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viernes, 20 de mayo de 2011

EL ÁGUILA ROBADA 2.009 guía didáctica



Hasta la fecha y más allá, siempre he tratado de dotar a mis trabajos de contrastes de unos con otros aunque intervengan lógicamente elementos que los unen en cierta medida.

El águila robada supone un nuevo reto musical. Había esbozado algunas ideas en el año anterior mientras trataba de dar un formato final a mi anterior álbum Así en la Tierra...

Es complejo tratar de explicar el por qué de este título por la tendencia a pre-juiciar mis opiniones sobre la conquista o colonización del Norte de América. Sí, desde la óptica actual es inconcebible, de la de entonces, yo no estaba allí ni puedo juzgar el pasado desde el presente que me toca vivir. Puedo, no obstante, opinar, pues cualquier opinión a favor o en contra es sólo eso, una opinión.

Muchos podrían caer en la tentación de acusarme de echar tierra en casa de otros y no en la mía propia. Cierto, la masacre española y portuguesa no fue menos sangrienta ni cruel que las que realizaron los franceses, ingleses u holandeses en el Norte del territorio, así lo recoge Bartolomé de las Casas de qué manera tan salvaje se mermó la población indígena allí donde lo hispánico enterraba su bandera.

Pero más que entrar en debates que no pueden cambiar una realidad, mi objetivo con este álbum era recuperar del olvido o la ignorancia el simbolismo del águila en las culturas indias nativas del norte de América. Y lejos de ver en ella un símbolo de imperialismo y poder como demostraron los romanos en la época imperial o los norteamericanos colonizadores más tarde, el águila es un auténtico icono espiritual en la más ancestral de las tradiciones de estos pueblos indios.

Por eso, el águila robada, desprotegida de su semántica esotérica y convertida en exotérica por los que idolatran el sometimiento de los pueblos con o sin beneficio alguno. Entre los pecados capitales era llamado, soberbia.

No voy a negarlo, ni ocultarlo pudiera, estoy más del lado del desprotegido, de la fragilidad y la inocencia natural de los pueblos oprimidos que de aquellos que alzan la mano contra otros.

Toda la obra musical goza de un espíritu salvaje, en el buen sentido de la palabra, guerrero, audaz y cargado de connotaciones melódicas, armónicas y rítmicas inspiradas en la cultura de los indios nativos de Norteamérica. Es el hilo de unión de todos los temas que recuperan los sonidos tribales de sus danzas, la calma o el lenguaje del viento, el mundo onírico y místico de sus viejas leyendas, etc.

La orquestación clásica sigue manteniéndose como en anteriores trabajos aunque prima más los propios sonidos de la Naturaleza o los instrumentos simples de viento o percusión utilizados en el folklore popular.

Con la música trato de describir escenas, momentos, personajes, identidades dotándoles de un cierto analogismo subjetivo y recurriendo a escalas primitivas y acordes de cuartas o quintas o como he comentado anteriormente a la propia instrumentación.

  1. Caballo comanche:

Para el desarrollo de las tribus comanches, el caballo jugó de un papel fundamental como elemento de expansión. Estos caballos salvajes soportaban las vicisitudes del tiempo y en ello les vale el término de pura-sangre.

La idea era destacar ese factor de fuerza arrolladora, animal, embrutecida de estos caballos. El piano inicia un tema que es continuado por la flauta en ciertos momentos.
La melodía se va desarrollando en base a este motivo principal que recorre toda la pieza.
La mano izquierda va marcando los tiempos graves rudos y potentes en una melodía cargada de ritmo con pequeños pasajes de música de danza.

  1. Señales de humo:

Las comunicaciones eran un elemento de supervivencia para los poblados, el humo se convertía así en un diccionario de términos que representaban determinados significados.

La introducción sobre un sonido sintetizado envolvente da paso a una danza guerrera tomada por el piano en forma de ostinato rítmico-melódico, en el que cuenta con el soporte de la flauta. El segundo tema viene nuevamente acompañado de estos efectos que representan las señales de humo mientras el piano sigue recuperando momentos del tema original de su danza particular y que combina con el segundo tema. Un breve puente de algunos compases prepara para un cambio al modo mayor que lo convierte en una melodía afable pero que de gran brevedad para volver a la idea principal sobre el ostinato del piano.

