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sábado, 22 de octubre de 2016

La lección aprendida

No hay mejor lección que la que se aprende sin ser forzado a ello, ni mayor humildad que la de reconocer los errores.

Nuria Espert me descubrió ayer a un Lorca que yo no conocía. Un Lorca emotivo y profundo en la voz de Doña Rosita la solterna. Aquella mujer que supo imponer el principio y el amor idealizado a los deseos o las habladurías de otros. Una gran fuerza moral poco contemporánea.

Lo admito y me disculpo. Para hablar de algo hay que tener conocimiento de causa y efecto, para pasar de la charlatanería a la intelectualidad.

No quiere esto decir que Lorca esté entre mis lecturas preferidas o mis preferencias afines a mi ideario, pero al menos, lo tendré en cuenta.

Tal vez, en aquella ocasión, en uno de mis anteriores post, yo vi a un Lorca etiquetado y con denominación de origen de una determinada propaganda política, de aproechados que han utilizado su nombre para crear un espectáculo paralelo sin haberle leído; como el sello que se pone en la carta y autoriza al envío. Tal vez mis lecturas de algunos poemas del escritor granadino no fueran lo suficientemente profundas quedándose en la superficie como la nata de un café con leche hervido.O simplemente, la grandeza de saber interpretar a Doña Rosita en la voz y el gesto de Nuria Espert hayan sido como aquel momento que los budistas llaman el despertar, el abrir los ojos o el eureka de los cinetíficos.

Es el problema de reivindicar el arte para beneficio y rédito político.

Trataré entonces, de buscar al Lorca a salvo de las adhesiones, de las adscripciones y en la medida de lo posible del arte por el arte.

Gracias Nuria y felicidades por su distinción y por la lección aprendida.

VIAJE CON NOSTROS A LA MONDRAGÓN.




No es mi intención hacer aquí una biografía de la Orquesta Mondragón; pueden ustedes consultar la web oficial en el enlace más abajo indicado. Mi intención, como en otros posts es ofrecer o darle lugar a quienes conformaron dicha banda que tuvo una importante repercusión por lo trasgresor, lo excéntrico y lo creativo.

Es una buena oportunidad para recordar antes de que dos mil y dieciséis acabe su reinado, porque es una fecha redonda que nos retrotrae a mil novecientos setenta y seis, fecha en la que oficialmente nace la Orquesta Mondragón.

Hablar de la Orquesta Mondragón pasa por la irremediable presencia de Ignacio Javier Gurruchaga Iriarte y en segunda instancia de Popotxo Ayestarán, cómico; sin que esa segunda instancia tenga una lectura peyorativa, queda de manifiesto y es obvio el tratamiento.

Para quienes aún no conozcan a la Orquesta Mondragón, lo cual me parece realmente imposible, se trata de una banda que integra el espectáculo digámoslo teatral o más bien cabaretero junto con la música ora picante, ora emocional e incluso llena de contenido social. 

Tampoco es justo darle todo el mérito a la Mondragón, que lo tiene, pero a veces quienes están en la sombra permanecen en ella y en esta sombra estaba Julián Ruiz que es un importante pilar de la producción musical española y hoy también articulista.

Este post quiere centrarse en los actores secundarios, si es que puede llamarse así a quienes hacen posible un proyecto cultural. En otras palabras, los “nosotros” de este viaje.

Ocurre, como ya he comentado en otra ocasión, que el mundo de la música está lleno de inestabilidades. Los músicos somos gente caprichosa, maniática y en ocasiones estúpida y vamos dando tumbos de aquí para allá buscando nuestro sitio. Por eso, la Orquesta Mondragón no es una excepción a estos vaivenes. Nos centraremos, por tanto, en la banda que consolidó o cristalizó en aquella movida madrileña a la que siempre me refiero como la edad más gloriosa y creativa de nuestro panorama musical popular.

