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miércoles, 18 de mayo de 2011

MIRADORES 2.003 guía di´dactica



Mi debut como compositor, al menos formal y públicamente fue MIRADORES.

Las ideas que dan contenido a este trabajo son el fruto de años de composición que fui recogiendo y conservando, desechando o reutilizando de mis propios borradores anteriores.

Por este motivo, MIRADORES es un álbum irremediablemente diversificado en el cual aparecen piezas de distinta índole y estilo. De esta heterogeneidad he aprendido para construir mi propio concepto o campo musical.

Un factor eje que posee este álbum es la instrumentación orquestal llamémosle clásica y que es fruto de mi propia formación docente en los años de Conservatorio y en mi experiencia como oyente. Otro de los puntos en común de estas composiciones radica en el amor por otras culturas, formas de pensamiento, estilos o géneros ya sean populares o cultos. Y, por último, la herramienta que da vida a todas estas ideas procedente del mundo tecnológico del que no dudo hubieran utilizado los grandes compositores para crear y recrear sus propias obras inmortales con un juicio de valor más ámplio: el workstation keyboard.

Lo que en un principio se convirtió en apenas un grabador de ideas secuenciadas dispuestas para dar el salto al mundo de los instrumentos analógicos reales acabó, debido a la falta de músicos que apoyasen mis trabajos más interesados en lo económico, en el último eslabón del proceso tanto creativo como reproductor de mis trabajos. Es por ello, que en estas primeras obras, se aprecie un cierto “automatisto” defecto difícil de corregir en la música electrónica que aspira a ser música acústica.

MIRADORES se compone de nueve piezas dispares y es así como nace o intitula el álbum. Nueve perspectivas o visiones diferentes del que mira y a su vez es mirado. Pues en cada acto de mirar hay un efecto de retroalimentación que viene dado por el oyente en este caso con su particular visión diferente de la mía.

  1. La piedra inclita:

Y se abre este aparato de mirar a lo lejos por medio de una lente, con un monolito. Una imagen, un efecto visual que motiva la inspiración y que se basa en el inexorable paso del tiempo sobre las cosas especialmente las orgánicas que sufren más directamente esta sentencia de muerte. La piedra inclita es un tema que bien podría encasillarse en el minimalismo. Una idea que se repite en una atmósfera densa de sonidos envolventes protagonizada por el piano y arropada por la flauta y la cuerda y en ocasiones por la caja redoblante que le otorga un carácter marcial o ejecutor de la implabilidad del tiempo.
La obra comienza y acaba en la tonalidad de re m afianzando ese concepto de inmovilidad, de estaticidad de la propia piedra que se enfrenta majestuoso a su propio devenir.





  1. Natalia:

En otra dimensión más popular o folklorista de la tradición rusa, nace Natalia, una dedicatoria a una antigua amiga con la que compartíamos experiencias musicales de nuestros países de origen. Aprendí mucho de la cultura popular rusa escuchando estas canciones de su folklore e identidad personal.

El carácter, la instrumentación, el estilo, todo está bien definido en los parámetros que le son propios.

Es un tema eminentemente alegre, optimista que no pierde sin embargo esa naturaleza majestuosidad o grandilocuente de la música rusa. La percusión juega un papel importante en la creación rítmica de la idea. El piano vuelve a convertirse en protagonista de la obra apoyado muy de cerca por la cuerda. La única pausa que conoce es para volver a retomar el tema. En la coda final, un guiño o una simpatía a mi vieja amiga en claro estilo español con el cierre de las balalaikas sobre el acorde de tónica.

  1. Las sonámbulas:

La tercera de las piezas que componen este álbum está inspirada en un breve relato del admirado escritor libanés Khalil Gibran. Es un claro repudio a la hipocresía. En el escueto relato de Gibran, dos mujeres, madre e hija durante el día se daban muestras de afecto y amor, pero al llegar la noche, todo era reproches y odios.

Musicalmente no traté de crear esta dualidad típica de los hipócritas, me centré más en crear un tema de claro estilo orientalista y que de alguna manera se tornara en burlesco, cínico, superficial. De ello no debe desprenderse despreocupación por el mismo, por el contrario, existe una bonita melodía que es interpretada por la flauta y que después recoge el piano siempre en esa clave de sorna. La percusión aquí también recobra un trascendental valor junto al modelo melódico propio de la música oriental.