  1. Tipi:

La vivienda de los poblados indios tenía una función práctica debido al carácter nómada de la mayoría de las tribus aunque no de todas. Era fácil de montar y de desmontar en caso de resolver ocupar otro lugar.

El tema se inicia con la percusión y a continuación un ostinato del piano que abre el tema principal arropado por pequeños toques de la percusión. Es un modelo repetitivo que se refleja en las simplicidades de las melodías indias, interrumpido en ocasiones para abrir nuevos motivos que se sumergen dentro del tema principal.

  1. Cherokee:

Crear una música para cada una de las tribus que poblaron el continente norteamericano y parte del centroamericano sería demasiado tedioso y un trabajo inútil. Cherokee es el representante de cada una de estas tribus, se convierte en el abanderado de todas ellas que con múltiples diferencias, también guardan múltiples afinidades. Las leyendas, la concepción de la familia, la Naturaleza, el arte, etc.

Una percusión potente da pie en pocos compases al tema del piano que se presenta también guerrero, cargado de fuerza natural y que va dulcificando en determinados pasajes las melodías tribales de la flauta. Es un tema continuo que se mueve en una sola línea. Se incorporan efectos de lobos con el fin de ambientar la idea principal que siempre es llevada por el piano.

  1. Pipa de paz:

Frente a esa imagen belicosa que guardamos de las tribus indias tendemos a olvidar su estilo de vida pacífico, sus normas, sus reglas de convivencia. La pipa de la paz no es otra cosa que el mejor de los tratados para llegar acuerdos, para hermanar pueblos o para tomar decisiones que afectan a la vida en comunidad.

Una flauta es suficiente con su tradicional melodía nativa para embellecer ese momento, esa cualidad de un pueblo que como cualquier otro trata de mantener su dignidad y el respeto de sus costumbres. Sólo el piano se atreve a acompañar en determinados pasajes esta soledad de la flauta que trata de hablarnos de paz.

  1. Winnemuca:

El papel de la mujer en las culturas indias nativas está secundando al masculino. La sociedad es jerárquica y tradicional en cuanto a la familia se refiere. Esto no significa como es visto en las llamadas culturas civilizadas como un papel irrelevante, sumiso, por el contrario, a la mujer le correspondía tareas duras. Quizás una excepción sea Winnemuca, la mujer que sirvió de traductora entre su pueblo y el hombre blanco. Su trabajo fue trascendental en las negociaciones y la firma de tratados de paz.

Tomé para ello una danza festiva, pues no todas las danzas indias tienen ese significado guerrero. El piano abre esta danza en un ostinato que convierte en melodía dulce acompañada por las intervenciones de la flauta y la percusión. La cuerda también realiza algunas incursiones que dignifican la melodía principal. El tema único va tomando diferentes formas a lo largo de la pieza.

  1. El águila robada:

La pieza que intitula al álbum necesitaba contar con un sonido tan especial como el que emite esta ave majestuosa sobre el cielo. Imposible de encontrar. Recurrí a samplear y hacerlo lo más real posible. La pieza se convierte entonces en esa imagen del vuelo, del viaje místico y espiritual del águila llamada paradójicamente imperial como constancia de su presencia protectora, casi matriarcal.

La introducción recuerda un soundtrack, llena de tensión y misterio que abre el tema ostinato del piano y las entradas de la cuerda con el soporte de la percusión. El piano desarrolla modelos o motivos que no llegan a asentarse y que dan lugar a otros motivos a su vez retomados por la cuerda o la flauta. Acordes cuartas, quintas paralelas y escalas que ascienden y desembocan en el tema principal. Una modulación abre el verdadero tema que se repite insistentemente con variaciones en la cuerda y protagonizado por el piano.

  1. Trail tears:

El éxodo de las escasas tribus que pudieron sobrevivir a los efectos devastadores de la colonización supusieron la sumisión y la confinación en las llamadas reservas indias. Los escasos poblados apenas pudieron sustentarse presionados por el avance de la civilización. A este penoso caminar se le llamó Trail tears, yo quise mantener su etimología inglesa, cualquier traducción minimizaría el efecto real de su significado.

Un tema lento surge desde los primeros compases. Lento, cansino y penoso que introduce el piano y es seguido por la percusión y acordes en la cuerda. La flauta y la trompa crean el motivo principal. El piano en una melodía indefinida representa la incertidumbre. De repente, el piano inicia un nuevo tema que es tomado por la flauta y que da paso al tema principal que se mueve entre modulaciones. El tono apesadumbrado está siempre presente en la pieza, los últimos compases el piano sentencia el devenir de los acontecimientos.

