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viernes, 14 de octubre de 2016

CUESTIONES DE GÉNERO: NI SIQUIERA LINGÜÍSTICAMENTE HABLANDO




Abriré este post asumiendo mi ignorancia, pues no hay mayor sabiduría que la de no presumir de nada.

Como blogero, en muchas ocasiones me he visto en la disyuntiva de cuál sería la manera más justa y correcta de emplear el género.

Observo que ni siquiera nuestros académicos (¿y académicas?) consiguen ponerse de acuerdo al respecto, lo que me da cierta tranquilidad.

El castellano es una lengua rica no exclusivamente como hija directa del latín sino ampliada con las influencias de otros países castellanohablantes.

Sin embargo, y como es sabido, nada es perfecto ni perpetuo. En otros tiempos, especialmente en aquellos en los que el latín se abría camino por Europa haciendo sus diferencias, el papel de la mujer era irrelevante en la vida social y cultural. De ahí, que muchos términos que hoy utilizamos tengan un cierto cariz masculino que no es lo mismo que neutro. Durante muchos años hemos dicho y escrito: el abogado, el doctor, el político y así con muchas profesiones u oficios que antes eran omnipotentemente de hombres.

En cierta ocasión yo he tratado de establecer estas diferencias de género imaginando cuán sorprendente resultaría para, por ejemplo, los angosajones que traducen mis textos, ver dos veces repetida la misma palabra. Porque he aquí que man significa hombre y woman mujer y así, ningún problema, también nosotros lo hacemos, pero en  las profesiones se pospone el término woman-man , tal es el caso de policewoman-policeman y police, en general. Los anglosajones, por otro lado, no hacen distinciones tampoco en los pronombres plurales tales como nostros, vosotros o ellos cuando se refieren a ambos sexos y no como constitutivos de uno de ellos.

Viendo este galimatías en el que nuestra lengua nos ha metido y con el justo papel que la mujer juega hoy en nuestras sociedades, ¿no sería necesario renovarse? Del mismo modo que el latín acabó derivándose en sus afluentes que actualmente imperan en gran parte de Europa, ¿ no debería nuestro castellano actual darle sitio a los nuevos tiempos?

Es uso extendido emplear la arroba para evitar en la escritura el tal entuerto de los géneros, porque es un signo de globalización que no hace distinciones.

La otra conclusión, como sostienen muchos de nuestros representantes en la RAE, es, si al referirnos a “el árbol”  o a “el cangrejo”, no establecemos diferencias entre si es macho o hembra, ¿ por qué deberíamos hacerlo con el nosotros, vosotros y/o ellos”?

La lengua es un ente vivo y como tal no le queda más remedio que aprender a sobrevivir bajo sus metamorfosis internas. A veces, o casi siempre, dadas por la realidad que nos circunda.