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jueves, 27 de septiembre de 2012

Agathe Backer-Grøndahl: triple salto sin red

 

No me considero un feminista, ni mucho menos machista. Siempre he encontrado en los extremos la falta de cordura que todo buen juicio necesita.

Por tanto, al hablar de Agathe Backer no lo haré en defensa de movimiento alguno ni para demostrar el error del pasado, pues de errores el pasado tiene un largo catálogo.
Lo hago desde la convicción de las grandes dificultades que suponen para una sociedad como la del s. XIX y hasta la avanzadilla que los años 20 situaron a la mujer en un lugar diferente al que hasta ahora había venido ejerciendo en Europa y lso EE.UU. de América.
El caso de Backer es digno de consideración desde tres aspectos.
El primero, como ya hemos comentado, el haber nacido bajo un cuerpo de mujer en una sociedad que limitaba en gran medida las potencialidades y capacidades. No obstante, y como consta en la propia historia de Clara Schumann, máximo o mejor conocida exponente de mujer pionera; el reconocimiento por parte de otros artistas y compositores del sexo masculino era más que aceptado teniendo en cuenta que en un pensamiento como el de entonces no caben ni críticas ni reproches. Cada sociedad diseña sus propios valores. La mujer siempre ha tenido un papel fundmaental en la vida musical de cualquier época. Nuestra visión actual se ve a menudo "encadenada" por ciertos prejuicios propios de la época que vivimos, no del pasado vivido entonces.
El segundo aspecto es cosustancial, aunque no relevante, a la propia cultural musical de un país. Tengamos en cuenta que por citar de nuevo a Clara Schumann, protagonista de uno de los mejores momentos de la música en Alemania, no puede ser comparado a la de Backer, en una Noruega en que dicho protagonismo estaba como poco difuminado. Por tanto, supone un gran reto para una persona como Agathe Backer sobresalir en estas duras condiciones a las que se vió sometida y la voluntariedad y fuerza para salir de su entorno y codearse con Franz Liszt, por ejemplo, quien fuera uno de sus profesores.
El tercero de los aspectos destacables es el período que Backer tuvo que vivir. En pleno Romanticismo o postrromanticismo, según autores, era obvio que cualquier músico necesitaba desplegar un ámplio abanico de destrezaas y cualidades para poder estar a la alttura de las circusntancias. No podemos olvidar que el virtuosisimo se había instalado como sello identificador del talento musical. Por tanto, no era suficiente demostrar que alguien era capaz de interpretar una pieza musical, sino que su talento residía en sus malabarismos y en las inagotables carreras de escalas, arepgios y saltos.
Agathe Backer, nacida en Noruega en 1847, tuvo la suerte de encontrar en el seno familiar la educación preliminar que cualquier músico necesita  para su posterior desarrollo. Tvuo la capacidad de demostrar que no era sólo una pianista de gran habilidad técnica, sino también una compositora que, como otros muchos compositores de la época, restringió su espacio al piano y a la voz en sus innumerables canciones compuestas a la usanza de la época.
Estilísticamente, es dificil no hacer comparaciones, pero también hay que tener en cuenta que las cotas de entonces se situaban en la música de salón y menos en la de concierto, por lo cual lo que sí cabe destacar de Backer es su impronta, hablando de tú a tú con cualquier compositor  con mayor o menor reconocimiento o prestigio social.
En este mundo en que vivimos a mi me gusaría destacar o diferenciar dos cosas bien distintas.
Una, es el peso de las sociedades que influye de modo evidente sobre el reconocimiento en función de los valores preponderantes de cara a la galería. El otro, y para mi, más importante, es el reconocimiento de los colegas, y en este sentido y pese al triple salto sin red de Backer y de otras muchas mujeres de o antes de la época, ha sabido demostrar que en ningún caso fueran vícttimas de lo que hoy tanto se ha dado en llamar discriminación. Jugaron un papel en función de la sociedad que le circunscribió sin que por ello nadie dudase entonces del gran talento desempeñado en beneficio de la música.