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jueves, 6 de marzo de 2014

Cultura sostenible


Existe una urgente necesidad de poner una solución práctica a los graves problemas en los que se ve sumergida la cultura y por ende aqauellos que de alguna manera se enceutran directa o indirectamente vinculados a ella.
 Aquí expongo algunas alternativas con la esperanza de que los gobiernos las tomen en cuenta con el fin de que la estructura sea sostenible.
Para empezar, toda la literatura clásica de primera mano, es decir, correspondiente a un determinado escritor de puño y letra debe ser accesible para todos sin cortapisas. Esto incluye su gratuidad, pues un autor que ha fallecido no necesita mantener una economía ni depende de ella. ¿Qué ocurre con los autores fallecidos recientemente? Bien, para evitar el desamparo de viudas e hijos menores de 18 años deberían seguir manteniendo su condición de obra viva hasta el fallecimiento de la viuda que dependa directamente de estos bienes y/o la mayoría de edad de los hijos.
El liberar todo este material del mercado de consumo, facilitaría no sólo el acceso a una cultura básica necesaria para nuestras sociedades, sino que a su vez serviría de estímulo para el mercado de aquellos autoros que ya no tienen que competir con los clásicos.
¿ Sirve este modelo para la música? No. Y la razón es bien simple: el intérprete. La músiica requiere para su conservación de alguien que la ejecute y de esta manera se ve subyugada a permanecer en el mercado de consumo. Sin embargo, sí es factible para aquellos artistas que no dependen directamente de un intérprete, es decir, para la música del ámbito popular, como por ejemplo, Elvis Presley, por citar algún nombre al azar.
No es razonable, que la música de Elvis Presley, que con la tecnología actual y las nuevas tendencias de meercado virtual sigan lastrando a los consumidores. Debería ser de acceso gratuito y mantener las mismas políticas citadas arriba para el ámbito de los escritores.
Estas son algunas de las ideas que se me ocurren para hacer que la cultura sea sostenible pero también el modelo de mercado. Todos los autores vivos que hoy tienen que competir con aquellos que ya fallecieron se encuentran en una situación de riesgo real. Sin duda, estas políticas aliviarían y darían una oportunidad al equilibrio de mercado y al acceso y la sostenibilidad de la cultura de los pueblos.