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viernes, 31 de agosto de 2012

Ecualización: una cuestión personal

No se alarmen mis lector@s, no pretendo hablarles de series de Fourier, de espectros sonoros, ni de tecnicismos que con tan buena voluntad pretendieron inculcarme mis profesor@s de Historia y Ciencias de la Músiica en Acústica Musical, algo demasiado complejo para una mente tan simple como la mía.
Tampoco voy a descubrirles nada nuevo, de sobra es conocido que el sonido, ese gran subestimado de nuestros sentidos, responde como cualquier otro a una pura cuestión de subjetividad, en líneas generales.
Sin entrar en las cotas propias que nuestra limitación como especie humana nos impone, existe todo un mundo interesante por descubrir de nuestros campos sonoros. A los factores genéticos, hasta hoy, causantes de alguna manera de que nuestra paleta auditiva sea más rica o más pobre; existe un claro componente educativo, un proceso de entrenamiento y un domminio de la experiencia personal de cada un@.
No caba duda de que estamos en los dominios de la Psicoacústica y a ella me ceñiré para describir en esta cita textual extraída de la red, y que desgraciadamente es anónima y que más abajo os enlazo, por qué determinados sonidos nos personalizan:
" De esta forma, cada componente en frecuencia de cada señal sonora ocasiona un nivel de actividad neural (excitación) en diversas zonas de la membrana basilar, lo que altera la detectabilidad de otras componentes [5];de ahí la relación entre excitación y enmascaramiento".
A las limitaciones propias que nos condicionan existen otros factores que determinan las elecciones frecuenciales de nuestros campos sonoros.
Me gustaría citar dos:
El primero está relacionado con los cambios de sociedades. Lo que es válido hoy puede no serlo en el futuro y no lo fue en el pasado. Pongamos un ejemplo bien ilustrativo: el atonalismo no podría jamás entrar en una categoría propia de los esquemas estructurales del barroco. Por tanto, las modas condicionan nuestras preferencias sonoras.
El segundo tiene que ver con nuestra memoria personal, el anterior, con la colectiva. De esta manera, la elección de una determinada configuración sonora que resalte (excitación) o inhiba (enmascaramiento) determinadas frecuencias, es fruto del almacén de recuerdos que queda registrado con la experiencia vivida por cada un@ en relación al mundo sonoro.
Es más que evidente, que sobre las cuestiones genéticas que aumentan o disminuyen los espectros sonoros a los que tenemos acceso, existe el elemento educacional, el entrenamiento y el mundo experiencial que debemos enriquecer con un mejor conocimiento de ese gran desconocido para tod@s que sigue siendo el sonido y sus efectos.
Psicoacústica