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domingo, 20 de mayo de 2012

La "humanidad" de Mozart


Hace ya algunos años tuve una charla con un colega que había terminado la carrera de Musicología en Granada sobre unos de los filmes más polémicos de la Historia de la Música llevada al cine: Amadeus.
El citado colega argumentaba que aquella interpretación que hizo Milos Forman en 1.984 le parecía aberrante pues trataba al universal compositor como un "subnormal" (palabras que transcribo y que sin duda no tienen la intención de ofender a los deficientes mentales, aunque la comparación sea terrible). Yo, me abstuve de dar mi opinión, entre otras cosas porque no había asistido al filme y por tanto no tenía un juicio de valor para posicionarme.
Con el tiempo la curiosidad por el Amadeus de Forman se volvió obsesión y hasta la fecha he asistido al filme como unas veinte veces.
Por supuesto que no comparto la opinión de mi colega, ni creo, como se dicen en algunos medios, que Forman desconociera algunos detalles de la vida del compositor, entre otras cosas porque a muy pcoso directores de cine se le ocurriría tal majadería.
Fiel o no a la realidad de Mozart, Forman tuvo un enorme acierto al retratar a un ser humano que como todos los seres humanos estamos llenos de defectos y de virtudes. La interpretación de sus papeles principales es espléndida especialmente la de Salieri (F. Murray) pero independientemente de este hecho, Forman consiguió desmitificar, desdivinizar, si se me permite la expresión, a un joven que había hipotecado su infancia en favor de la música a causa de un padre obsesionado por hacerle famoso. Indudablemente, debemos de agradecerle a Leopoldo Mozart su contribución a un peso muy alto de poder disfrutar de uno de los mayores talentos que ha dado la Humanidad en este campo.
Por otro lado, y aunque esto es menos científico, W. A. Mozart era un acuariano y l@s aficionad@s podrán entender cómo se comporta una persona característica de este signo: a menudo extrovertidos, rebeldes, desmesurados, libertinos y casi nunca pasan desapercibidos. Ese era Mozart.
En consecuencia se había beneficiado de los aspectos universalistas del signo zodiacal y era consecuente con sus ideales francmasónicos y un humanista que había bebido de las fuentes de Goethe y de los grandes filósofos de su tiempo.
Para nada, la versión de Forman merece descalificación alguna. Coloca al hombre en su sitio, a caballo entre sus pasiones, sus debilidades y el profundo racionalismo que imperó en el Clasicismo.
Ni por ello, si es este el temor de los críticos, Mozaart pierde ni un ápice de genialidad. Una genialidad al servicio de la música y en detrimento de una infancia que nunca tuvo.

jueves, 10 de mayo de 2012

Calimerio Soares: a la búqueda del conocimiento


En mis trabajos de investigación musical, modestos siempre, hace algunos años encontré un artículo sobre la repercusión del clave en Brasil.
Aquel artículo quedó en lo que yo llamo la memoria del olvido que no es otra cosa que conservar algo que nunca se sabe si se volverá a utilizar.
Pero, en mi interés por la organología de hace ya muchos años, el artículo retornó a mi, ignorando hasta ahora quien había sido su autor.
Y en estos viajes de la investagación, una cosa lleva a la otra, fue así como encontré a Calimerio Soares, un hombre que había dedicado hasta su muerte el pasado año, su vida a la composición, a la investigación y a la interpretación de la música.
Existe una tendencia, dada por los preconceptos que creamos injustamente, a ignorar compositores o a minimizar sus efectos según la zona geográfica de donde procedan. Y es dificil, para Brasil, e incluso para l@s propi@s brasileñ@s que conforman la mayoría salirse del marco de su rica música popular (algo que por cierto en nuestra querida España hemos dejado en el más ofensivo de los olvidos).
Nació Soares en una pequeña localidad de Minas Gerais en Brasil en el año 1.944 y se graduó en piano y música por la Universidad Federal de Uberlândia. Pero hubiera sido poco para Soares y su gran inquietud y amor por la música que se trasladó a Estado s Unidos para perfeccionar en órgano con Mallory Bransford y al Reino Unido con Andrew Wlson-Dicksson en el manejo del clave .Fue en Inglaterra donde fijó su residencia doctorándose en composición.
En su faceta como docente, trabajó para la Universidad Federal de Uberlândia dirigiendo varias agrupaciones music ales de música antigua y contemporánea.
Pero si hay algo que verdaderamente apasionaba a Calimerio Soares era el trabajo de investigación, dedicando una gran parte de su tiempo al estudio de los órganos Cavaillé-Coll del fabricante parisino del mismo nombre.
Su labor compositiva comienza en 1.973 y se prolonga hasta el año de su muerte.
En ese artículo sobre el clave en Brasil, que os adjunto más abajo junto con otros de interés, Soares habla de la importancia de la colonización en este sentido pues fue el camino que los jesuitas abrieron para la expansión de la música que como he dicho en más de una ocasión, no tiene fronteras, pues es universal.
Vivimos malos tiempos en nuestras relaciones con Lationoamerica, relaciones que los nuevos virreyes y virreinas se están encargando de dinamitar a base de ideología barata, oportunista y acusadamente pasada de moda.
Calimerio Soares es un claro ejemplo de confraternización. Supo aprovechar y enriquecerse con sus vecinos del otro lado del Océano y reinterpretar lo aprendido en beneficio de la música clásica o culta, llámese como mejor se quiera, en Brasil.
Será porque a nosotros los artistas, nos sobran anclas, cadenas, ampliamos horizontes y no cerramos las puertas al conocimiento que en definitiva es el único camino para una Humanidad mejor.
Correrias en youtube Calimerio Soares
E clave en Brasil por Calimerio Soares
La música en el Barroco Latinoamericano
El clavecin en la actualidad
El órgano en Brasil