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martes, 15 de marzo de 2016

Guía didáctica: 9 momentos inolvidables+1sentimiento infantil



En el mes de marzo, próximo a la conmemoración de mi cincuenta cumpleaños, se publicó
9 momentos involvidables + 1 sentimiento infantil 2.016-
El trabajo, supone una retrospectiva nostálgica a mi infancia y adolescencia, etapas de mi vida, que sin duda, marcaron al hombre que ahora soy.
No fueron concebidos los títulos de las músicas al momento de la composición, sino posteriormente, teniendo en cuenta, las características de cada melodía, armonía o ritmo de las mismas.
Considerar, por tanto, como música programatica requiere un esfuerzo de comprensión post-musical, de este modo, el concepto de música absoluta sigue vigente pero la relación que pueda estrablecer con un paisaje, hecho o personaje aunque sea arbitraria en última instancia, está sujeta también al campo semántico que definen los sentimientos de alegría, tristeza, etc.
Vuelvo al formato de trío y creo que acertadamente un trabajo que habla de la intimidad no requiere las formaciones monumentales que representan al héroe, a la épica.
El piano, el acordeón y el clarinete en si bemol, defienden muy bien y exactamente cada una de las músicas que componen este álbum.
Como no podía ser de otra manera, continúa mi trayectoria instrumental que define mi estilo personal de entender la música.
Los nueve primeros temas representan experiencias propias de mi infancia y mi adolescencia. Los seis primeros en el primer caso y desde la pista ocho a la diez, el segundo.
En cuanto a la pista siete: Son gigantes, Sancho queda relegada a la condición de sentimiento del cual trato más adelante.
Hay, tal vez, una vuelta al modelo de composición de Cuaderno de campo: de marismas, ríos y mares 2.011, pero también hay una personalidad distinta que confiere a este trabajo un paso diferente del anterior.
Estas son, a grandes rasgos, la razón de ser de este álbum.
Haremos, a partir de aquí, un poco de historia personal para una mejor comprensión del por qué.
1. VOLANDO EN BICI:
Creo que uno de los inventos del ser humano que mejor confluyen con la infancia son las bicicletas.
Yo le debo mucho a ella, pues era el momento del descanso académico, de la reunión con los amigos, con los hermanos, de los pequeños viajes en los que uno se sentía protagonista de un cuento.
Dejando a un lado el logro de dominar el equilibrio, los miedos al fracaso, montar en bici era los más parecido que el hombre puede asemejar con volar.
2. LIBROS Y GARABATOS:
Pero yo no fuí un niño de la calle. Mi mundo estaba también en los libros, los cuales devoraba a veces sin entender. Recuerdo haber leído La Celestina y el Conde Lucanor en aquellos años sólo por el placer de la lectura. En el bar-cafetería de mi escuela disponían de una biblioteca a la que yo acudía asiduamente ante el asombro de los que allí confluían.
El dibujo también me fascinaba. Generalmente, hacía caricaturas, garabatos, de personajes de series de televisión o animados. Es curioso que ese mundo sólo estuvo presente hasta que acabé mis estudios de bachillerato.
3. CLASES DE GIMNASIA:
Uno de los grandes traumas que arrastro de mi infancia se deben a las clases de Educación Física, que por aquel entonces llamábamos simplemente Gimnasia. Yo fuí un niño enfermizo y los planes de estudios de aquellos tiempos no contemplaban la diversidad. Era muy doloroso ver a tus compañeros disfrutar mientras el profesor te asignaba recoger balones o sentarte a ver cómo los demás desarrollaban sus habilidades. Sólo hasta el octavo curso de Educación General Básica, mis padres, permitieron con reticencias que era el momento de ser uno más.
4. BENDITA BANDURRIA:
Será tal vez entonces, que mis padres quisieron compensar, viendo mis otras habilidaes, en aprender a tocar un instrumento. La guitarra para un niño de poca altura como yo era un instrumento inaccesible, así que el maestro de la rondalla escolar: Don Pedro Álvarez Hidalgo, un amateur del pueblo aficionado a la música, les convenció para que aprendiese a tocar la bandurria.
Y fue ciertamente una bendición. Aquella bandurria supo cautivar el amor por la música y según decían era todo un prodigio. Gracias a ello, Don Pedro, animó a mis padres a que iniciara estudios en el Conservatorio.
5. RECUERDOS DE UN PEQUEÑO PUEBLO:
Puerto Real, un pueblo costero de la provincia de Cádiz, hundido como su capital, en el desempleo, la miseria y la incultura.
Yo, echo de menos aquella villa que era por entonces, con pocos habitantes, gente sencilla, de pueblo, con sus plazas y sus calles empedradas, ajena al mundo del tránsito de las ciudades, apenas unos privilegiados que disponían de la suerte de tener un coche. Aquel pueblo es el que quiero recordar, el de mi infancia y mi adolescencia. Hoy, Puerto Real, es otra cosa.
