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domingo, 3 de mayo de 2009

Estética e Historia de la Música Ligera Española 4a parte



SOBRE ESTÉTICAS EN LA  MÚSICA LIGERA ESPAÑOLA (IV)


La movida madrileña

La llegada de la una joven democracia trajo consigo también importantes cambios en la estética musical del panorama nacional.

Comunmente se le denomina a este periodo que ocupa la década de los ochenta, el de la movida madrileña. Aunque el término resulte algo impreciso, pues realmente, la capital siempre fue el centro neurálgico de la cultura musical del país, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el término movida refleja bien un espíritu diferente que habia dejado atrás, sin posibilidad de hablar de continuidad, a cantaautores (la mayoría aburguesados), a la música romántica (descontextualizada) y a los viejos grupos de tradición internacional, que éstos sí, de alguna manera, fueron el gérmen de las nuevas generaciones.

Sin embargo, el concepto de este nuevo periodo presenta varias características:

  • Un desarrollo creativo no comparable a periodo alguno (ni anterior, ni posterior)
  • Una gran diversidad de estilos a las que se les denominaba tribus urbanas
  • Una influencia extranjerizante, principalmente británica.
  • Una marca de identidad sin precedentes

Al amparo de estas características, nuestra música, por fín, pudo ser reconocida internacionalmente y competir con bandas y grupos que acaparaban la atención internacional.

Uno de los aspectos mencionadas hace dificil establecer un modelo de unidad, y es el de la diversidad. Podemos decir, no obstante, que todas aquellas tribus urbanas compartían un mercado y un deseo de innovación cada uno a su manera.

El panorama internacinal también había cambiado y no vamos a restar mérito a las influencias que dejaron huella en nuestros artistias. Estos compartimentos-estanco creados también representan un estilo o forma de vida. Ninguna relación tiene el movimiento punk con la música disco, pero esto al contrario de ser un obstáculo, suponía una diversidad que permitía adscribirse más definidamente a la estética compartida.

Por otro lado, este panorama internacional si venía de un proceso continuado, sin cortes, como consecuencia de países que habían logrado liberarse de las ataduras de los sistemas opresores.

Podemos decir, sin riesgo a equivocarnos, que El Rock and Rios dio el pistoletazo de salida, allá por el ’82 en un macroespectáculo sin precedentes del granadino Miguel Ríos. Pero no debemos pensar que era fruto de un aficionado que empezaba, por aquel entonces, Miguel Ríos había grabado ya diez álbumes y era todo un experto. Lo que es indudable es que había nacido un nuevo concepto musical, una nueva estética que hablaba la lengua del “tronco”, “colega” y de “tío/a”.

Esta nueva estética que impregna a España nos dio credibilidad internacinal hasta entonces dudosa, a excepción de nuestros artistas románticos que triunfaban principlamente en Latinoamerica favorecidos por el idioma y ante la impotencia de competir con esta nueva estética de una generación que nada quería saber de sensibilidad o de canciones amorosos.

La movida madrileña se sitúa así como una estética caracteriza por la rebeldía y la transgresión con escaso compromiso social o político en su contenido temático.

El rock no sólo tuvo como representante a Miguel Rios, aunque sí como modelo a seguir. El estilo se diversifica en planos muy diferentes que van desde el urbano de Loquillo y los trogloditas al andaluz de grupos como Triana, Alameda y Medina Azahara. Y em ambos ejemplos citados, la identidad se deja notar y se aleja de los modelos internacionales. José María Sanz Beltrán (Barcelona, 1.963), conocido como Loquillo, y su banda Los Trogloditas, nada tenían que ver con el rock´n´roll de Elvis o de los grupos con los que compartía época, a excepción del sonido guitarrero y la rebeldía propia antes mencionada. De igual modo, la música de Jesús de la Rosa, Eduardo Rodríguez y Juan José Palacios, componentes principales de Triana podía compararse con ningún otro estilo de rock anterior, fusionando el flamenco, algo insólito de tanta importancia creadora y que desgraciadamewnte no trascendió o no fue entendido en el mercado internacinal, poco abierto a las innovaciones externas.

Pero incluso dentro del llamado rock andaluz, ni el estilo de Triana era comparable al de Imán Califato Independiente, más sinfónico aunque también con sus toques andaluces. De su corta discografía, El Camino del águila de 1.980 se sitúa como uno de los discos mejor realizado y de incuestionable calidad musical.