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domingo, 15 de enero de 2012

... y entonces convocó a los ángeles

Una de las figuras enigmáticas del Barroco fue Giacomo Carissimi. Un compositor del que desgraciadamente hemos perdido su vínculo por los avatares a veces caprichosos del destino.
Podemos, no obstante, decir que los jesuitas le deben mucho a Carissimi y viceversa. Fue en el Colegio donde se formó, se convirtió en maestro y al cual dedicó parte de sus bienes a su muerte.
Se dice que Carissimi jamás salió de Roma, pero aún así consiguió que se hablara de él en toda la Europa de la época. Alumnos que fueron grandes maestros, intérpretes o compositores como Stefani o Charpentier. Hubo hasta quien en esto de las comparaciones lo situó a la altura de Lully que se forjaba una carrera al lado del entonces rey Sol.
Es también anecdótico que el fundador de la orden jesuita, Ignacio de Loyola, sintiera cierta aversión hacia el arte musical, al que no pudo resistir que se hiciera un hueco fundmaental en la Capilla de Roma y dentro de su propia orden.
También es curioso que Carissimi tuviera la capacidad de cambiar la vocación de Fetis de la pintura a la música al oir la obra del italino.
Giacomo Carissimi destacó en la música policoral, muy propia del barroco romano. Fue un verdadero precursor de un nuevo camino para la música de su tiempo. Se hizo famoso con sus Oratorios principalmente y con sus cantatas y se dice que tuvo la capacidad de cambiar el lenguaje de la música como Descartes lo hacía en el literario justo en el mismo orden cronológico, pero éste último bajo el protectorado de la reina Cristina de Suecia, que por cierto, se enamoró perdiidamente de la música de Carissim; una gran amante de las artes y la literatura que acabó abdicnado en su hermano.
Todos estos detalles que ahora intento plasmar en este sencillo post con tintes biográficos de la vida y obra de Carissimi podrían parecer fruto de la casualidad, exageraciones de la época. Pero, cierto o no, Carissimi consiguió perdurar en condiciones bien adversas. Justo un siglo después era ignorado y considerado un antiguo y rechazado de cualquier conversaión de los círculos musicales.
Aún así, con el olvido de sus generaciones sucesoras, con su obra esparcida y relegada a papel de envolver, como también le sucediera más tarde a J.S. Bach, con las incognitas de su propia vida, Carissimi, para suerte de tod@s ha pervivido en la memoria colectiva y de ello dan buena fe sus Oratorios policorales. Legiones de ángeles que se unieron para darle voz a Carissimi. ¿Quién podría entonces negarle su merecido reconocimiento?.
En otros tiempos, el mecenazgo consiguió darle un lugar al artista. Algo que la burguesía y la clase media no estaba dispuesto a permitir. ¿De qué época hablamos?.