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domingo, 8 de diciembre de 2013

El vacío de las palabras


Oigo a menudo en estos días el término "talento" y reflexiono sobre la vacuidad de las palabras o cuanto menos, de su mala colocación.
La palabra es, sin lugar a dudas, la cosa más subjetiva que el ser humano ha inventado.
Y ocurre que ciertas palabras se convierten en modas, como contundente oída más de mil y una veces con usos tan dispares y disparatados que a veces uno realmente piensa si ciertos medios de comunicación  reflexionan sobre lo que dicen o escriben para millones de personas. Llega hasta ocurrir que el término cae en una falta de poder absoluto, de propiedad, tanta contundencia llega a convertirse en un hábito, en algo común y por tanto la palabra ha perdido cualquier capacidad determinante.
El término talento también se ha puesto de moda y no sólo en el mundo artístico sino también en registros tan insospechados como la política, la economía o deporte. Ciertamente, en todos ellos tiene cabida, pues no está adscrito a una catego´ria concreta. Lo que resulta más sospechoso es que hace unos meses nadie hablara de ello y ahora parece que todo el mundo lo tiene.
Y en esta subjetividad de las palabras uno acaba pensando que una determinada acepción puede tener jerarquías, es decir, uno puede ser talentoso que erróneamente se confunde con potencialidad, haciendo sandwiches de jamón y queso si se compara con cualquier lugar de comida rápida tan de moda también en estos tiempos. Pero claro, ¿y ante el mejor de los gourmets?, cambia, ¿verdad?
Pues yo quiero hoy ofrecerles mi definición de talento y que sean ustedes quienes juzguen si tengo razón o no sobre esta vanalidad de las palabras.
El talento es generalmente innato pero ocurre muchas veces que es desperdiciado pasando entonces a ocupar el rango de potencial. Para que el talento tenga visos de éxito necesita de la práctica tanto o más que de las facultades innatas.
Por tanto, hagamos un correcto uso de las palabras y no trivialicemos o queramos tirarnos flores creyéndonos poseedores de un vocabulario privilegiado.
Y para ilustrar mi visión de talento traigo dos ejemplos que a buen seguro hará a muchos sonrrojar y a otros a pensarse bien lo que dice cuando le pone nombre a alguna cosa.

Alexey Arkhipovskiy
Liu Xing 3er mov. Reminiscencia de Yunnan