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sábado, 20 de abril de 2019

Porque Cádiz no sólo es Carnaval (II)


Hace ya algunos años publiqué un post con el asunto: Porque Cádiz no es sólo Carnaval, o algo similar.

Desde entonces he considerado que aquel artículo era insuficiente para alabar las grandes cosas que esta tierra es capaz de ofrecer además de ser reconocida por una de sus fiestas más representativas.

Como humanista quería dedicarle este artículo al Ateneo de Cádiz.

La Real Academia de la Lengua Española define ateneo como: “Asociación cultural que fomenta los conocimientos científico, literario y artístico de las personas que pertenecen a ella”. Deberíamos añadir que hace alusión a Atenea, diosa romana del saber

El Ateneo de Cádiz fue fundado en el año de 1.858 ya como literario, científico y artístico, y tuvo como primer presidente a Miguel Ayllón Altolaguirre  (1.824/1.886), que estuviera al cargo desde su fundación hasta el año de 1.862.

Desde entonces, el Ateneo de Cádiz ha sido fiel a su principio humanista de dar a conocer los valores literarios, científicos y artísticos, a través de su actividad presencial bajo diferentes formatos o literaria, con su revista anual que puede consultarse en Dialnet.


viernes, 5 de abril de 2019

Cuando un amigo se va

He elegido un título un tanto sensacionalista o periodístico a falta de uno mejor para despedirme de dos grandes amigos.


No son amigos que nunca haya conocido personalmente, pero tal vez me han dado mucho más de los que sí he compartido experiencias directas con ellos. Porque la amistad también está en regalar una canción, una música, un poema, una frase, un gesto.

Levantarse con dos noticias a la vez de tanto impacto personal no es agradable. Le quitan a uno las ganas de continuar con el resto del largo día que queda por delante.


Diego Fopiani era el vocalista y baterista de "Cai" una de las bandas de la última generación del rcok andaluz. Nunca le conocí ni le vi actuar pero se insertó en el mundo de mis emociones de adlescente cuando compré "Noche abierta", álbum en el que ya no estaban algunos de los primeros músicas de la banda.

Aquel álbum, junto a los de Imán, Triana y Alameda, principalmente, me abrieron el espíritu musical de adolescente. Lo único que quería en aquellos años que cursaba el Bachillerato, era formar una banda de rock andaluz. Fue un referente en mi vida tanto personal como musical.

La otra gran pérdida y triste noticia del día es el fallecimiento también de Alberto Cortez.

Supe de su trayectoria cuando rondaba los veinte años y mi hermano mayor (más cercano a su generación) me prestó algunas cintas de casete del cantautor. Desde entonces, y en la soledad, muchas veces me he emocionado escuchando sus canciones y he seguido su trayectoria hasta en los peores momentos en el que muchos le habían dado la espalda, pero este post no es para ellos, así que todo músico, actor, pintor, escultor o artista en general tiene que hacer frente a sus momentos de gloria y de ocaso.

Alberto Cortez no sólo era argentino, era español y se sentía en su casa y en recibimiento que siempre le dieron nuestros teatros y su público. Nunca defraudaba.

Tampoco tuve la oportunidad de conocerle personalmente, ni de asistir a ninguno de aquellos memorables conciertos que ofrecía. Tengo recuerdos de como me impresionó verle tocar el piano y con que maestría interpretaba sus canciones. Sí, interpretaba, como un actor.


Sus pérdidas vuelven a dejar huecos vacíos, asientos que nadie puedo volver a ocupar. Ni Fopi, ni Alberto Cortéz tienen sustituto, así como tampoco otros muchos que se nos fueron "al otro lado" de quién sabe dónde.

Cuando un amigo se va no sólo uno se entristece por su falta, sino también porque es testigo del paso del tiempo, es un aviso, una alerta, una señal de que nos hacemos mayores y con ello se nos van nuesros referentes, nuestros guías espirituales o emocionales o como quieran llamarlo. Y va quedando un vacío terrible y una sensación de angustia de tener que continuar "esto" sólo, sin la compañía de ellos y sin referencias que puedan venir a dulcificar el cada vez más angosto camino que queda por delante.

A familiares, amigos y simpatizantes, mi más sincera condolencia y descansen en paz.


miércoles, 3 de abril de 2019

A JESÚS G. MAESTRO DESDE LA MÁS ABSOLUTA DE LAS IGNORANCIAS


Buscando en una plataforma de videos alguna lectura sobre G. Leopardi, vino la suerte (llámese el azar, la casualidad, etc.) a encontrar uno de sus discursos denostando a los poetas del Romanticismo.