  1. Niebla:

También de inspiración literaria, esta vez española, Niebla es una visión personal de la fascinante novela de nuestro Miguel de Unamuno que lleva el mismo titulo.

Como hombre existencialista que me considero, me preocupaba en aquellos años esa niebla que recorre a la Humanidad, incapaz de percibir sus propios errores ni de al menos reconocerlos, es una visión del mundo tremendamente en la superficie de las cosas e incapaz de sumergirse en el interior de las mismas, tal vez no tanto por oscuros miedos que por un rechazo a todo lo que en la profundidad existe.

Sin duda, no es esta la trama del libro de Unamuno que es un personaje que se revela a su creador, pero me sirvió de fuente de inspiración para crear esta pieza.

Podemos considerar un tema de tono minimalista, denso aunque a diferencia de La piedra inclita no es juez de nada sino protagonista mismo de su esencia, pesado, siniestro a veces macabro.

El motivo se repite insistentemente en un movimiento lento que simpatiza con la idea de inseguridad que provoca este fenómeno atmosférico. La caja redoblante va marcando un tiempo monótono incapaz de resolver situación alguna, conformista con su realidad. Las cuerdas aportan un tono dramático a veces inquisidor sobre esta impasibilidad.

  1. Hórreo:

Vivimos tiempos en los que la tradición es un valor en desuso, malinterpretado como caduco, viejo sin tener en cuenta que de la tradición de la visión del pasado se construye cualquier futuro prometedor. Con esta intención nació hórreo.

La gaita es el marco de referencia para toda la obra en un ostinato melódico-rítmico que recuerda a las tierras norteñas de España, ubicación más común de esta tradicional construcción.

Es un tema también alegre, festivo que recuerda a las danzas populares. El piano va tejiendo diferentes temas que se alternan con el ostinato de la gaita y la percusión tradicional española.

  1. Shalom:

En la línea de las creaciones orientalistas se sitúa también Shalom, una palabra que con tan pacificador significado no ha servido para poner de acuerdo a israelíes y palestinos, un problema que parece eternizarse por los siglos de los siglos.
El ritmo es un elemento importante y las melodías de raíz orientalista en su gran mayoría octavadas para dar más consistencia a la idea principal. Todos los instrumentos participan por igual de esta idea en mayor o menor rango.

La melodía recuerda las propias danzas de la zona que divide artificial y humanamente a Israel y Palestina. A veces tiene un carácter juvenil y otras más grandilocuente.

  1. Etéreos:

Es sin duda, el tema que responde más a la síntesis electrónica alejándose de los esquemas clásicos.

Desde pequeño me fascinaba y aterraba el mundo de los fantasmas que me perseguían en horribles pesadillas de los cuales despertaba a medianoche. Pero más aún, me asustan los fantasmas reales que pululan por nuestras vidas, difíciles de detectar, ocultos y disfrazados bajo un extraño éter de maledicencia y horror.

Las cuerdas en pizzicato son el sostén de ese mundo misterioso, los sonidos envolventes sintetizados y etéreos representan el mundo de lo invisible. El discurso se enriquece con determinados efectos como el cluster de piano o el sonido de las campanas. Las cadencias inconclusas dan el suspense necesario y la tensión que requiere el tema.





  1. Chamán:

Durante más de diez años de mi vida, me dediqué al estudio del budismo y la dieta vegetariana. No me arrepiento de ello aunque hoy sea un hombre de menos fe y tal vez por eso sigo en busca de mi chamán.

La música tiene mucho de cinematográfica y de épica. Cierto, no voy a negar mi amor por la soundtrack.

El ritmo de la pieza es enérgico, continuo, como si de un caballo a galope se tratase. La melodía es una sencilla creación en la escala pentatónica. El piano alimenta el ostinato de la percusión mientras la cuerda dibuja el paisaje sonoro acompañada o sustituida en ocasiones por un efecto que simula al viento. Tiene ese carácter mágico y brillante de los momentos épicos.

  1. Canción para un niño maltratado:

El álbum se cierra con una pieza casi improvisada que no iba a formar parte del mismo y que decidí incluir como homenaje a los Derechos del Niño y a todos aquellos niños que son de alguna manera fruto de una marginalidad física o psicológica.

El tema depende sólo del piano lo que le otorga un tono intimista en un movimiento dubitativo de la línea melódica que casi se va construyendo con la propia interpretación, insegura y frágil.