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viernes, 20 de mayo de 2011

ASÍ EN LA TIERRA... 2.008 guía didáctica



El año posterior a Plateroideología estuvo dedicado a dar forma a un proyecto que en cierta medida rompía con el esquema seguido hasta entonces.

Así en la Tierra.... es un álbum más electrónico aunque siga estando presente la orquestación clásica. Y lo es, en el sentido efectista del término y fruto de mis referencias musicales pasadas del tecno y otros estilos urbanos.

También es una retrospectiva personal hacia mi interés por lo esotérico, algo que se remonta a mis años de juventud. Después de barajar varios títulos para el álbum me decidí por Así en la Tierra... porque de alguna manera venía a concentrar en una idea la dualidad monoteísmo-politeísmo. La frase en sí tiene ese carácter ambiguo pues tomada de las propias bases del cristianismo, representa también el icono de la tradición hermética: lo que es abajo es arriba de Hermes Trimesgisto que recoge en su Tabla de Esmeralda..

Junto a esta visión esotérica existe una correlación con el concepto de Dios extraído del politeísmo griego y romano. Es éste el elemento conductor de la obra musical. Dioses y diosas con sus propias características humanas y representantes de tal o cual capacidad o simbolismo.

Está muy marcado esa tendencia efectista para describir a los personajes que en él aparecen, con gran frecuencia sonidos sampleados que dan realismo y credibilidad y en otras caracterizados por los propios instrumentos clásicos.

  1. Altea:

La divinidad griega representante de la medicina natural., si partimos del término científico dado a la “althea officinalis” aunque mayormente representada según la terminología griega como “la verdad” que tiene su correspondencia en Veritas, el homónimo romano.

Yo opté por ver en esta diosa, el poder curativo y la relación con lo mágico y así aparece desde los primeros compases un efecto sonoro casi gutural que es acompañado por el piano y la percusión. La melodía, tras esta introducción es encabezada por la flauta mantenida por el acompañamiento del piano y la percusión. Una nueva melodía, principal, resuelve la ambigüedad del tema, que es interrumpida en ocasiones por motivos del comienzo. El piano toma un nuevo tema junto a la flauta.

Sin duda, es la percusión y el efectismo el que da carácter a la pieza situándola en esa atmósfera pseudomágica.

  1. Afrodita:

La diosa griega del amor, Venus en el mundo romano, es tratada desde ese punto de vista seductor, insinuante y a veces superficial del acto amoroso.

Se utilizaron samplers de voces femeninas en la introducción así como el sitar que le otorga ese efecto orientalista junto a un ritmo sincronizado y la entrada del oboe indio antes de iniciarse el tema.

La percusión y el piano junto con efectos de sonidos envolventes y algunas referencias del sitar, las voces y el oboe abren el tema principal que aparece muchos compases después en manos del piano y el oboe. Es éste último instrumento quien inicia una melodía divagante y viva hasta la aparición de un pequeño motivo del piano para iniciar un nuevo tema y la vuelta al motivo del oboe. Los últimos compases se lo reparten el ritmo sincronizado del comienzo, el sitar y las voces femeninas.

En general, es una estructura de conjunto sin un tema fijo, sino sucesiones de ideas que adquieren valor global en esa búsqueda de representar el lado sensual del amor, más banal y menos profundo.

  1. Hermes:

Este dios griego cuya versión romana es Mercurio tiene varias interpretaciones. Por un lado, representa al mensajero y de ahí su gran relación con las comunicaciones y el lenguaje, pero también con la inteligencia.

Para la creación de Hermes recurrí a procedimientos arcaicos de lo que pudo ser la música griega, pues poco sabemos de ella. La pieza está sostenida por el acompañamiento del arpa, los efectos de platos y triángulos y el piano que no alcanza a establecer una melodía concreta, sino esbozos de la misma. Desde el punto de vista armónico, se pretende un uso de la escala pentatónica, de los movimientos de cuarta y quinta. Un único tema recorre toda la pieza que resuelve en una repetición continua (ostinato piano) hasta desaparecer.

  1. Marte:

El dios de la guerra, en este caso en su modelo romano fue una pieza muy ambiciosa y trabajada. Quería extraer de este personaje todo lo bélico y transgresor que de él se deriva, su carácter marcial y cierto tono épico que recuerda más a las soundtracks.

Y creo que el objetivo está conseguido. Galopar de caballos en una incesante lluvia, pasos de soldados a pie, el marcado ritmo de los tambores y el efecto de las espadas entrechocando (platos) son algunos de los efectos desarrollados para esta obra. A ello se unen el marcado ritmo del piano y por supuesto la fuerza y tracción de los vientos metales con sus fanfarrias militares en cuartas y quintas.

  1. Caronte:

Si de Marte quedé satisfecho por la representación ambiental, en Caronte, el barquero del Hades hay toda una simbología de instrumentos, efectos y sonidos.

El viaje que se inicia de manera lenta va incrementado su tempo a medida que se aproxima al final en un efectismo nocturno, neblino, difuso que representa el miedo y las inseguridades del más allá. Para ello, utilicé un continuo efecto sonoro envolvente que se mantiene durante toda la obra hasta la cadencia final. Diferentes efectos sintetizados hacen presencia en momentos que añaden tensión.

Dos sonidos de campanas (agudo y grave) representan los remos de Caronte sumergiéndose en el agua que van acelerando su ritmo a medida que se aproxima al otro lado de la orilla.

Hay que entender toda la pieza como un viaje y la única manera es sentirse el viajero. No existe un tema concreto, aunque el piano dibuja esbozos de melodías. Es un tema eminentemente programático.

Lo más sorprendente es el acorde en modo mayor en que se desenvuelve la cadencia final. La muerte no es el final, sino el comienzo a una nueva realidad y por tanto una esperanza para quien pretende librarse de las ataduras del cuerpo.