  1. Búfalo blanco:

Cuando tenía no más de ocho o nueve años, mis padres me llevaron al cine de verano, de aquellos que era necesario llegase la noche para poder asistir a uno de aquellos filmes del oeste. En aquella ocasión se trataba del Desafío del búfalo blanco interpretada por el siempre enigmático Charles Bronson y un secundarísimo papel de Kim Novak.
Para un niño de mi edad aquel monstruo blanco en cinemascope era una invitación a la pesadilla. Pero más allá de ello, aún conservo aquella imagen como un trauma y al que a veces vuelvo sin la magnitud de las consecuencias y las dimensiones de la sala de cine en mi ordenador.

El búfalo blanco se convirtió en una de las leyendas más vivas de los pueblos nativos del Norte de América. De hecho, el búfalo era el sustento, la fuente, la materia prima de los indios hasta que al final, como recuerda el citado filme, redujeron aquellas inmensas praderas de huesos y esqueletos con la consecuente extinción.

Necesitaba para esta música que tanto me había perseguido durante tantos años, toda la fuerza bruta necesario de aquel monstruo blanco que habitaba al amparo de las frías montañas nevadas. Y necesitaba de un motivo que indujera a crear tensión, por ello, en los primeros compases se oye la respiración entrecortada del ser humano presagiando y conmovido, aterrado por la llegada del búfalo blanco. El piano inicia unas notas de suspense que rompen en el tema principal que se robustece con una machacante percusión y el ostinato de la cuerda. La melodía es tomada por la cuerda en octavas que se mueven entre los registros extremos del agudo y el grave. El tema se ve apoyado por los instrumentos de viento metal. Al tema de la cuerda le sucede un puente de nueva tensión que recupera en el piano la base para abrir un nuevo tema en manos del piano y compartido con la cuerda. Tras otro nuevo puente la cuerda retoma la melodía y la desarrolla bajo el continuo ostinato rítmico del piano que se va perdiendo en los últimos compases.

  1. Hermano indio:

Como ya he referido, no podemos cambiar el curso de la Historia, lo que fue ha sido y sólo la capacidad del ser humano para reconocer sus errores ayuda a tender lazos, a pedir perdón y asir la mano de nuestro hermano indio.

Por todo lo que la cultura, el arte, la literatura, el respeto a la Naturaleza demostraron tener estos pueblos yo siento ese deseo de estrechar mi brazo con el suyo y lo hago de la única manera que sé, con mi música.

Una larguísima introducción con sonidos sampleados de aves nocturnas, danzas guerreras y efectos sonoros sintetizados se prolonga hasta la llegada del tema principal que irrumpe de modo inesperado y con fuerza, vitalidad con la melodía de la flauta y la consistencia de la percusión. Piano y cuerda acompañan esta melodía de tono esperanzador. El piano retoma la idea de la flauta y la transforma creando un nuevo tema dialogado con la flauta. Unos compases puente retoman la melodía primera de la flauta combinada con los motivos del puente. Piano y cuerda abren el diálogo del tema que había hincado el piano. Una ligera modulación hacia un tono menor que a pesar de todo sigue sonando a mayor vuelve a retomar el tema principal de la flauta y las del puente del piano que ponen fin a la pieza.

  1. Rostro pálido:

La llegada del hombre blanco a estas tierras abrió un nuevo camino en las mismas y en sus habitantes autóctonos. Muchos de estos hombres y mujeres a los que los indios llamaron rostros pálidos por el color de la tez frente a la suya de un tono más rojizo, eran aventureros, buscadores de fortunas, de una nueva vida y en algunos casos truhanes y maleantes que no eran bien recibidos ni en sus países de origen. Sea como fuere, dejaron su impronta y para ello busqué el mejor sello de identidad posible: las melodías irlandesas.

El tema iniciado por el piano en ostinato con soporte de la flauta y un sonido envolvente dibuja aún al pueblo indio que se mezcla con el sonido de las melodías irlandesas representadas por el violín y la cuerda. La melodía india trata de “sobrevivir” en su natural forma primera. De nuevo hace su aparición el violín con más insistencia que ha situado el mestizaje de ambas músicas entre el sonido de la flauta y el violín. Ambas melodías cabalgan juntas hasta los compases finales.