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jueves, 19 de febrero de 2015

Pero, ¿ a qué están jugando?

En un artículo de El Mundo digital, se estima que un 84% del contenido cultural se descarga de manera ilegal.

Hace unas semanas leía, no recuerdo exactamente dónde, que los ingresos de la cultura habían crecido con respecto a años anteriores.

Está clarísimo que hay una gran contradicción entre estas dos noticias. Por un lado, la más que sosprechosa realidad de la primera y la mediática de la segunda.

También parece evidente que la cultura sigue sin interesar a muchos, y en cierto modo, no deberíamos sorprendernos de ello. En siglos anteriores, la cultura era un privilegio de las clases acomodadas, ora por que "el pueblo" no se lo podía permitir, ora, porque les interesaba una mierda.

El "todo gratis" sigue triunfando, campando a sus anchas, con la impunidad o el mirar para otro lado de jueces y gobernantes, más preocupados y levantando cortinas de humo con los casos de corrupción (como si éste no lo fuera).

A Europa en particular y al resto del planeta en general, les importan más de lo mismo la cuestión de la cultura, que vuelve inevitablemente al terreno de unos pocos capaces de ser conscientes y de consumirla con honestidad.

Mientras, "el pueblo", ya ha dejado clara sus bases: mientras todo se obtenga sin coste, ¿ por qué no?.

Llevamos mucho tiempo tratando esta cuestión de la ilegalidad, el intrusismo y el abandono en el que los artistas e intelectuales se encuentran. Desamparados con tibias leyes, presionados para no perder público o sujetos a la ley de mercado que te obliga a ridiculizar los precios de las creaciones.

El panorama no puede ser más patético. Entre la primera y la segunda noticia no existe franja alguna, tal vez, cierto cinismo al manifestar que la cultura generó ganancias. En cualquier caso, y de ser cierto, se tratará posiblemente de ese 16 % que no entra en los cálculos estimados de los inconscientes que siguen pensando que el arte es universal, eso sí, sin pasar por caja..

El Mundo digital