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martes, 30 de junio de 2015

Un conservatorio y una revista

Permítanme, queridísimos lectores y lectoras que barra hoy para casa.

Es cierto ese rumor de que los españoles somos caínitas aunque esto requiere matces. ¿No es la autocrítica un acto de responsabilidad para exigir y mejorar las cosas? ¿Acaso debemos los patrones del conformismo, del "todo va bien" cuando en otros lugares la cultura tiene un peso más relevante?

Pues bien, dicho esto, también es hora de reconocer nuestros logros, a veces, contra viento y marea, con censuras, restricciones y un halo de altruismo frente al abandono de los órganos que se erigen como gobernantes de este país.

El Conservatorio Profesional de Música Manuel de Falla de Cádiz, tiene sus orígenes allá por 1.854 como una academia de música llamada Santa Cecilia. Desde entonces, los avatares del destino han propiciado un camino tortuoso, lleno de desencuentros, de fatalidades y de mucho esfuerzo.

En este Conservatorio realicé mis estudios de música con mucho orgullo y honor. Años dificiles del postfranquismo en los que mis padres tenían que hacer verdaderas acrobacias para conseguir que su hijo, al que le habían dicho que tenía talento, pudiera estudiar la carrera de música. Aquellos años estuvieron marcados por hechos tristes y un cierto sentido negativo del academicismo con profesores propios del tiempo que vivíamos que nunca valoraron y que truncaron por aquel entonces mi futuro como pianista. Bien es cierto, que con aquello que uno ama ni siquiera la institución puede enterrar, fue así, que años más tarde proseguí mis estudios. Se encontraba por aquel entonces, en la c/ El Tinte, un rincón emblemático de la ciudad muy cerca de la casa natal de Don Manuel de Falla y que era un lugar que respiraba "arte" con la Academia de Artes Plásticas en un edificio colindante. Fueron cruciales aquellos años en mi formación como músico y como amante del arte en general.
Hoy, el Conservatorio vive otros tiempos, con un nuevo edificio, una nueva localización y otro modelo de instituciionalización. Tal vez, el funcionariado haya sido más un lastre que un beneficio en el reconocimiento del verdadero valor que un Conservatorio en una capital de provincia importante debe tener. Pero, reivindico desde aquí la necesidad de dotar a este Conservatorio no sólo del prestigio que se merece sino de la imperiosa necesidad de que los estudios de Grado Superior puedan realizarse sin tener que desplazar a nuestros alumnos y alumnas a otras ciudades.

En mayo del 2.010 nació una revista con poca ambición que ha ido ganando en credibilidad y contenido riguroso. Me refiero a mina, una publicación que lanza el Conservatorio y en la que colaboran con tan buen hacer profesores generalmente. En estos pocos años de vida, mina se ha ganado el respeto de cualquiera que tenga interés en el conocimiento científico e histórica de la música. Sus colaboradores y colaboradoras se han superado a sí mismos, ofreciendo interesantes artículos y entrevistas a personas de calado nacional o internacional. Por medio de ella, en este último número, hemos conocido que nuestros alumnos y alumnas han viajado a la ciudad de los más ilustres compositores de nuestra historia: Viena, y es de alabar el esfuerzo, y considerar que es de una utilidad incalculable estas visitas guiadas que enriquecen el espectro cultural de otros países y actúa como feed-back en nuestro propio crecimiento como personas y como profesionales. Enhorabuena.

Volviendo al principio de este post, sí, somos cainitas, aquellos que "envdiando" el protagonismo de la cultura en otros lugares queremos hacerla nuestra, que tenga el merecido valor que un país como el nuestro debe tener y no un mero músico de acompañamiento, mediocre y sin espíritu de mejora.

Enlaces:

Conservatorio Profesional de Música Manuel de Falla

Revista mina descarga en .pdf


lunes, 22 de junio de 2015

Björk; un prodigio en el mundo del hipersurrealismo

Resulta a veces complicado establecer categorías. En algunos casos hay preguntas que buscando la generalización o la etiqueta se conforman para establecer un juicio crítico de una persona. Por ejemplo, ¿le gusta la música clásica?. Es evidente, que la cuestión no es esa, porque dentro de la música clásica (sin ceñirnos a lo estrictamente conocido con el término temporal de clásico") existe una gran variedad de compositores con mejor o peor fortuna, talento o simplemente que no encaja en nuestros gustos musicales. Sería, entonces, más concreto pregunta si te gusta W.A. Mozart, L.V. Beethoven, J.S. Bach, etc.

Algo así suele ocurrirme con Bjôrk. Generalmente sería ridiculo decir que toda la música electrónica tiene cabida en mi campo selectivo. De hecho desde el "pachin pachin" hasta Bjôrk hay más de un océano y un continente.

No quiero entrar en detalles biográficos, ni en volver a repetir aquí lo que ustedes pueden encontrar en internet. Mi aportación es más una visión particular del prodigioso talento de Bjôrk.

Resulta, por tanto, dificilmente encasillable, cosa bastante común cuando un artista sobresale por encima del resto como es el caso que nos ocupa.

Para un humilde servidor, muy encorsetado en determinadas fomras musicales, estilos, conceptos, etc entender el lenguaje de la artista islandesa es harto complicado. De hecho, ni siquiera me he parado a leer las letras de sus canciones, me basta el mundo sonoro que la representa y que encuentro, con sentimientos encotrados, maravlloso y a su vez lejano.

