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sábado, 10 de mayo de 2014

Cuando algunos genios se unen

Asistiendo a la pelicula One week 1.920 del genial y versátil Buster Keaton, como músico, no pude resistirme a investigar de quién era la "banda sonora" de esta obra maestra del cine silente (traducción en inglés silent y no mute=mudo).
Era sorprendente no sólo encontrar que aquel pianista que ponía la "decoración sonora" a la obra de Keaton era un excelente improvisador, invito a que escuhen y asistan a One week, capaz de no sólo de animar la animación y valga la redundancia sino de incorporar en la propia música los efectos sonoros necesarios dentro de las posibilidades que un piano y la genialidad puede dar. Pero, como decía, no sólo era sorprendente este dato sino la misma biografía de Irving Berlin era digna para un guión, si no, cómico, al menos dramático en las producciones de Keaton (en realidad, yo considero que ese tipo de comedia es una manera de reirse de las miserias y tragedias que el ser humano tiene que soportar).
En efecto, Israel Isidore Beilin (1.888/1.989) tuvo que subir la pendiente descalzo y con carga.
De una familia inmigrante rusa de ascendencia judía, la familia tuvo que soportar con impotencia como unos bolcheviques le quemaban la casa. De ahí, el esfuerzo de la familia por salir de una Rusia antisemita y que ponía verdaderos obstáculos para la emigración, fue constante hasta su llegada y definitiva residencia en el bajo lado este de la ciudad de New York, en la que malvivían cada día los inmigrantes que llegaban en busca del sueño americano.
Pero la pesadilla de Israel Isidore, el hombre, no había más que comenzado. Su padre murió cuando tenía 13 años y a partir de entonces no tuvo más remedio que echarse a la calle para ayudar en el sustento de la familia, una colaboración a los ingresos de su madre como niñera y de sus tres hermanas como vendedoras de cigarrillos, un trabajo muy común en chicas inmigrantes. Israel Isidore se dedicó a la venta de periódicos y su sagacidad le ayudó a percibir que cantando se vendía y ganaba más penikes y a la vez hacía su trabajo más ameno. Pero lejos de conformarse con eso, aspiraba a más, a ser un cantante como su padre, tal vez con más éxito que él. Pasó un tiempo a las ordenes de una institución "dickeniana" en el sentido más ámplio del término, que explotan a los chicos haciéndoles creer que ese es el esfuerzo de su trabajo. Pero, Israel Isidore era un hombre de ámplias miras y pronto consiguió, cuando cerraba el bar donde trabajaba, aprender a tocar el piano y componer sus propias canciones.
De ahí en adelante, la suerte de Irvin Berlin cambió favorablemente y el camino al éxito fue casi coser y cantar.
Irving Berlin, fue reconocido con varias menciones, honores y condecoraciones y se convirtió en uno de los songwrites más importantes que haya dado los Estados Unidos de Norteamerica. Antes de Col Porter, Irving había introducido el ritmo sincopado tan característico de la música americana.
Recuerdo que un post anterior escribí algo sobre el talento cuando por entonces ni siquiera había leído ni sabía nada de Irving Berlin. Dejo aquí literalmente lo que el compositor opinaba:

"Talent is only the starting point."