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domingo, 3 de mayo de 2009

Estética e Historia de la Música Ligera Española 2a parte



SOBRE ESTÉTICAS EN LA  MÚSICA LIGERA ESPAÑOLA (II)


La música entre y después de la transición

  • El país vivía un momento idóneo para un género que aunque no era estrictamente de herencia extranjerizante, sí tuvo algunos representantes como la archiconicida Joan Baez o Bob Dylan por poner algunos ejemplos, aunque evidentemente, el contexto era muy diferente.

      Muchos han tratado de ver una causa-efecto en esta canción-protesta o de cantaaturo en el cambio político de España, pero nada más lejos de ello. La posible influencia que la música tuviera debería ser minimizada. Las cosas no ocurren de ese modo.

      En general, el modelo de cantaautor se representa o identifica con una sola persona, que compone y canta. Pero, quizás de manera aislada aparece en 1.972 un grupo formado por Mª Isabel Martín, Lola Bon, Antonio A. Ligero, Ángel Corpa, Crisanto Martín, Gabi Travé y Rafael Castizo que se convierte en Jarcha, un peculiar nombre extraído de nuestra lírica popular musulmana.

Que duda cabe, que Libertad sin ira, representa un himno que reclama un importante cambio en la concepción política fehaciente, y arriesgada aún en la fase terminal de la Dictadura.

Este género también fue cultivado por amantes de la poesía costumbrista (Machado) o beligerante (Miguel Hernández) como el catalán Joan Manuel Serrat menos comprometido actualmente y probando en otros estilos más cercanos al jazz o el sinfonismo.

Hay que tener en cuenta, que el género canta-autor guarda una estrecha relación con el ambiente universitario propagandista del movimiento reaccionario.

También debemos citar a Victor Manuel y Ana Belén, militantes del partido comunista que ejercieron en su momento una fuerte reacción contestaria al sistema político imperante y que también acabaron infelizmente publicando álbumes como El lanzador de cuchillos (1.984) o la canción Lía.

En menor medida hubo otros representantes, pero en todos ellos se vió, al márgen de la crítica política nacional, un sentimiento regionalista: Serrat cantaba muchas canciones en catalán, y Victor Manuel sentía una profunda admiración por Asturias y sus tradiciones, encomiable, sin duda.

A caballo entre lo romántico y de canta-autor se sitúaba José Luis Perales que huyó del compromiso político, pero no social, como Samartinas del amor, o Es Navidad.