Apreciar las capacidades creativas de un artista requiere bagaje, haber esuchado mucha música, tener una mente abierta pero sobretodo, sensibilidad para después profundizar por qué Bjôrk hace lo que hace y cómo lo hace. El espectro sonoro no tiene límites y ésta es una de las premisas con las que la compositora se enfrenta a cada momento creativo. Es también evidente que hay que tener una capacidad innata para que esas configuraciones sonoras tengan un efecto o mejor dicho, el efecto a conseguir.

Debería bastarnos con esto, para entender el verdadero alcance de las habilidades musicales de Bjôrk, pero además de ello, sería imposible reconocerla sin un video-clip en los cuales con tanta maestía nos acerca a ese mundo de lo que me gusta llamar hipersurrealismo. Esa originalidad es muy dificil de encontrar en estos tiempos y de ahí su gran valor.

Para finalizar, Bjôrk es tan mortal y tan terreste como el resto de nostros, aunque a veces no lo parezca. En estos últimos años, la artista ha sufrido toda suerte de desventuras y embestidas del destino que ha sabido volcar en su nuevo trabajo. Y es que donde hay genialidades, ni siquiera el destino tiene la última voz.

Sin lugar a dudas, Bjôrk es una de las mejores artistas que ha dado este siglo, algún día, hasta los menos osados sabrán reconocerlo.

domingo, 14 de junio de 2015

Vera Mahan: virtuosa del domra

Debería dedicar un blog especial para instrumentos del mundo e interpretes, pero ya cerré uno dedicado a la música de bandas sonoras porque al final no tengo tiempo para tantas cosas como quisiera.

Pero es muy probable que de vez en cuando os sorprenda con delicatassen como esta que hoy os propongo, algo que ya venía haciendo en mi también cancelada cuenta de facebook.

Vera Mahan es una virtuosa del domra, un instrumento de cuerda pulsada perteneciente a la tradición rusa (aunque tengo mis dudas si debería decir a la tradición soviética).

Por su sonoridad está más cerca de la mandolina que del laúd aunque existen diferentes tamaños de dicho instrumento.

Sin más dilación, os dejo con esta espectacular mujer (en todos los sentidos del término).


miércoles, 10 de junio de 2015

Since you went away 1944

No es de música de lo que voy a hablaros en este post, aunque ahí está la mano de mi admirado Max Steiner uno de los pesos pesados en las bandas sonoras de aquellos gloriosos años.

Permitidme que os recomiende una película y una época, pero antes le debo una disculpa al pueblo norteamericano al que en muchas ocasiones he juzgado de petulante y altanero.

Desde que te fuiste (Since you went away) 1.944 es una fantástica lección de lucha en unos tiempos en los que el cine aún conservaba un lado humano, sensible, sentimental y tocaba las fibras sensibles de los débiles y de los que se creen fuertes. Sí, eran otros tiempos, tal vez mucho más dificiles que los actuales y que con cansado ritmo no paramos de repetir. Para quien tenga la tentación de acercarse a otra realidad ahí está Desde que te fuiste y también para reflexionar que nunca el pasado es un tiempo estéril del que no cabe aprender nada.

La película nos acerca a los durísimos años de la Segunda Guerra Mundal sin el tono patriótico al que nos han acostumbrado otras películas o ideologías aferradas al honor, el deber y esas cosas...

La guerra, siempre la guerra, familias deshechas, hombres mutilados física y psicológicmaente, sueños rotos en la quimera de un mundo mejor. Quienes aún se vanaglorian de las medallas obtenidas a cambio de vidas humanas o de héroes convertidos a precio de artillería siguen en la misma oscuridad de la que nunca salieron por no querer ver sus propias miserias. Cierto, un país precisa de alguien que lo defienda, el problema es que hemos creado el país para justificar ésto.

Pero más lejos aún del drama personal de tantos hombres aferrados a ideales con fusil al hombro están las mujeres. Aquellas que sortean con la dignidad posible el infranqueable muro de la soledad, de la desesperación y de la esperanza tan intangible de que ellos volverán

Esta es la estructura, el cimiento que sustenta a Desde que te fuiste y que muestra un pensamiento norteamericano como ya he dicho al que no estamos acostumbrados.

El reparto es excepcional, ninguno de los actores y actrices es secundario, son brillantes cada uno en el papel que representan. Una verdadera obra maestra del añorado cine de Holliwood, como no podía ser de otra manera en un guión magistral de Selznick.

No sé, yo sin ser tan mayor, ni tan joven, siento falta de este tipo de cine y como ayer decía en una cadena de radio pública cierta persona, Beethoven no es del ayer, ni del hoy, del futuro, es simplemente de siempre, igual ocurre con estas joyas cinematográficas de las que siempre se extrae algo útil especialmente cuando sirve para engrandecer al ser humano, una especie que vive en su pérdida de identidad tratando de mantenerse en el madero de su océano.

Felizmente, salvo en ocasiones contadas, el sentimiento bélico no está presente en forma planetaria, pero la escala, la estadística no nos honra ni nos satisface mientras un sólo hombre, un sólo niño o un sólo ser viviente pierda su vida de forma tan estúpida. Nada justifica una guerra salvo el derecho a defenderse de ella y cuando la tentación nos toque en el hombro, recordemos siempre a tantos que la peridieron para que su muerte nunca pueda considerarse en vano.

Pocas, muy pocas veces hay un final feliz como en Desde que te fuiste, pero en ocasiones, la diosa foruna se presenta, tal vez para compadecerse de estos pobre mortales que somos.