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domingo, 28 de septiembre de 2014

Philippe Jarousky: y un ángel bajó a la Tierra.

Enlazando un poco con el post anterior dedicado a Piaf, desde mi humilde conocimiento que no pretende sentar cátedra de nada, resulta curioso oir a Philippe Jarousky cantando chanson.
Sí, perdonen, me he saltado el prólogo.. veran... Philippe Jarousky, es desde mi punto de vista, no una leyenda, como algun@s dicen, sino una realidad tangible de lo que pudo ser la música barroca. Se especula mucho sobre qué tipo de voz realmente es la que define a este gran talento del s. XXI, pero no seré yo quien me tire al fuego de las categorizaciones, me considero un ignorante de ese instrumento con el cual la naturaleza dotó a algun@s.
Lo que sí puedo decir, como artista, es que al oir a Jarousky, una sensación de paz y calma se apodera de mi espíritu y no existe ni tiempo ni espacio, ambos innecesarios cuando la música le acompaña a uno.
Además del carácter sensible, indudablemente fundamental para transmitir; Jarousky nos trae al presente un repertorio fantástico del barroco desde la perspectiva de los "castrati", de Porpora, Vivaldi,Steffani, Monteverdi... y escuchándole junto a la gran Cecilia Bartoli es como si dos planetas entraran en perfecta conjunción.
Pero si esto fuera poco, está recuperando todo un repertorio olvidado, desconocido del periodo romántico de la música francesa del s. XIX y XX.
No cabe esperarse más de un artista que no se ha limitado a ejercer el papel de intérprete de música barroca.
Resulta extraño escucharle en otras tesituras como antes he mencionado cantando chanson, pero es que se atreve también con el piano y el violín, instrumentos de su formación musical.
Y quien no podría sentir envidia sana quienes no fuimos dotad@s para el canto. Nos conformamos, Philippe, con tenerte entre nosotr@s para reconfortarnos porque al oirte, uno, hasta piensa que los ángeles existen y que bajan para aliviarnos de las miserias mundanas.