Jaime Stinus (guitarra hasta 1983). Este músico, compositor y productor vasco, hoy afincado en Barcelona, había formado parte de anteriores intentos de bandas hasta llegar a la Orquesta Mondragón. Como compositor de algunas de las canciones que componen los álbumes de esa época y como músico, es también un eje importante del estilo Mondragón.

José Luis Dufoung (bajo) sin información)

Ángel Celada Brizuela (batería) en los corrillos musicales se dice que este vasco es uno de los más prestigiosos baterías. De hecho, ha sido un caramelo para muchas bandas del ámbito especialmente nacional que se lo han disputado. Sin duda, desde su incorporación a la Mondragón en 1980 debió resultar no sólo un aprendizaje para el músico, sino también un orgullo para la banda.

Michelle McCain (coros): Pero si fue un orgullo contar con Celada, tampoco lo fue menos con esta cantante de Brooklyn que le dio un sello personal y mucho soul a la Mondagón.

Marco Rasa (teclista) este músico de conservatorio participó en aquel Caperucita Feroz 1980 y ha formado parte de muchos artistas del panorama nacional.

Otros nombres no menos importantes se han ido sucediendo a lo largo de la historia de la Orquesta Mondragón: Antonio Carmona vives, Javier Vargas, Jean Marie Ecay, Ray Gómez, Juan Calleja, Tino di Geraldo, Maonolo Aguilar, Patxi Villanueva, Laurent Bernerey, José María Insausti, Alfredo Cocho, Juan Carlos Mendoza, Georvis Pico, Paco García, Esteve Coll, Paco Díaz y por supuesto, en muchas ocasiones colaboraciones de instrumentos de viento metal o madera de gran importancia y color en el estilo Mondragón.

No sé yo si deberíamos ir a Mondragón, como reza el dicho por el famoso psiquíatrico de la ciudad guipuzcoana. Como suele decirse también hoy los dementes están fuera y los cuerdos dentro. Se echa de menos en estos tiempos en los cuales hay mucha tela para el espectáculo circense una banda como la Orquesta Mondragón. Estoy de acuerdo con Gurruchaga en que la música ha perdido su carácter creativo y desenfadado de otras épocas queriendo ser ahora más seria, encorsetada, alineada y con muchas comillas profesional.

Nadie puede imaginar el alcance del contenido satírico y mordaz que subyace en la mentalidad del hombre de las mil caras de la Mondragón. Tan sencillo como complejo, tan simple como profundo. Pero dejaremos ese asunto para aspirantes al psicoanálisis. Lo verdaderamente importante es que aquellos años dorados de la Mondragón tenían detrás como protagonistas a músicos de un enorme talento que encontraron los ingredientes idóneos para hacer el mejor caldo posible, un caldo que llevaba un toque de internacionalidad lejos de constreñidas ideologías del pasado. 


miércoles, 12 de octubre de 2016

Los otros nombres del Rock and Ríos




En unos posts de este blog, los cuales puedes leer bajo el nombre de “Estética e Historia de la Música Ligera Española”, cité la gran repercusión que supuso el Rock and Rios, justo en pleno epicentro de la movida madrileña (1982).

Aquel colosal esfuerzo y magnitud  de un macro espectáculo, inédito en España, tenía detrás una banda a la cual hoy voy a dedicar este post.

Como suele ocurrir con frecuencia en el mundo de la música, los intérpretes cambian en las giras, debido a otros compromisos, contratos o simplemente porque no les interesaban. Nos centraremos, por ello, en los músicos que intervinieron en la grabación de aquel directo de 1982 en el Palacio de Deportes del Real Madrid.

Pero antes de centrarnos en sus intérpretes, no podríamos olvidar a quienes hacen posible la realidad: los productores.

Junto a Miguel Rios, estaban Carlos Narea y Tato Gómez (Juan Carlos Gómez). Del primero ya hemos tratado en anterior post y del último lo haremos también como músico. Queda, por tanto, recordar quién y qué supuso Carlos Narea para este proyecto y otros.

