Translate

Store berekekê CD Baby

domingo, 17 de abril de 2011

Un bachiller de excelencia

Nadie puede dudar cuan desprestigiada está hoy en día la Educación. Ora por factores de falta de perspectivas de futuro profesional, ora por la superficialidad con que se trata cualquier asunto académico.

El bachiller que yo estudié me permitió aprender mucho, gracias a los buenos profesionales que se encargaron de mi educación pública y también porque mis propios compañeros de estudios coincidían en la importancia del aprendizaje para el propio enriquecimiento personal, poco nos importaba si eso iría o no a dar frutos en el devenir.

Ahora, sólo veo profesores desmotivados, con profundas depresiones y sin ánimo para dirigir un aula en la cual se mezclan intereses opuestos y que dificultan el desarrollo de los pocos y pocas que quieren desarrollar sus capacidades. Esto, verdaderamente, es lamentable.

En la época del compositor que quiero presentaros la Educación era un valor en alza. Efectivamente, Joseph Martin Kraus fue un compositor y músico alemán asentado en Suecia. En palabras del propio Haydn se le conocía por “el Mozart sueco”. Además de su Educación musical, Kraus aprendió en el seminario de Mannheim a la edad de 12 años, alemán, literatura y música latina. Claro, que esto no era algo excepcional, muchos compositores de la época recibían una Educación similar a la de Kraus. Lo que quiero destacar, era el rango que representaba una formación sólida en la vida de cualquier persona, pues no fue un aristócrata, ni su familia procedía de la nobleza, por entonces con grandes privilegios para el acceso a estas materias.

Como otros compositores, se hundía en las peores de las miserias, sin embargo, nunca desistió de su empeño de ser un notable compositor y músico.

Aunque Kraus pertenece de pleno al siglo XVIII sus obras se sitúan más cercanas al s. XIX en la estética beethoveniana. Muchas de sus obras tiene el inconfundible sello del Sturm und Drang que caracterizó a otros compositores como C.P.E. Bach, algunas obras del propio Mozart o Haydn entre otros.

La tuberculosis se llevó joven a Kraus, pero dejó en su breve espacio de vida, una ingente cantidad de obras entre las que cabe citar sus 12 sinfonías, 3 óperas, músicas para ballet, cantatas, un oratorio, sonatas, tríos, etc.

Cualquier comparación es odiosa, los tiempos desde entonces han variado considerablemente y existen otros intereses, otros valores con los que se podrá estar más o menos de acuerdo. Ningún tiempo fue mejor ni peor, es cierto, pero para Kraus, que fue nuestro ejemplo de hoy, la fortuna le puso en el camino de una posibilidad de acceso a la Educación que propulsó su propia carrera musical como director de orquesta de la Ópera Real de Suecia hasta su fallecimiento.

Entonces eran pocos los elegidos, ahora, la Educación que está al alcance del más miserable de los humanos, salvaguardada constitucionalmente, recogida en los Derechos Humanos; resulta que no dá para “rescatar talentos” de nuestras aulas. Esta paradoja, me hace reflexionar sobre la necesidad de nuestro tema de hoy: no podemos negar el acceso a quien por deber ciudadano está obligado, pero ¿por qué no podemos rescatar del desánimo, del rechazo, del olvido, de la resignación, a quien teniendo talento y capacidadesy también por derecho propio nos lo pide a gritos?.
http://www.youtube.com/watch?v=TLxEbeg4qnc&playnext=1&list=PL36E4BCAF1D7456DB