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miércoles, 12 de febrero de 2020

La bestia que nos devora

Dice Antonio Martínez Ares (prolífico autor de Carnaval y arista) que, a la bestia hay que cortarle la cabeza antes que nos devore, en referencia a la situación del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (COAC). Si bien es cierto que yo no comulgo con el ideario político de Ares, la sentencia de este pasodoble puede aplicarse a muchas cuestiones de la vida.

Como estamos próximos a las fiestas de Carnaval, y el Carnaval sin duda es cultura, me gustaría hacer aquí algunas consideraciones para los "novatos" que se están adhiriendo y siguiendo de cerca dicho concurso.

Primero, no confundáis el COAC con el Carnaval de Cádiz. El primero es eso, un Concurso previo que nada tiene que ver con el segundo, el más genuino y esencial. Y digo esto, porque desgraciadamente el COAC se está convirtiendo desde hace unas décadas en el guiso que buscan los republicanos con "er Kichi" a la cabeza para vendernos su propaganda política. Ya escribí un post en cierta ocasión de como gran parte del pueblo de Cádiz ofendió, humilló y maltrató a su mejor alcaldesa: Doña Teófila Martínez. Que importándome un pimiento si era del PP o del Rayo Vaticano, impulsó la vida de la ciudad gaditana que hoy se muere en manos de los republicanos der Kichi. Es cierto que el Carnaval es el fundamento de la libertad de expresión, como lo es que durante los tristes años del franquismo, cuando no se podía decir lo que uno pensaba, era más que necesario que el pueblo no se quedara callado arriesgándose incluso a perder su vida. Pero eso es una cosa y otra es que se haga santo y seña del republicanismo más descarnado y rancio.

El Carnaval por ende (que no el Concurso manipulado por estos republicanos de pro) sí es libre, y es de tod@s sin excepción. Esa es la verdadera esencia del pueblo y no la otra de la que se han adueñado estos republicanos que acusan a todos lo que no lo son de fascistas.

Por eso, a quienes verdaderamente nos gusta el Carnaval, incluyendo el COAC (que no el utilitarismo) nos conmovemos con el talento de sus compositores, con la poesía de sus letristas y con la crítica auténtica que, no es otra que la de poner el énfasis sin distinguir ideologías. Uno puede ser conservador y criticar el conservadurismo, o progresista y criticar el progresismo, lo que no me vale es atrincherarse en la ideología como manifestación panfletaria.

A quienes se están aficionando al COAC. os conviene saber esto, porque a falta de tener memoria del pasado, os estáis engañando con un presente que carece de recorrido histórico.

Obviamente tod@ autor@ tiene perfecto derecho a expresar (sin ofender) libremente sus opiniones, pero también todo espectador tiene el mismo derecho a criticarlo y no ser censurado por ello o acusado de fascista, porque si no, ¿de qué ‘demonios estamos hablando?

También os aconsejo que toméis precauciones con las redes sociales (que tampoco son libres). El problema es que nos hemos creído que la libertad es poder llamar "cabrón" a cualquiera. Toda red social o plataforma tiene un fondo ideológico, no lo olvidéis y seréis tratados en función de si decís cosas que les agraden o cosas que les hagan urticaria.

Es cierto, Antonio, la bestia nos devora. Es inconcebible un COAC y un Carnaval politizado, unidireccional, plataforma de ideologías y lo que es peor, con el fantasma del recuerdo de una guerra ganada o perdida.

lunes, 10 de febrero de 2020

Niños eléctricos

Publica en LA RAZÓN Sabino Méndez un interesante artículo sobre cómo comenzó La Movida. No voy aquí a reproducir lo que dice, prefiero que lo leais de primera mano.

Como dice el articulista, han pasado casi cuarenta años de aquello. No es poco. Muchos de aquellos jóvenes que eramos la generación de la Transición nos encontramos con un gran desencanto ante la vida. Eramos unos auténticos ilusos confiando en promesas que luego se convertirían en ventas de humo aunque algunos protagonistas de La Movida todo eso de lo que ocurriera en España le importaba un rábano. vivían un universo paralelo, apegado a sus intereses y valores y dejando de lado la importancia del éxito, el fracaso y todas esas mierdas que hoy se han vuelto importantes y gabinete de psicólogos y psiquiatras.

Hace ya algunos años publiqué aquí en blogger una serie de post dedicado a la música española y uno de ellos especialmente a los ochenta, una década, que contradiciendo a Olvido Gara, sí tuvo una gran repercusión social, cultural y artística. Otra cosa es que les importara o fueran consicnetes de ello.

Méndez habla en su artículo que todo fue algo casual, creo que es así como realmente surgen los movimientos perdurables, los que se mantienen en el tiempo. Todo lo programado está condenado al fracaso más absoluto.

Algunos artistas de aquel momento se han declarado ajenos a aquel movimiento. Creo haberle escuchado decir a José Luis Campuzano que él nunca pisó el Rockola y alguno que otro más que no se siente identificado (por ejemplo, en una entrevista Enrique Bunbury dijo que La Movida había terminado cuando ellos comenzaban).  No voy a cuestionar estas opiniones, aunque yo pienso que la movida terminó justo con Hérores del silencio y un cierto hartazgo de Mecano (grupo blandón que el tiempo ha encargado en darle su sitio).

