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jueves, 28 de julio de 2011

Música y enigmas


Aunque parezca anecdótico, nunca casual, la Historia de la Música también ha contado con personajes enigmáticos que no se han suscrito a ningún oficio pero que han practicado varios a la vez.
Podemos citar el caso de Leonardo Da Vinci al cual se le atribuyen algunas piezas musicales.
No menos misterioso que éste se encuentra el Conde de Saint Germain.
Como de su propia biografia existen muchas incognitas, como no de su labor como músico y compositor.
Lo cierto es que aparecen testimonios que dan buena fe de su existencia. El famoso historiador inglés Charles Burney lo cita con motivo de una de sus músicas que estuvo mucho tiempo sonando en una de las temporadas de ópera en Londres.
También Häendel y J. P. Rameau hablan de él como un excelente músico y compositor.
Parece que en su estancia en la corte de Versalles destacó como un virtuoso del violín aunque su reputación fue más valorada en Inglaterra.
El conde de Saint Germain escribió entre otras obras musicales: sonatas para violín y 46 arias.
Otros testimonios más fehacientes son el famoso New Grove Dictiionary y algunas revistas inglesas que destacan algunas de estas arias.
Parece que sentía cierta afinidad por el compás ternario, más concretamente, el 3/4, según él porque era el ritmo natural.
La publicación de las obras del Conde de Saint Germain se la debemos al famoso editor londinense Walsh y muchas de sus canciones, publicadas en revistas de la época.

El estilo musical se asienta en el barroco y en el llamado pre-clasicismo. Las sonatas compuestas para dos violines mantienen la estructura propia con un claro estilo fugado.
El por qué el Conde de Saint Germain con sus dotes musicales no se dedicó de lleno a esta empresa puede encontrarse en los misterios de su propia vida, huyendo a veces de sus complicadas relaciones como diplomático o embarcado en procesos revolucionarios con la Logia Masónica.
Sea como fuere, aparecen en las artes musicales, de vez en cuando, personajes que sacian su sed de conocimiento y se adelantan a su época de una manera pasmosa para muchos. Es la conciencia del hombre universal que da igual medida al arte y la ciencia.
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lunes, 18 de julio de 2011

Los límites de la crreatividad y la originalidad



Desde que Graham Wallas postulase desde la Psicología del pensamiento allá por 1926 las fases del proceso creativo, no ha cesado la búsqueda de qué es esto de la creatividad.

Citar aquí a tantas autores que han dedicado su vida en este empeño sería arduo y estéril, más propio de una tesis doctoral. Me conformaré, entonces, con presentar algunas ideas con las que comulgo en cierta medida.

De entre ellas, Jung en 1.938 plantea este acto creativo como una desconexión de la conciencia con el objetivo de que los objetivos inconscientes puedan desarrollarse. Aunque no es posible directamente acceder al inconsciente sin una conciencia previa, sí hay un factor que determina que para poder producir una idea o albergar un deseo de inspiración, la conciencia actuaría como un verdadero represor que afectaría en gran medida al propio proceso creativo. Sólo esta liberación del inconsciente favorecería la libertad necesaria para el desarrollo del proceso creativo. Pero, ¿cómo se activa este proceso desde el inconsciente?. Bien, según Freud por un conflicto interno del mismo.

Dejando a un lado estas opiniones expertas, cabe preguntarse ¿qué hace surgir la creatividad?, ¿por qué y para qué?, ¿debe responder a una utilidad como sostienen algunos pensadores?, ¿cuál es el motor generador? Y por último, ¿cuál es el punto de partida?

Lejos de poder dar crédito a las poéticas palabras de los pensadores de las civilizaciones grecorromanas y sus musas o al carácter divino al que parecía atribuirle San Agustín, tampoco parece alentador hablar del “huésped extraño” que a veces se aparece, como se recogen en algunos testimonios de Goethe, Mozrt o Nietzche. Pero, curiosamente, y volviendo a Jung, en 1.945 dice que este huésped extraño no es otra cosa que la disposición voluntaria de acoger la elaboración y la visión involuntaria. Esto, podría arrojar algunas pistas sobre nuestra primera cuestión: ¿qué hace surgir la creatividad? Aún así, no queda claro de qué manera surge nuestro huésped extraño.

