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sábado, 25 de abril de 2015

Discoplay y discos del sur: cuando la cultura importaba algo

Algunas veces he oído decir que lo pasado, pasado es. Sin duda, nadie podría decir lo contrario, pero caben matices. Porque no hay presente sin pasado y sálvenos la Providencia de que algún día el pasado deje de ser nuestro consejero para planificar el futuro.

Existieron dos publicaciones españolas que contribuyeron en gran medida y relevancia a la cultura de este país, tan denostada por cierto en la actualidad.

Discoplya lanzó su primera publicación el año 1.982 y cerró sus puertas en 2.007. Durante casi tres décadas, la revista con la que muchos crecimos no era exclusivamente un catálogo al uso de vender y comprar. Era una cultura viva de la música principalmente y de otras artes en menor proporción.
Recuerdo que con ellos descubrí a muchas bandas, artistas e incluso compositores de la llamda música culta u otras músicas que no estaban accesibles en otros medios con sus corresondientes reseñas. Su formato en papel, como le ocurre al libro, le hacía un ente vivo al que ir y volver sin necesidad de enchufarse a Santa Electricidad que todo lo puede y sobre la que se construye hoy todo el mercado y entramado social, económico y cultural. Es cierto que la red ofrece ventajas, hoy día muchos discos que compré en Discoplay ni se me hubiera ocurrido sin una audición previa.
Pero más que una revista musical, como digo, Discoplay era un escaparate a la cultura general: literatura, cine, coleecionismo,etc Lo más destacado era su diversificación, su estructura de formato y sus referencias.
Discoplay ha creado una hemeroteca online para quien quiera descargar sus boletines y disfrutar aún de la magia de ellos.

Discoplay documentario

En otro orden de cosas estaba, creo recordar que se llamaba así, Discos del Sur. Una revista en blanco y negro muy especializada y con mucha información interesante que no tuvo la repercusió de la anterior pero que funcionaba bien en los círculos especializados.

Ambas revistas aportaron un saber necesario para elegir en música sin el efecto llamada que los medios de comunicación ejercen sobre la "gran masa" "obligándoles" a escuchar aquello que a ellos le interesan que escuchen empujados por las cuantiosas sumas que las discográficas, los productores y todo el business musical ejercen sobre ellos para vender su producto. La radio, especialmente, salvo programas concretos, es uno de los aparatos logísticos preferidos por estos capitalistas del arte y la cultura.

El pasado ayuda a recordar y del recuerdo se produce las sinapsis neuronales tan necesarias y enriquecederosas para no ser meros objetos al amparo de los especualdores.