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domingo, 1 de marzo de 2015

Entre hormigas y cigarras: haciendo escuela

Enlazando con el post anterior, hoy también voy a hablaros de otro cuento. El de la cigarra y la hormiga (más que un cuento una fábula).

Como doy por sentado que todoso conoceis dicha fábula no perderemos el tiempo en descubrirla, pero su símil y su moraleja nos vendrá muy bien para la cuestión que hoy nos trae.

En la dimensión "hormiga" encontramos dos interesantísimos proyectos. El primero, vinculado a la integración social y el segundo a la tradición.

En el 2.011, José Brito comienza una experiencia piloto en las Islas Canarias, la cual afortunadamente, tuvo el apoyo necesario para que cualquier proyecto cobre un valor, que acabó llamándose Barrios Orquestados. Estos barrios orquestados iban destinados a la reinserción social en barrios marginales o periféricos, o de exclusión, como gusten llamarle, del archipiélago canario. El proyecto no solo contribuyó a que chicos y chicas se iniciaran en el aprendizaje de un instrumento tan dificil como los de cuerda frotada, sino que al desarrollo musical, artístico, de sensibilidad ciudadana, de cultura, se añade el enorme papel integrador en el que padres y familiares de esoso barrios participan de manera activa de la vida musical, aunque yo llamaría simplemente participan de la vida.

En el otro lado, Vincent Campbell, un irlandés amante de sus tradiciones, además de ser el único superviviente de un estilo de tocar el violín muy personal, está contribuyendo a que su permanencia continúe más allá de lo que por naturaleza, más tarde o más temprano ha de llegar. Para ello, enseña a chicos y chicas con un método muy particular en el que no reciben clases en el sentido técnico de la palabra, los aprendices tienen el "deber" de esforzarse en "seguir" al maestro, un aprendizaje que sin duda tiene mucho que ver con algunas pedagogías de siglos pasados en las que muchos músicos carecían de conocimientos musicales.

Estas son dos de nuestras hormigas, haciendo una labor impagable, encomiable y garantizando la supervivencia de sus culturas y sus tradiciones.

En el otro lado, el de la cigarra, la charlatanería de los aspirantes a políticos con sus ideas sobre cultura, los ignorantes periodistas que se atreven a comentar de aquello que no saben empobreciendo nuestro saber cultural con cuestiones que no lo merecen, los "dioses y diosas" del marketing (llámese Lady Gaga, Beyond Ce o Madonna) con sueldos astromillonarios de una pésima calidad artística, los "proyectos" de ópera en los que no se sabe bien si se trata de eso mismo, de flamenco, de danza, de poesía o de no sé qué historias (llámese El público) y por último, y no menos desafortunado, un verdadero castigo para el oído, determinadas "simbiosis" musicales que partiendo del flamenco y con una voz nasal, macarra y de un mal gusto, nos venden los críticos musicales de hoy en día.

Estas cigarras, son las que consiguen sobrevivir, se imponen con sus cantos al trabajo metódico y elaborado de las hormigas. A las primeras les llaman cultura, a las segundas, pasado.

Barrios orquestados

Vincent Campbell