La Movida fue además de un movimiento musical, una estética, una forma de vivir. Actualmente, todos sus integrantes se han quedado huérfanos de ideas, valores, esencia y tratan de sobrevivir en su tabla de naúgrago en carreras en solitario o reinventándose., pero los tiempos han cambiado (que dirían Celtas Cortos) y están desubicados en un mundo que no les reconoce y son apátridas abandonados a la suerte de sus mitos. Es duro, pero es así.

Ese tiempo terminó y será dificil encontrar otra revolución como aquella, al menos a corto plazo, en la que la industria musical y cultural está sumergida como submarino manejada por cuatro listos de turno dispuestos a hacer dinero con el primer tonto que encuentren.

Nosotros, sin femenino ni masculino (ya que nos importaba una mierda todo eso) somos los Niños eléctricos de Miguel Ríos (recomiendo escucheis tan maravillosa y descriptiva letra). Somos la generación perdida, carente de ilusiones y hastiada de todo lo que la rodea. Somos los poetas malditos, los incomprendidos y quienes aún viven de esto, viejas glorias viviendo de sus buenos tiempos.

"Tanta fragilidad. Indecisión. Para sobrevivir en esta dura jungla" (Miguel Ríos)

LA RAZÓN Aquel concierto


sábado, 8 de febrero de 2020

Mentir está de moda

La mentira parece consustancial al ser humano. Existen muchas conferencias, ponencias que tratan el tema desde la filosofía, la psicología o la sociología, todos ellos de gran interés. Solemos hablar de diferentes tipos de mentiras, pero realmente la MENTIRA sólo es una a la que simplemente le añadimos una justificación. Ahora se habla de las "fake" (como siempre buscando alternativas a nuestro rico idioma castellano).

Una noticia que publica hoy ABC en su versión online trata este asunto desde el punto de vista musical. Añado el enlace más abajo para quienes quieran leerlo.

En resúmen viene a decir (y a confirmar mi hipótesis) que, detrás del mundo de la industria actual de la música existe una podrida estructura encargada de aumentar el número de streamings, visitas a páginas de plataformas, "Me gusta", etc. con la única finalidad de lanzar a un pobre desgraciado que acaba de incorporarse al mercado. En otros términos podríamos llamarlo de fraude o timo y en el que están implicadas plataformas de streaming de sobra conocidas por todos.

Obviamente al ARTE esto ni le va ni le viene. Ya he señalado en alguna ocasión que artista y famoso no son la misma cosa o no tienen porqué coincidir. No obstante, la noticia demuestra que la industria miente y si lo hace en esto, ¿por qué no suponer que también en los ingresos que se pagan a sus artistas?.

Todo esto nos lleva nuevamente al inicio del camino, una sociedad y un mundo corrompido, podrido y sin valores, emponzoñado cada vez más. Por eso me río a carcajadas cuando veo en alguna plataforma las visitas de los Pleyadianos queriendo ayudar al ser humano...por favor...de juzgado de guardia porque de ser remotamente cierto, estos son más tontos todavía que nosotros.

En fin, una a una mis hipótesis van cumpliéndose y creo que el final del ser humano será el terminar los unos con los otros sin ningún tipo de sentimiento de culpabilidad. Es un hecho que la especie está cada vez más "tocada del ala" y existe muy poca cordura. Por ello, no estaría mal, ya que existen muchas asociaciones y partidos políticos que no valen absolutamente para nada, crear al menos uno que vele por la salud mental, el sentimiento cívico y la razón del ser humano basado en un código de valores y que sea inflexible con aquellos que no lo cumplan (es algo que intentó Ciudadanos pero con pésimo resultado).

He manifestado también en otras ocasiones que, la música es una de las artes más infravaloradas en la actualidad y es algo en lo que me reafirmo viendo lo que hay. Es una forma de prostitución a la que hemos convertido una de las manifestaciones artísticas más elogiadas en el pasado. De ello culpo en gran medida a la industria carroñera, al mediocre queriendo hacer fortuna pero también, y especialmente a una sociedad que consume música como el que bebe agua. Simplemente, para llorar.

ABC El timo de la música

jueves, 16 de enero de 2020

Merecidísimo Gutierrez Caba

Lo he dicho en alguna ocasión: soy un actor frustrado. Pudo más la música que el teatro. Pasé mi infancia asistiendo a ensayos de mi hermano mayor en los bajos de una iglesia cuando España empezaba a levantarse de su pesadilla. Con él me apasioné por el mágico mundo de ser otros.

Tal vez por eso yo soy de la vieja escuela y no entiende el teatro o el cine o la tv de hoy. Para mí, los Gutierrez Caba representan un caldo de cultivo donde aprendet, donde reflejarme, donde evocar quizas otros tiempos más duros pero más llenos, más completos.

Sí, es un merecido honor. Un actor, una actriz se reconocen incluso cuando no hay una palabra que decir y las que merecen decirse están cargadas del oro más valioso.

Felicidades por el premio, el reconocimiento y la admiración viene de más lejos.