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martes, 25 de agosto de 2009

El hombre sin pasado


20090825133824-90px-s-1.pngHace unos días que volví de Düsseldorf, una ciudad alemana situada en la Renania Norte. Resulta extraño pensar que en Centro Europa, cuna de las grandes revoluciones que han pasado por nuestra Historia, el terrible azote del olvida también está haciendo mella.
Indudablemente hay algo que está cambiando y que puede ser fruto de la globalización y de una historia común, con hombres y mujeres de muchos lugares. Sea como sea, como artista, yo no estoy satisfecho con ese cambio.
Tuve la suerte de visitar la Casa Múseo de Göethe, una verdadera historia viva de nuestro pasado más reciente y ya fue una gran sorpresa ver un irriosorio precio de tres  euros para algo que verdaderamente no tiene precio, pero peor aún fue cuando la persona encargada nos dijo que era GRATIS y que sólo se aceptaban donativas.
Entonces pensé que tal vez el periodo estival no invita a los germanos ni a quienes visitan esta bonita ciudad alemana a repasar nuestra historia o como mínimo a disfrutar de ella.
Pero no era el único museo que estaba vacío, visitamos también otro dedicado a la cerámica de varias culturas.
Decepcionados nos preguntábamos: ¿qué está pasando con el arte?. La respuesta era bien simple: no interesa.
Y esta pregunta ya se la planteaban mis profesores de Historia de la Música, los cuales manifestaban que la Historia cada vez menos forma parte de nuestras nuevas generaciones, de nuestras identidades.
El planteamiento es serio y es para reflexionar sobre él. No sé si extensivo a otras ciudades, a otros países del resto de Europa.
Escuchar, con mis respetos, a Julio Iglesias o la rumba española como modelos de nuestra música me dió mucho que pensar sobre qué tipo de cultura estamos exportando y si son estos verdaderamente los parámetros que rigen el arte del nuevo siglo veintiuno.