Translate

Store berekekê CD Baby

domingo, 5 de enero de 2014

Los problemas de interpretación

En cierta ocasión,  según una anecdota quecircula por ahí , Federico Chopin estaba escuchando una música interpretada por Franz Lisszt. El compositor polaco le preguntó:¿es una nueva composición tuya?. Liszt asombrado respondió: Amigo mío, ¿no reconoce su propia música?.
Sin entrar en complejidades como Bruce Haynes en su libro intitulad The End of Early Music  Oxford University Press N.Y. 2.007, de si instrumentos antiguos en la era moderna o no; la interpretación es una cuestión realmente  interesante y dificil de resolver.
Muchas factores intervienen en el estudio de la misma, eso sin contar con las dificultades que plantea otro gran libro: Grier James, La edición crítica de música. historia, método y práctica. Ed. Akal, 2.008 Madrid; relativas a la intepretación escrita de manuscritos o partituras de compositores. A fin de cuentas, un papel escrito nno puede resumir la idea creativa de un compositor, sino señalar un camino a seguir.
Con frecuencia recuerdo aquellas palabras de Strawinsky: mi música no es para interpretarla sino para ejecutarla. Pero, ¿es esto posible?.
No cabe duda, de que muchos músicos y directores de orquesta deben sacrificiar una cosa por la otra y lo peor es cuanto mayor es el número de interpretes que intervienen en una obra musical, hablamos ya de óperas o sinfonías.
Menos relevancia tiene aquí el gusto musical aunque sí condiciona la formación academica o los profesores o guías que un@ haya tenido a lo largo de su carrera de estudiante.
Es un hecho que la interpretación supone una de las decisiones más dificiles que un músico o director debe tomar. A veces, es complicado para algun@s director@s de orquesta transmitir su propia visión de una determinada obra, cómo espera que suene y mucho más que los músic@s le sigan generalmente con sus propias concepciones de la misma obra. El equilibrio resulta dificil y el interés o desinterés por un determinado compositor juega a favor o en contra del éxito en la interpretación. En determinadas ocasiones, la orquestación es un gran handicap y hay que decidir en qué grado un clarinete debe sobresalir o permanecer en el conjunto de la orquesta especialmente en aquellas obras polimelódicas.
Independientemente de todo esto, un músico y un director de orquesta están comprometidos con su propio trabajo y estudio. A menudo, el funcionariado hace un flaco favor convirtiendo a los profesionales de la música en meros trabajadores sometidos a una rutina y aunque nunca una misma obra puede ser igual dos veces, much@s se esmeran en que así sea.
El estudio no tiene absolutamente nada que ver con la técnica, algo que se dá por sobreentendido que un profesional debe posser. Requiere un análisis del estilo del compositor, de la época en que se plasmó la obra, incluso dentro del mismo compositor del momento de su vida en que dicha obra fue compuesta.
En algunas charlas interesantísimas que mantenía con mi querida profesora de piano Iciar Elorza, entendíamos que por mucha voluntad que Chopin tuviera para ejecutar aquellos fortissimos, su delicado estado de salud jamás le habrían permitido lograrlo. Todo lo contrario que ocurre con Beethoven, los pianissimos de sus obras de madurez, cuando tenía que intuirlos, e incluso el propio carácter del compositor alemán, nada tienen que ver con los, siguiendo con la comparación, de Chopin.
Este simple análisis puede elevarse a la enésima potencia con tantas otras cuestiones relativas a la interpretación.
Otro de los factores que intervienen desde el punto de vista de la grabación sonora, es como conseguir un equilibrio.
Mi profesor y querido amigo el compositor gaditano Felix Parodi me decía en cierta sonata de Haydn: cada nota tiene un sentido en la partitura, nada responde al azar. Nunca olvidaré aquella lección magistral. Cada instrumento tiene un papel esencial en la obra de un compositor, nada es añadido por simple placer y por tanto, cuando una grabación sonora oculta u oscurece unos chelos que realizan la base rítmica y melódica de una determinada pieza, algo está fallando.
A todo esto, hay que añadir, que el ser humano es inestable emocionalmente por naturaleza, no todos los días se levanta y acuesta del mismo modo e indudablemente estos efectos colaterales se reflejan en una determinada intepretación.
Como vemos, tanto para el intérprete como para el oyente, el análisis riguroso ayuda en gran medida a la salvación o fracaso de lo que en su día alguien quiso inmortalizar para deleite de todos.