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jueves, 26 de noviembre de 2009

2012:una obra maestra del s. XXI

En el dificil trabajo de explicar lo que una música encierra o el sentimiento que en cada uno de nosotros despierta, y sin escudriñar en el complejo mundo de la teoría de la recepción, quisiera hablaros de la Banda Sonora de la superproducción 2012 estrenada hace pocas semanas en las pantallas de todo el mundo.
Primero, sobre el nuevo concepto que deberíamos empezar a tener en cuenta sobre el arte, pues, ha dejado de ser individual para responder a un trabajo creativo compartido en el que intervienen un gran número de personas aunque la base creativa recaiga sobre sus principales compositores. No es nada nuevo, sin orquesta no exisitiría la novena de Beethoven, ni tampoco sin público, sin empresarios teatrales, pero este nuevo concepto implica más a las partes y no depende tanto del talento creativo, sin desmerecerlo, por supuesto.
La música, es hoy en día, una materia prima explotada y enriquecida por un importante número de agentes que en ella intervienen. Entre este entramado no podemos nunca olvidar a los músicos de The Holliwood Studio Symphony, la maquinaria que mueve cualquier proyecto serio en estos tiempos.
Pero sería injusto no darle el lugar que merece Harald Kloser y Thomas Wander, dos compositores austríacos que tienen ya entre otras a Alien vs o El día despues, como obras maestras del soundtrakc. Y esperamos y deseamos que continúen muchas más, por el bien de la música y de nuestros oídos.
Ni que decir tiene la calidad de esta producción. Por eso, prefiero hablar de algo, tal vez, menos evidente, la estrucutra musical.
La obra orquestas de Kloser y Wander respira ese desalentador panorama visionario de nuestro futuro más próximo. Se siente verdaderamente y compunge en su sentido más literal del término. La gran masa musical se enriquece con los avances tecnlógicos de grabación en estudio pero también con la interpretación. Complementando ese paisaje fatalista merece atención especial el uso de los coros, un recurso asociado al teatro griego que nos acerca más a una dimensión humana y no a la de los ángeles, es como si toda la humanidad estuviera representanda en ese lamento e impotencia del devenir. Tampoco debemos dejar a un lado, la importancia que se concede a la percusión y que nos muestra una música más propia de nuestro siglo creando texturas multitímbricas que parecen determinar la inexorable fuerza del destino, el inevitable desastre que no admite concesiones. Las escenas se pueden "vivivi" sin necesidad de la imágen, lo que hace aún más grandiosa esta obra musical.
Por todo lo dicho, 2012 en general, y musicalmente en particular, merece el respeto de cualquier crítico, guste o no guste el arugemento que en ella se plantea, sea exagerado, inconmensurablemente fatalista o deprimente. Una obra de arte no debería juzgarse de este modo, sino a través de sus elementos, de sus recursos y del macroesfuerzo que supone llevarla a cabo. Sin duda, Madonna, llenará y recaudará más taquillas, pero por supuesto, no será nunca una obra de arte

viernes, 20 de noviembre de 2009

Poltergeist: están ahí

20091120135444-poltergeist.jpgUno de los géneros musicales más olvidados y aún sin un estudio serio, es el de la banda sonora de películas o soundtracks.
Es dificil no ver en este género, un claro heredero de la música escénica que durante siglos ha inundado y recorrido toda Europa, transportada ahora al séptimo arte. Ningún compositor de prestigio de épocas anterires que se preciara no habría dudado en escribir su banda sonora, de hecho, desde mi punto de vista, es el único enlace actual que nos comunica con la música que se desvinculó en el siglo XX con la vanguardia, el atonalismo, la música experiemental y tantos otros proyectos, que por supuesto, dejarán huella en la Historia de la Música, pero no en la del corazón. Pero no entraremos ahora en conceptos musicales que corresponden a los musicologos, a los compositores y a los intérpretes.
Una de esas bandas sonoras que marcan es esta que hoy os presento. Poltergeist se rodó, la primera, en 1.982 y la música fue encargada a Jerry Goldsmith, quien nos dejara en 2.004. Este genial compositor no es un desconocido, pues a él le debemos entre otras bandas sonoras: La Profecía, Star Trek o Alien.
Goldsmith supo buscar más allá de los elementos clásicos y probó con gran fortuna en el mundo de los sintetizadores y la música electrónica combinándola con gran maestría con las orquesta sinfónica.
En Poltergeist, el tema principal está presente de una forma u otra en todos los cortes (un recurso que no mantuvo en su continuación Poltergeist II). Dicho tema, es una sencilla melodía que Goldsmith convierte en obra maestra enriquecida de texturas, sonoridades, variaciones, timbres, etc, y que se adapta perfectamente al carácter de su protagonista principal Carol Anne (Heather O’Rourke). Pero, al márgen de este bello eje temático de la obra, Goldsmith sabe encontrar en todo momento el equilibrio necesario entre los extremos (el bien y el mal) a base de buenas ideas y recursos tímbricos, rítmicos y métricos.
No es un secreto la influencia de mi música en este género, realmente lo que siempre busco es un elemento que una todas mis piezas dándole un sentido a un concepto único, a modo de pequeñas modestas soundtracks. Incluso el álbum más heterogéneo MIRADORES (2.003) tiene ese fundamento de la unión sobre las partes, de algo global, pero que mantiene la autonomía de cada pieza.
Espero, que algún día, las bandas sonoras entren en la Historia de la Música como un género de nuestro tiempo con igual derecho que lo hace la llamada música de vanguardia, contra la que no tengo nada que objetar, ni nada que decir.
Os dejo con el tema principal de Poltergeist que teneis junto al título de este artículo. Porque ellos (los compositores de bandas sonoras) están ahí.