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domingo, 13 de diciembre de 2015

Frank Sinatra: cien años de una voz.

Ayer, 12 de diciembre de 2.015 se cumplían cien años del nacimiento de una de las figuras musicales y personales más emblematicas de nuestro tiempo.
Hacer un retrato de Frank y de Francis Albert Sinatra sería una tarea cuanto menos arriesgada, la dejaremos para sus buenos biógrafos que seguro sabrán ofrecer una mejor imágen del mismo.

Haré aquí, entonces, apreciaciones personales que puedan resultar interesantes in memoriam.

No cabe duda, que si algo caracterizó a Frank y a Francis fue su personalidad, derivada entre otras cosas de una infancia dificil, una adolescencia no menos azarosa y una consolidación reforzada por el superego que suele dar la fama (de ello tenemos constancia también en artistas aún vivos y de más dudable calidad musical).

Dejando de momento este lado de su personalidad, nos centraremos también en sus virtufdes no sólo musicales. Francis Albert trabajó duro para crear a Frank y esa constancia y voluntad tuvieron su recompensa. Claro está, que sin cualidades nadie hubiera llegado tan lejos, por eso, no de bemos despreciar su talento natural para las artes, no sólo la música.

Empecé a interesarme por el artista Frank Sinatra cuando apenas contaba con veinti tantos años de edad en uno de mis primeros trabajos como pianista de hotel (algo verdaderamente aburrido). Desde el primer momento me fascinaron sus interpretaciones de temas compuestos por los mejores compositores del momento y fue entonces cuando me dió la fiebre de comprar sus, por entonces, cd´s a los que de vez en cuando regreso para deleite personal.

También me interesó saber quién era Francis Albert o Frank, dificil aquí de separar y me decepcionó bastante, no tanto por sus excentridades sino por el asociacionismo de élite como los Rat Pack de cuestinable sentido moral junto a Bogart, Bacall, etc. Si algo hay que alabarle en este sentido, es que nunca ocultó o disfrazó su manera de ser lo cual le hubiera convertido en un monigote de sí mismo.

Hay que decir también que no todo el éxito se debe a Frank. Tuvo la suerte de rodearse de grandes cineastas y grandes compositores que allanaron el camino hacia el éxito seguro.Pero tampoco podemos restarle mérito, su talento natural más que formativo, dignificaban todo aquello que tocaba bien en forma de canción bien en forma de filme.

Será porque My Way, New York o Strangers in the night son músicas demasiado popularizadas, y si se me permite la expresión taquilleras; yo prefiero otras menos conocidas como September of my years (desgarradora canción para corazones rotos), Same old Saturday night (al más puro estilo americano), Not as stranger (con un cadecioso ritmo de marcha que recuerda al pasodoble español) o Hello, Dolly (años dorados de Broadway).

Son éstos, algunos de los muchos ejemplos que hicieron de Frank Sinatra, no sólo una gran voz, sino su capacidad de mimetizarse y de adaptarse a cualquier estilo musical.

Aunque no me gustan demasiado las versiones adaptadas al inglés de otros idiomas, cabe citar el archiconicido Brazil de Ari Barroso o Garota de Ipanema de Antonio Carlos Jobim. Aún en este caso, incluso es aceptable teniendo en cuenta la gran personalidad que a ellas le aporta Frank Sinatra.

Hemos hablado en este post de la importancia de los compositores, especialmente de VanHeusen y Cahn quienes se convirtieron durante algún tiempo en colaboradores imprescindibles de Sinatra.
Tampoco debemos obviar que detrás de una composición hay un buen arreglista y de ello dan fe las ciento de canciones en la voz del chico de Hoboken.

Es encomiable destacar la gran capacidad de superación que Francis Albert demostró para labrarse su futuro.

Desgraciadamente, ayer, TVE emitió una noticia insustancial para conmemorar el aniversario del nacimiento de Sinatra, cargada de estúpidas anécdotas de sus visitas a España y del régimen franquista. Sin duda, a Sinatra le importaba un rábano España y mucho más el dictador. Sus contadas apariciones en nuestro país fueron persiguiendo a una de sus chicas de su turbulenta vida sentimental o para ofrecer shows como lo hubiera realizado en cualquier otro lugar del mundo.

Es lamentable no haber centrado esa información en el gran legado musical que nos dejó afortunadamente para aquellos que apreciamos su enorme talento artístico.

También creo que es anecdótico llamarle "la voz". Estas frases hechas acaban cuanto menos convirtiéndose en sentencias o dogmas. Nadie podría discutirme que voces tanto o mejores que las de Sinatra han existido a lo largo de la Historia de la Música sin que ello pueda parecer un menosprecio a sus cualidades como cantante, que sin duda, las tiene.

Para terminar, si alguien a estas alturas tiene alguna duda del enorme talento de Frank Sinatra, citaré parte de la reseña publicada por Stan Cornyn en forma de entrevista  realizada a Quincy Jones para el álbum: It might as well be swing en el que participan Frank Sinatra y Splank (Count Bassie y su orquesta).

         " To begin with, he is so personal a singer. Nobody can imitate him....
    ... He is so flexible musically... he is able to inmediately absorb the whole musical context surrounding that idea. "