Translate

Store berekekê CD Baby

sábado, 21 de julio de 2012

Schumann y la música poética


Establece Renato di Benedetto en su libro Historia de la Música. El siglo XIX. Primera parte publicado por Ediciones Turner en su versión española de 1.982, una estrecha relación entre la influencia que reicibió Schumann y sus estructuras creativas del poeta Jean Paul.
Ciertamente, es dificil cuestionar la similitud que Benedetto establece, entre otras cosas, porque en la obra de Schumann se transpira literatura a todas luces.
Sea o no, por su faceta de crítico literario, por la herencia recibida de su padre como librero y editor, Schumann ha marcado los parámetros de un concepto que se antoja difuso y al que Benedetto trata de asimilar al propio idealismo romántico. Sería dificil contradecirle, tanto como darle la razón, pues las abstracciones son el campo perfecto en el que se mueven las definiciones inestables.
Para tratar de explicar que es la música poética, no existe un sustrato base sólido. Ni siquiera el mismo Schumann tan contradictorio en sus propias palabras y escritos podría hacerlo de un modo que nos convenciera. Dice el compositor que la música poética es aquella que no es mecánica, que no se deja llevar por los estrictos carriles de la racionalidad mientras a su vez siente una profunda admiración por la obra de J.S. Bach, precisamente la antitesis de lo dicho.
Busquemos, entonces, como hace Benedetto una aproximación desde el elemento literario. Schumann ha creado una asociación a partir del motivo, de la frase que se convierte a su suerte en un proceso combinatorio que permite que el proceso creativo tome como punto de partida la espontaneidad, lo inconsciente.
De estas reflexiones schumanianas es posible detectar tres interesantes conclusiones:
La primera, su espíritu inconstante, incapaz de someterse al rigor del estudio y del trabajo rutinario. Sólo de este modo es posible comprender dónde reside el alma de sus obras.
La segunda, y como consecuencia de la primera, encontramos en Schumann un talento creativo que lo define propiamente y lo convierte en paradigma de su modo de entender la composición. Tomemos por ejemplo su Álbum de la Juventud op. 68, una oobra madura. Encontraremos en ella infinidad de relaciones de un espíritu que se revela contra la forma, entendida ésta como un proceso lógico y encadenado de los acontecimientos (Principios del Clasicismo).Muy al contrario, Schumann realiza un collage en el que un motivo se enfrenta al otro, a veces con cambios de tempo, tonalidad o dinámicas. Fiel a su definición del proceso creativo, que diferencia del talento al que asocia con un proceso de trabajo, las piezas de muchas de las obras de este Álbum de la Juventud gozan de este rasgo característico.
La tercera y última conclusión, nos lleva a sus primeros tiempos de compositor, con Papillons, donde se hace más evidente esa influencia de Jean Paul y de sus estructuras y afinidades con el proceso creativo-literario. Un motivo que se expande hasta el infinito combinándose indefinidamente y en el que surgen tantos motivos como uno sea capaz de extraer.
Esta complejidad que sustenta la a su vez compleja personalidad de Schumann, como dice Benedetto lo sitúa en el primer romántico y podríamos decir que en el único si atendemos a su concepto de música poética. Ni las estructuras de Chopin, ni mucho menos las de Mendelsshon pasan por esta simbiosis entre el mundo literario y el musical. Posiblemente, fruto de un hombre que estaba dividido entre ambas dimensiones del quehaceer artístico.