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lunes, 8 de octubre de 2012

Milhaud Darius: una maleta fecunda

En cierto artículo publicado en internet se dice que el grupo de los Seis francés fundado en París en 1.918 y cuyos referentes fueron Eric Satie y esl escritor Jean Cocteau al que perteneció Milhaud, además de una clara oposición al impresionismo estableció sus patrones fundamentales en lo absurdo.

Bien, viniendo de la compleja personalidad de Satie cobra sentido, pero el comentario no matiza si se refiere a las tendencias al surrealismo a las que se adscribió el compositor y al dadaísmo o apenas a una excentricidad tan propia de él mismo.

En cualquier caso, por mucho que he indagado en la música de Milhaud a mi no me parece ni lo uno ni lo otro. Lo que viene a demostrar que a veces a estas tendencias agrupacionistas debemos darle un valor anecdótico más que real.

Darius Milhaud cerró su prolífica carrera como compositor con la friolera de 441 obras. Tal vez a alguos puedan parecerle pocas, pero estamos hablando del periodo de entreguerras y eso era muy muy raro.

Podemos afirmar que el poder creativo de Milhaud , poco dado a teorías y sistemas, se basa esencialmente en su carácter viajero y en la capacidad de absorber y reinterpretar la música a la que se acercó en tantas ocasiones.

Hay quien mantiene también que la música de Milhaud trata de ser una expresión objetiva y no una confesión personal. Me cuesta creer que ni el mismo Satie no experimentara alguna emoción personal a la hora de componer sus creaciones, tal vez sin el efecto romántico o el impresionista, pero una obra de arte es una parte se quiera o no de una manifestación personal.

Como secretario diplomático en Brasil da buena fe la suite Saudades do Brasil (1.920/21 en la que ya aparece la que parece ser su marca registrada: la politonalidad. Su viaje a Londres en 1.920 le pone en contacto con el jazz y su gira por Estados Unidos en 1.922 le prepara el camino para el ballet La Creación del Mundo con claras alusiones estilísticas de la música negra de Harlem. Entre 1.920 y 1.930 realizó viajes por Rusia, Siria y Espña ( Le trompeur de Seville,1.937).

Pero en la extensa obra de Milhaud se aprecian elementos muy definidos de la música francesa como por ejemplo en una de las breves óperas con orquesta de caámara Les malhours d´Orphée, que a mi particularmente me parece maravillosa.

Algunos autoress consideran que Christophe Colomb es la síntesis de todos los estilos y pensamientos musicales del compositor. Una obra de grandes dimensiones que requiere también de un amplio equipo humano para llevarla a cabo.

En estos días que nos acercamos al Día de la Hispanidad, festividad cada vez menos entendida como hermanamiento y más como confrontación o rechazo a todo lo que llega de Europa, era importante acordarse de Milhaud para entender que el hombre viajero, fuera el caso o no de Colón, llegaría más temprano que tarde a ver un mundo allende del Océano Atlántico. Tal vez hubo error en las formas, pero tenemos que tener en cuenta que no podemos establecer juicios con una mentalidad del s. XV. Si la llegada de Colón no sirve para unirnos, sirva al menos la de Milhaud que supo establecer una simbiosis, respetuoso con la cultura que se le abría y con aquella de la que era originario. Algo por cierto, nada de absurdo. La cultura de los pueblos se enriquece con el mestizaje, tod@s a fin de cuentas somos herederos de interconexiones culturales. Tenemos una nueva oportunidad en este mundo de la globalización para dar una vuelta de tuerca y reorientar nuestras relaciones siempre con la mano abierta y nunca con el puño cerrado.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
Milhaud, Darius
Miguel A. Alegre Martín: La música francesa entre los s. XIX y XX
GROUT & PALISCA: Historia de la Música Occidental vol. II pág. 926 a 928. Alianza Musical 1.996 Madrid.
PASCUAL, Josep Guía universal de la música clásica 2.004 Ediciones Robinbook, Barcelona.