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sábado, 17 de octubre de 2009

El espiritu de Chopin


20091017213321-oc-guiomar.jpgNo puedo negarlo, Chopin es desde mi niñez, mi músico predilecto. Me cautivó cuando yo era apenas un niño de ocho años en las maravillosas manos de una pianista brasileña: Guiomar Novaes.
La paulistana que nació en los finales del s. XIX hija de una familia numerosa no ha pasado a la historia con demasadiado reconocimiento, al menos, a nivel europeo.
Sin embargo la dilatada carrera de esta mujer brasileña que dió a conocer las obras de Villa-Lobos en Europa, que se codeó con Debussy y otros compositores en su estancia en Francia y que viajó constantemente a EE.UU. donde su arte fue más valorado, fue el espiritu vivo de Chopin, al que ella gustaba interpretar y ´¡de qué manera lo hacía!.
Es dificil valorar objetivamente qué diferencia la interpretación de Guiomar de las de otros intérpretes como Maurizio Pollini o el mismo Arthur Rubinstein por citar algunos conocidos. La verdad, tampoco sé si es posible dar una opinión objetiva en este sentido.
Lo cierto, es que los vals de Chopin suenan con este tono romántico y nostálgico del compositor, cargado de sensibilidad y brillantez. Novaes hace un uso muy particular de los tiempos libres, recreándose en ellos huyendo de la dictadura de la medida, sin perder un ápice del sentido musical que la obra requiere.
En palabras de la propia Guiomar, no necesitaba de siete u ocho horas de estudio, decía no tener paciencia para eso, y sin embargo, su destreza, su técnica no tiene ningún rasgo de falta de dominio, de expresión, de sentimiento.
Tras el estallido de la segunda guera mundial, Novaes volvió a su Brasil con frecuentes viajes a EE.UU. y vivió hasta los 85 años, muriendo en Sao Paulo.