6. AQUELLOS DÍAS DE RECREO:
La vida escolar marcó mucho mi vida personal. La Salle del Buen Consejo representó un modelo de educación y concepción del mundo. La educación de entonces estaba muy condicionada por el momento que vivía mi país, una España pobre que había sobrevivido a la Guerra Civil, tan determinante en el devenir de su propia Historia. El recreo, ese período de descanso en el cual el bulicioso y el caos se adueñaba del patio del colegio, era un momento de experiencias gratas. Por entonces, el acoso escolar no era ni siquiera predecible que pudiera nacer. Eso sí, había sus "matoncillo" de patio que en cierta medida marcaban las distancias.
7. SON GIGANTES, SANCHO:
Siempre he sido un soñador, un iluso y he visto como Don Quijote, gigantes donde había molinos. Casi hasta los treinta, ese romántico ha sufrido mucho y ha visto como sus castillos eran de naipes de verdad y no de argamasa y adobe. Hasta cierto punto, el hombre debe vivir en un halo de ensoñación y esperanza porque ya vendrá la providencia a recordarnos lo que la vida es relamente. Se aprende a base de palos, algunos más fuertes que otros, pero en ese aprendizaje, gana terreno la evidencia, lo tangible dejando muy poco o casi ningún espacio a fantasear. Este es el sentimiento del que antes les he hablado. Un sentimiento por el cual, creo, que todos debemos pasar tarde o temprano. La realidad es dura y este mundo, cruel. Uno puede hacer dos cosas: una, seguir viendo gigantes y dándose hostias a diestro y siniestro, la otra, como decía Sancho, ¡que son molinos de viento, mi señor!.
8. PERO DIOS... NO EXISTE
Una de esas caidas desde mi Rocinante fue una respuesta que mi profesor de dibujo de primero de bachiller me dió a la pregunta si él creía en Dios. La respuesta fue tácita, sin ambigüedades, directa y tal vez, cruel. Con el polvo aún en mis narices, pude levantarme de aquella embestida, pero nunca pude olvidar aquella respuesta.
Después, con el transcurso de los años seguí buscando mi Dios en el budismo o estudiando otras religiones. A mis cincuenta, la respuesta de mi profesor de dibujo no era un alarde de ateísmo marxista sino una convicción que al igual que yo, necesitaba tiempo para llegar a ella.
9. QUÉ HAREMOS SIN ÉL
Casi en el final de mi adolescencia, sufrí un gran revés: la muerte de mi padre.
Nunca encontré un hombro en el que apoyarme,  y tuve que caminar sólo. Aquel año, fue especialmente crítico en lo personal.
Mi padre fue decisivo en muchas cuestiones. A él le debo prncipalmente, que la música sea a día de hoy mi gran tabla de salvación, mi bálsamo para cicatrizar las heridas de las batallas que libro.
Con su muerte, la angustia se apoderó de mi y fue sólo entonces cuando la idea de ser independiente económicamente se cruzó por mi cabeza. No podía admitir que la pensión de viudedad estuviera destinada a mí, sino a la mujer con la que compartió toda su existencia. Sin duda, merecida.
10. AMORES NEGADOS:
El adolescente romántico, platónico, idealista siempre tuvo negado el derecho a ser amado. La diosa fortuna se encargó bien de ello haciéndome un muchachito delgado, con gafas de gran graduación y poco atractivo. Pero aquel adolescente, también tenía su corazoncito, su sensibilidad y hubo momentos de tan baja autoestima que el fantasma del suicidio comenzó a frecuentarme.
Nunca tuve suerte en asuntos amorosos, ni incluso después de pasada aquella timidez, tal vez, consecuencia de no valorarme en la medida justa, las ocasiones no aparecieron con claridad,tuve que ir a buscarlas y es bien sabido que el amor pretendido es mal avenido.

Esta es, a pincel grueso, el sentido que toma este álbum. Una retrospectiva que busca en el pasado para hacer balance de cincuenta años de vida. Creo, que la ocasión así lo pide.

berekekê
marzo de 2.016

9 momentos inolvidables + 1 sentimiento infantil: mi nuevo álbum

En este mes de marzo, cuando se cumplen 50 años de mi nacimineto, ha sido publicado en CD Baby mi nuevo álbum: 9 momentos inolvidables + 1 sentimiento infantil 2.016.

Un trabajo en el que vuelvo a la formación ya utilizada en Cuaderno de campo: de marismas, ríos y mares 2.011.

Representa, con esta fecha importante de mi aniversario, una retrospectiva a mi infancia y adolescencia.

El álbum cuenta con diez músicas instrumentales inspiradas en momentos y sentimientos de esas etapas.

Os recomiendo leer la guía didáctica, también publicada en este blog sobre este álbum para mayor detalle.

En breve, además de en CD Baby, estará disponible en otras plataformas de distribución digital para descarga.

Remitiros también a dos enlaces esenciales de este álbum:

CD Baby: 9 momentos inolvidables+1sentimiento infnatil

Website oficial berekekê