En Efe Eme.com, hay un par de artículos interesantes donde podrán profundizar sobre su figura y otras. La de Carlos Narea la firma Arancha Moreno y os remito al enlace más abajo para más detalles. También os incluyo l a Web, porque merece la pena leer su currículum.

La música de los ochenta en España no puede entenderse sin este chileno que pasó por España como esos cometas que dicen augurar buenas fortunas. Carlos Narea ha producido a una infinidad de artistas y ha sido un mosquetero de Miguel Ríos a lo largo de su dilatada trayectoria. El Rock´n Ríos sin él no hubiera sido lo mismo; junto a la colaboración de otro chileno del cual trataremos más adelante: Tato Gómez.

UNA BANDA MÍTICA:

Mariano Díaz Rodríguez, teclista: su carrera va ligada a Miguel Ríos y Ana Belén o Víctor Manuel, además de otras bandas del momento en las que participó o colaboró en cierta forma. Además de eso, ha destacado como compositor de bandas sonoras en películas principalmente de corte nacional.

Thijs van Leer, teclados, flautas y programación electrónica:  holandés, miembro del grupo Focus, no necesita presentación. Además de su trabajo de músico, realizó arreglos y compuso la canción Homenaje a Miguel.

Tato Gómez, bajo y coros: junto a Carlos Narea, este chileno también, se encargó de la producción del disco. Ha sido además productor de otros artistas y ha grabado algunos álbumes junto a Félix Pando y Samy Napleraj.



 Sergio Castillo, batería. Este cubano infelizmente fallecido, fue uno de los músicos más demandados en los ochenta por su gran calidad. Además, realizó también arreglos musicales y producciones.

Mario Luis Argandeña Galetti, batería, percusionista y guitarra acústica: talentoso chileno es además, cantante, productor, arreglista y compositor. Acompañó a Deep Purple o a Scorpions.


Francisco García Palacios, guitarra y voces: alcalino que nos dejara el año de 1993 fue también uno de los protagonistas de la década de los ochenta en España. Además de su continuidad con Miguel Ríos, Paco Palacios compuso temas para Luz Casal o Hilario Camacho y fue guitarrista del también malogrado Tino Casal.

Antonio García de Diego, guitarra y voces: actualmente, de Diego es una figura inolvidable del panorama musical español. Además de músico, es arreglista y ha compuesto muchas de las canciones de Joaquín Sabina, Víctor Manuel y Ana Belén. Por si fuera poco, importante columna del mítico grupo Canarios y participación en la ópera prima versión española de Jesucristo Superstar.

John Parsons Morris, guitarra: no hay artista que no desee su participación en un álbum de este músico de Gales que ha estado en la primera línea de los músicos de los ochenta en adelante en España.

Salvador Domínguez, guitarra: muchas de las canciones que contienen los álbumes de Miguel Ríos fueron compuestas por este madrileño amante del rock y blues. Además, también tiene algunos discos en solitario.

Con esta plantilla, el Rock and Ríos no podría estar destinado al fracaso. Era una apuesta segura.

Serían necesarias muchas páginas para detallar las bios de estos grandes músicos, algunos de ellos en activo como productores, arreglistas, compositores o músicos.

Por ello, es incuestionable que el Rock and Ríos es un hito en la música española. Un trampolín del cual saltarían otros artistas posteriores y que abría la puerta a una época gloriosa de nuestro pasado más reciente.

Decía Miguel Ríos, en cierta entrevista que he leído, que sentir nostalgia es una pérdida de tiempo. Tal vez sea cierto, pero  Antoine de Saint-Exupéri sentencia: “ Si quieres construir una baca, no reúnas hombres para cortar leña, repartir las tareas e impartir órdenes. Enséñale la nostalgia por el mar vasto e infinito”.

 ENLACES DE INTERÉS: