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sábado, 31 de diciembre de 2011

Gracias por vuestra presencia

No soy persona de influenciarme por cuestiones cronológicas, festividades y demas productos del hombre, entre otras cosas porque sin ir más lejos nuestro calendario es apenas un invento con la única pretensión de establecer unas pautas basadas en intereses personales.
Por tanto, no espereis de mi que le siga el juego a la norma.
Sin embargo, como sí es cierto que se cierra un ciclo anual porque así se ha establecido, no quiero dejar pasar esta oportunidad para agradeceros vuestro paso por aquí. Este blog nació con la intención de ser una plataforma de mis creaciones musicales, pero también como una ventana para compartir mis inquietudes musicales, artñisticas y culturales. Y aquí la palabra compartir alcanza un significado pleno pues no es un mirarse el ombligo o un diario sino un deseo de que mis escasoso conocimientos puedan ser de ayuda o reflexión para alguien.

Todo esto, se lo debemos a Blogia, que "nos amenaza" con cerrar la plataforma. Desde luego, el día que esto ocurra no espereis un nuevo blog oficial de berekekê, será el punto y final para todos.

Mientras tanto, el espía internauta arroja una cifra de unas cuatro mil y pico de visitas, sin contar las que se dieron antes de instalarlo, es decir, desde que abrí este blog. Y no será casualidad, digo yo, un número tan elevado de interesad@s, lo que me complace sobremanera y me alegra que haya un masivo interés por el conocimiento desgraciadamente tan limitado en ciertos portales  o medios de comunicación. Creedlo, la cultura seria interesa muy poco.
Espero contar con vosotros el tiempo que esto resista, y que la inspiración me siga acompañando para ofreceros siempre algo que esté a la altura de lo que esperais.
Mi más sincero agradecimiento.
berekekê

domingo, 18 de diciembre de 2011

La voz de Cabo Verde

20111218125642-cesaria-evora.jpgAyer nos dejaba una de las representantes indiscutibles de la música caboverdiana: la gran Césaria Évora.
Para much@s que aún sois jovenes posiblemente ni os suene, pero no os preocupeis, como consuelo os diré que tampoco lo fue para otr@s no tan jovenes.
Sin embargo, Césaria es por muchas razones un icono de la música en lengua portuguesa, estuvo al lado de l@s suy@s y con su cultura nació y murió fielmente.
Como ya viene siendo costumbre, ahora llegarán los reconocimientos, los homenjaes, las ventas programadas para cuando un@ se muere. Afortunadamente, para Césaria todo eso ya estará demás y de menos, traspasada la puerta donde la música y la persona perviven en la memoria colectiva y no en las manos interesadas, ávidas de titulares y de dinero.
Merece un gran respeto Doña Césaria por dos razones principales:
La primera por ser fiel a la música popular de su país y abanderada de la misma allí donde puso sus pies desnudos, pisando la tierra para sentirla.
La segunda, porque tampoco renunció a vivir en otro lugar que no fuera su Cabo Verde, pienso que así le era más fácil componer y cantar, sentir y defender.
Me sumo a las muestras de cariño de su hijo Eduardo, huérfano de madre y de estrella. Pero en el corazón de tod@s está Césaria Èvora y no dudo que Cabo Verde tendrá su mejor Carnaval, el que dedicó a su entrañable anfitriona, al que se sumarán todos los Carnavales del mundo, que es en definitiva, música popular del pueblo, aquella que siempre definió las líneas de nuestra querida Cèsaria Évora.
Deus lhe abençoe, amiga.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Beethoven en los albores del nuevo siglo

Desde que tenía diez años vengo escuchando las Sinfonías de Beethoven, y de eso, les puedo asegurar que hace ya bastante tiempo.
No me considero un entendido en cuestiones de interpretación, ni de orquestas o direcciones pero nadie puede discutirme un talento especial para reconocer algo bueno cuando aparece.
Es verdad que la interpretación de cualquier obra musical está sujeta a un subjetivismo ineviatable, a estados de ánimo, a temperamentos de directores, al talento de los músicos,etc. Por tanto, es dificil que tantas circusntancias conexionen en una que resuma lo que un compositor quiso decir, que en última instancia es quien mejor puede si no interpetar, sí explicar cómo hacerlo.
Decía Strawinsky que él no quería que se interpretase su obra, simplemente que se ejecutase, pero esto, sería una situación excepcional o un imposible.
Ayer, como asiduo oyente de RNE Clásica tuve el placer de oir, ya de madrugada gracias a un vecino que amplifica su propia voz en su telefono móvil, la mejor interpretación que yo he oído del compositor alemán.
No es anecdótico que fuera en manos de la Orquesta Filarmónica de Viena, ni que su brazo ejecutor fuese Sir Simon Rattle, para mí, uno de los mejores del momento.
Y aquí uno duda en la cuestión de si es la Orquesta Filarmónica de Viena personalizada en sus músicos o es Sir Simon Rattle quien sabe extraer lo mejor de cada un@ de ell@s. Posiblemente, habría que concluir que ambas cosas a la vez.
Se trataba de la Pastoral, la Sinfonía número seis del Maestro. Además de la impecable interpretación, por primera vez en mi vida sentí a los campesinos con sus cantos y sus danzas y a una verdadera tormenta escalofriante por su realismo. La perfecta grabación que EMI hizo de estas sinfonías completaría el exquisito plato que se me ofrecía aquella noche.
Ahora, era mi deber transmitiros este sentimiento que la música de Beethoven llenó por primera vez desde mi infancia y hago constar que los directores de las que conservo grabaciones no son tampoco desdeñables. Es dificil emocionarse nuevamente con las sinfonías de Beethoven, pues es materia obligada en muchos conciertos que se dan por el planeta, pero sin duda, la interpretación de la Orquesta Filarmónica de Viena y la varita mágica de Sir Simon Rattle consiguieron este efecto. Nunca antes, Beethoven me pareció tan maravilloso, tan humano en su declaración de amor a la Naturaleza que tanto le debió inspirar y que en el año 2.003 inmortalizara tan magistralmente renaciendo cuán Ave Fenix con una fuerza rrenovadora para unos tiempos en que a poc@s nos conmueve la música verdadera, el arte verdadero y miramos con nostalgia hacia aquellas escenas campestres de la Pastoral.