Podemos atajar la segunda cuestión del por qué y para qué con la visión de Bruner del factor sorpresa y el apasionamiento y distanciamiento. Bien, según él, una idea creativa sólo es tal si es capaz de sorprendernos, de admirarnos de ella. De este acto surge el apasionamiento que no es otra cosa que un impulso vital que nos mueve a trabajar sobre la idea creada, pero a su vez y paradójicamente, a distanciarnos de ella porque entraña un riesgo y un trabajo del que a veces no estamos seguros de su éxito. A su vez, necesitamos o creemos en su utilidad que puede o no coincidir con la realidad externa del propio creador.

Resulta difícil saber cuál es el motor generador. Para ello, nos remitimos a las palabras de Picasso que decía que no hubiese podido vivir sin el arte y a su vez pintaba un cuadro y lo destruía (Zervos, 1935, p 29). De este modo, desconocemos cuántas obras o proyectos de ellas acabaron en la papelera de muchos de nuestros compositores y por qué otras sin embargo sobrevivieron o tuvieron la fortuna de ser reconocidas como obras maestras.

Y nos queda una última cuestión: ¿cuál es la base de la que se alimenta el acto creativo?
Aquí entrarían los planos de Brewster-Ghiselin cuando en 1.963 delimitan el proceso creativo al plano secundario o inferior y el plano primario o superior. En el primero, se parte de los conceptos conocidos, es decir, del material acumulativo y experiencias del creador que introduce nuevos elementos propios en la reestructuración correspondiendo al plano primario o superior.

Nada, surge de la nada, por eso muchas obras de J.S. Bach contienen a otros autores y a su vez el proceso se va ampliando con las aportaciones que cada uno pone en la nueva creación. Pero cabe preguntarse entonces, ¿dónde está el fin?

Exactamente es difícil hablar de fin, parece más acertado hacerlo de periodos de crisis o fases históricas en el cual el proceso creativo se ve estancado porque los recursos con los que se cuentan no son capaces de dar utilidad a nuevas originalidades, pensemos por ejemplo en las opiniones de muchos compositores, músicos o historiadores que dieron a J.S. Bach como el último de los genios o remontémonos al Romanticismo donde el grado de virtuosismo fue inigualable, son éstos los procesos que abren periodos de esterilidad creadora o por el contrario se tornan opositores de los mismos dando propuestas muy diferentes. En otros casos, el grado de exigencia se ha vuelto demasiado elevado para dar salida al proceso creativo, tenemos ahí el ejemplo de muchos compositores que acaban su carrera musical antes de su muerte. Se dice en este último caso, que nuestro huésped extraño o más poéticamente, las musas nos han abandonado.
BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:
LANDAU, Erika,"El vivir creativo" Barcelona, Editorial Herder
http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/biblioteca/articulos/pdf/7procesocreativo.pdf
Esquivias Serrano,
María Teresa (2004) “Creatividad: definiciones, antecedentes y aportaciones” [en
línea]. Revista Digital Universitaria. 31 de enero de 2004,
[Consulta: 01 de
febrero de 2004].

domingo, 17 de julio de 2011

Limosnas NO!


Como otras tantas veces, volvemos al tema de turno. Y es que se empeñan algun@s en esto del espacio abierto, el software libre o como quieran llamarle.
Lo hacen, conscientes del daño que causan y en beneficio propio nunca del arte ni los artistas.
Hoy pasaron por un canal de televisión española un reportaje pro-defensa de esta nueva ola de desconsideración y falta de ética.
Ahora nos quieren vender el Creative Commons como la panacea, la solución, la resignación a que los tiempos están cambiando. Pues no, señor@s, no, ni Creative commons ni pollas en vinagre. Insto a los artistas no dejarse arrebatar por estos nuevos gurus de la libertad. Insto a los artistas a que sigan poniendo precio a su trabajo y lo vuelvo a repetir, el artista es un trabajador y no puede vivir del aire. El arte hay que pagarlo.
Contra corriente, contra viento y marea, en solitario o con quienes quieran sostener esta bandera, berekekê JAMÁS regalará su obra.
Y sobretodo, limosnas, ni para los pobres.

sábado, 9 de julio de 2011

La angustia de sentirse ignorado

Dice Clemens Kühn en su "Tratado de la forma musical" pag. 29 < La música que emerge de la idea de lo distinto, renuncia a la conciliación>.
Y, en efecto, tenemos un ejemplo muy ilustrativo de uno de los compositores estadounidenses, el cual tuvo que esperar su muerte para atender y entender su obra y que ésta formara parte del repertorio de concierto, Charles Ives, que demuestra la máxima de Kühn.
The unanswered question es lo que vive nuestra sociedad actual. Nos hemos quedado sordos y mudos sin ser ni lo uno ni lo otro al menos fisiológicamente en la mayoría de los casos.
La pieza merece un breve análisis modesto de éste que les escribe.
Hace su aparición la cuerda en una clara tonalidad y que yo me atrevo a desentrañar como el curso de la vida, la rutina, lo cotidiano. Hasta ahí todo normal. Pero esta obra carecería de interés si no fuera por los otros elemtnos que la acompañan. Una trompeta inicia una pequeña frase melódica sin resolver (la pregunta), a ésta se incorpora el tercer elemento en clara atonalidad, las flautas que podríamos decir que "ni fú ni fá", o, conmigo no va eso. Pero la trompeta no desiste, repite incansablemente su mensaje con el fín de ser oido sin resultado alguno.