Para comenzar, y dado que usted y sus seguidores acusan a sus detractores de no haberles leído o escuchado, le diré que yo he seguido hasta el final dicho discurso, he indagado en internet sobre su propuesta literario-filosófica (permítame la expresión) y lo que aquí manifieste se sienta en la base de lo escuchado o leído y no en la crítica mordaz o superficial del juicio premeditado.

Yo parto de mi absoluta ignorancia y le ruego paciencia para leer este documento si a bien lo tiene. Jamás he entendido ningún contenido filosófico, casi siempre lleno de retórica y barroquismo técnico solo apto para mentes privilegiadas. La mía, como podrá comprobar es pobre, limitada y apenas se reduce a unos escasos estudios de Conservatorio, a una diplomatura en E.G.B. y a una Licenciatura en Música (todo ello ya adivino que a usted le habrá parecido haber desperdiciado mi vida).

En su discurso usted habla de muchas cosas. Lo hace con vehemencia, con cierta arrogancia y sin escrúpulos (son estos componentes muy propios de científicos, no cabe duda).

Y como todo pensamiento filosófico, me deja un mar de dudas. Pues al hablar de la holgazanería de los poetas románticos no sé si por extensión está usted incluyendo a todos los artistas, poetas y escritores habidos y por haber mismo que estos no pertenezcan a dicho período o contexto histórico.  Ya le adelanto que no ha conseguido ofenderme, aunque sí molestarme.

Porque si usted opina de la inutilidad de la poesía romántica, creada para ignorantes, como ha manifestado, y al video me remito, por extensión deduzco que cualquier artista (por el hecho de que el arte no responde a una utilidad) también entraría en su saco.

Claro, aquí la cuestión está en el punto de partida. Usted habla de UTILITARISMO, aunque no menciona en ningún momento esta palabra, y evidentemente, desde mi corta inteligencia, no conozco ningún arte capaz de responder a esa necesidad.

En la condición de holgazán queda bastante complicado que usted entienda que W.A. Mozart TRABAJABA componiendo música. Sí, claro para la aristocracia (ya sé que esto le irrita mucho). El artista se ganaba la vida trabajando o, ¿no es eso lo que hacía Miguel ´Ángel en la Capilla Sixtina? (sí, para la Iglesia, ya sé que también le molesta. Y para gloria de la Humanidad).

La verdad es que usted me ha dejado bastante perplejo con la acepción que tiene de “humanista”. Lo siento, yo no estoy a su nivel, pero de lo que he leído (y así se siente un servidor), el humanista rechaza la idea de un Dios y pone el acento en los valores humanos. No sé qué interpretación usted baraja, pero he dicho bien, más parece interpretación que ciencia exacta.

Hombre, en cuanto a trabajar, trabajar… no sé si tampoco  se puede llamar a lo que usted hace.  Usted se dedica a la investigación no a labrar la tierra (que es productivo), no a adentrarse en un pozo minero (que también lo es). Son estos apenas dos ejemplos básicos y muy adecuados para su defensa de la Revolución Industrial (a mi juicio, la fábrica de hacer del ser humano una máquina incapaz de servir para pensar u hacer otra cosa al servicio de la burguesía imperante).

Y bueno, como a estas alturas, seguro que usted me ha dejado de leer, no insistiré más en el asunto. Un pobre ignorante no da para mucho más. Le admiro su inteligencia y su formación, pero créame que no puedo compartir ninguno de sus anatemas sobre la condición de G. Leopardi (por cierto, muy admirado por Miguel de Unamuno) y aquellos que usted mandó a la hoguera.

Permítame humildemente terminar diciéndole que no se puede llamar “fascista”, por anacronismo, a quienes encontraron en la nobleza y los reyes su manera de ganarse la vida (para usted, de desperdiciarla). Hay en todo su discurso un cierto “tufillo” ideológico marxista, que yo respeto, faltaría más, pero tanto menciona usted las ideologías, las ideologías…. Que resulta, cuanto menos, poco creíble su discurso como el de ninguno de los filósofos tomados fuera de su contexto.

Mil perdones por las faltas de ortografía (si las hubiera), la redacción y por abusar de su precioso tiempo (no lo pierda leyendo mis posts, sin duda los encontrará sin sustancia).

berekekê