  1. Medusa:

Deidad o monstruo clónico griego, Medusa es representado como algo horrible de cuya cabeza hizo Perseo su gorgoneioin. Otras fuentes le otorgan un don protector y para Freud adquirió un significado dentro de su teoría del psicoanálisis.

Aquí es observada desde ese aspecto monstruoso y de horror de cuya cabeza surgen serpientes demoníacas y terroríficas.

La introducción se abre con el arpa y algunos efectos de campanillas que se mantienen unos compases más antes del tema del piano. Para ello diferentes samplers de risas de niñas son utilizados como recurso de ese efecto diabólico de la gorgona. El tema se inicia sobre arpegios y escalas en un apretado ritmo vivace que no parece tener fin y que incrementa esa sensación de horror el marcado modelo melódico de las cuerdas que va apareciendo en determinados momentos. La percusión es un importante soporte de ese clima de tensión, aceleración, locura.
Todo se aproxima a un final catastrófico donde la cabeza parece estallar en mil pedazos expandiendo trozos de serpientes por todo lugar.

7. Dionisio:

El dios de los placeres que en Roma llamarían Baco (de ahí bacanal) es representado aquí en una escena de danza con una instrumentación y contenido melódico-armónico que también se retrotrae a los posibles modelos de la Grecia Clásica.

Es un tema pomposo, rimbombante marcado por el ostinato del piano y los timbales. Los instrumentos de viento madera inician una sencilla melodía que da paso a unos efectos de voces sampleadas junto con la flauta. El piano abre un tema que va combinando con una especie de oboe. El piano retoma el tema del oboe hasta que el oboe vuelve a abrir una nueva idea continuada en toda la obra, sin pausas o modulaciones.

8. Musas:

Sin ellas, qué podrían decir los poetas, los músicos, el arte y la literatura se mueven en torno a ellas como iconos de la inspiración, así como el famoso Eureka de los científicos, que de manera caprichosa acuden a nosotros para la creación y materialización.

Estas criaturas, según algunas versiones, hijas de Zeus, y de un número total de nueve, habitaban al pie del monte del Olimpo, llamadas también por eso Piérides.

Desde el punto de vista musical quise recuperar esa idea de jardín, de seres caprichosos, juveniles, alegres, desenfadados que se mueven a su antojo de forma azarosa. Para ello un solo tema recorre de principio a fin la obra aunque dentro del tema existan otros temas incluidos en él. Un movimiento de sonidos de arpas y cuerdas pulsadas mezcladas con campanillas que favorecen el espíritu mágico de las ninfas. El movimiento y el tempo es vivo, generalmente en la tonalidad mayor y con continuos movimientos de arpegios o escalas que se van sucediendo unas a las otras.

9. Amazonas:

Sin llegar a adquirir la categoría de diosas, las Amazonas son esas mujeres guerreras que según cuentan la leyenda se cortaban un pecho para poder manejar mejor el arco.

En esta pieza musical quise trabajar la similitud con la música brasileña aunque supuestamente no exista ninguna conexión entre las antiguas habitantes de la región entre Escita y Samacia, según Heródoto y el nombre otorgado a esa inmensa zona recorrido por el río que le da nombre de Brasil.

La única similitud posible, es el carácter salvaje, tribal de la melodía y el ritmo que se interpreta con instrumentos básicamente de percusión y efectos sampleados de pájaros.
La introducción rítmica es continuada por las marimbas y posteriormente por el piano junto a los agogos. Existe sólo una melodía-ritmo que se repite en uno u otro instrumento.

10. Calypso:

Del mismo modo que ocurre con Amazonas, Calypso recoge paralelismos musicales y culturales carentes de conexión.

La atracón que Odiseo sintió por Calipso tras ser rescatado de su naufragio, según Homero, es también tomada bajo el típico ritmo caribeño para la concepción de este tema.

Musicalmente es por tanto un calipso, que mantiene su singular ritmo en toda la obra tras la fanfarria del primer compás. El piano y la cuerda que son los protagonistas del tema principal dibujan ese ambiente de embriaguez y ensueño en el que se encuentra Odiseo, con una sencilla melodía serena que se mueve al ritmo cansino del calipso. Algunos efectos sonoros sintetizados añaden ambientación a la historia.

11. Eco:

Eco no adquirió el carácter honorífico de diosa, fue apenas una oréade (ninfa de la montaña) que tras seguir los pasos de Narciso fue castigada con repetir todo aquello que decía.

En la concepción del tema, se trata de buscar esta vinculación de la repetición en eco de las melodías o motivos. El piano en ostinato acompaña a las flautas que se unen con el piano para pequeños motivos que no acaban de definirse. Tras estos compases casi de introducción el ritmo se modifica y las flautas arropados por el piano y la percusión abren una rumba-jazz. El motivo es retomado y modificado en diferentes momentos con continuos ecos flauta-piano y viceversa. Se vuelve a recuperar el tema original con variaciones del mismo hasta los últimos compases que dan paso al final sobre el mismo motivo.

12. Momo:

Este Dios griego, padre de la burla y paradójicamente de la culpa, cuenta Hesíodo que era hijo de Nix, la noche. Claro exponente del sarcasmo.

Para la construcción musical de Momo me adelanté en la Historia temporal al medievo, donde tal vez, el personaje adquirió una tradición más fuerte heredada de la Grecia Clásica y desembocó en el anfitrión del Carnaval.

Son frecuentes en el tema los motivos groseros, toscos, que interpretan los metales junto al movimiento sonoro de los cascabeles que dibuja a este ser caricaturesco y burlón.
Algunos efectos sonoros y rítmicos son importantes para la caracterización de un tema que simula una danza medieval.