Esta magistral pieza de Ives debería hacernos reflexionar en sus intenciones. Pues en esa inopia en la que vivimos (cuerdas) preocupados en nuestros ombligos, hemos dejado de atender la llamada o la voz de los otros (trompeta) algo cáusticamente deshumanizador. Me queda confuso el papel de las flautas al que yo me atrevería a definir como ¿pero, quién es éste?, sí, a jorobarnos ahora....
Kühn en este mismo Tratado de la Forma llama a este fenómeno la carencia de relación. Pues sí, hemos llegado o alcanzado la carencia de relación, sin preguntas que sean respondidas, ni respuestas que merezcan una pregunta.

martes, 5 de julio de 2011

Ni los unos,, ni los otros

En este mundo no hay peor cosa que no tener patria ni bandera, ser un hijo de nadie se paga con el olvido y la falta de reconocimiento. Es el ejemplo más claro de Enrique Granados.

No importa si ya me he ganado el título honorífico de "rescatador de causas perdidas", yo no busco el elogio, ni la fama (a mi edad...), pero es de justicia darle un modesto artículo al que fuera uno de nuestros compositores españoles de mayor talento pianístico.
Lo de apátrida ya le viene de orígen, así su padre, que pasó gran parte de su vida trasladándose por los reconditos rincones de lo que por entonces aún era la España de ultramar, nació en Cuba, aún bajo dominio español, dada su condición de militar.El hombre murió joven y a Doña Enriqueta le correspondió el merecido esfuerzo de hacer de este niño prodigio un verdadero músico y compositor de altura.
Enrique dedicaba diez horas al día a depurar su técnica y no tuvo suerte en lo academico por circusntancias ajenas a lo musical tuvo que recibir clases privadas algunas mucho antes de su intento de ingresar en el Conservatorio de París,del que también fuera profesor de Isaac Albeniz, Juan Baptista Pujol, del que se dice que fue un brillante compositor y al que se le debe La Escuela Catalana de Piano, otra institución en el olvido de una inmensa mayoría.
Granados no se rindió a los regionalismos, posiblemente eso le pasó factura. Dada su gran amistad con Felipe Pedrell, un verdadero defensor del nacionalismo, el compositor y pianista abrió su paleta de colores para deleite de tod@s sin menospreciar los referentes musicales de su región natal que se ven reflejadas en muchas de sus canciones.
Lamentablemente, la admiración por la composición en España, siempre ha sido una asignatura pendiente y para más inri, era dificil "ubicar" la música de Enrique cuando el romanticismo ya estaba en decadencia y el impresionismo no era más que una leve brisa tratando de buscar su lugar.
Si a Pedrell le debe su vena nacionalista, a Schumann y Chopin la de neoromántico.
Pero no voy a recomendaros obras harto conocidas como sus Danzas Goyescas o sus Escenas Románticas, quisiera buscar en este Granados caido en desgracia más aún en tiempos donde la música culta es una sombra, su lado más urbano y humano. Sí, aquel que recoge las caracterizaciones de la sociedad de entonces, de las miserias y de los seres desprotegidos para los que siempre guardó alguna pieza musical.
En su "Cuentos de Juventud", no vamos a negar su deuda con Schumann, el compositor se sumerge en el mundo interior de muchos personajes ora reales ora ficticios que con tan maestría trata de perfilar. No son obras pomposas, rimbombantes, sino sencillas melodías con un contenido profundo y del que nunca he oído hablar a la crítica más experta.
Ni el Madrid que tanto amó, ni la Barcelona a la que tantas veces volvió le han dado un lugar a Granados. Tal vez, por el orgullo de no dar el brazo a torcer en truculentas maquinaciones ultranacionalista. Aún así, Enrique Granados es de tod@s, como lo son los grandes creadores que han convertrido su microcosmos en universalismo.
Como su padre, un apátrida, lejos de ofenderle le convirtieron en ciudadano del mundo