor rentabilidad. Siempre el dinero.

Los oportunistas, de uno y el otro lado, ya hacen balance y se frotan las manos con la desgracia de los otros. Siempre los otros. La oposición argentina liderada por la herencia Kitchner echando la culpa de la desgracia al gobierno elegido por el pueblo, y del otro lado, allende los mares y océanos, los cobradores de frac que como autistas jamás entenderán de empatías ni de desgracias personales.

Quienes realmente pensamos en un mundo sin diferencias en las que el lugar del nacimiento, la fecha, el domicilio, el documento de identidad, la raza, el credo; no deberían ser tomados como referencias de una mejor vida, lloramos por ti, Argentina, como hemos llorado por Haití, por Venezuela, por Nicaragua, por Cuba…

La hermandad y la fraternidad francesa se demuestran sólo en retórica de palacio, que cuando sale a la calle y pisa el lodo empantando de las desgracias se sonríe diciendo: bueno, qué le vamos a hacer.  La compasión no es suficiente ni tampoco la ingenuidad de pensar que tal vez Argentina en toda su trayectoria democrática debería ya haber pensado en los hombres y mujeres que no son felices, pero luchan codo a codo, aunque no tengan permiso.