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lunes, 10 de febrero de 2020

Niños eléctricos

Publica en LA RAZÓN Sabino Méndez un interesante artículo sobre cómo comenzó La Movida. No voy aquí a reproducir lo que dice, prefiero que lo leais de primera mano.

Como dice el articulista, han pasado casi cuarenta años de aquello. No es poco. Muchos de aquellos jóvenes que eramos la generación de la Transición nos encontramos con un gran desencanto ante la vida. Eramos unos auténticos ilusos confiando en promesas que luego se convertirían en ventas de humo aunque algunos protagonistas de La Movida todo eso de lo que ocurriera en España le importaba un rábano. vivían un universo paralelo, apegado a sus intereses y valores y dejando de lado la importancia del éxito, el fracaso y todas esas mierdas que hoy se han vuelto importantes y gabinete de psicólogos y psiquiatras.

Hace ya algunos años publiqué aquí en blogger una serie de post dedicado a la música española y uno de ellos especialmente a los ochenta, una década, que contradiciendo a Olvido Gara, sí tuvo una gran repercusión social, cultural y artística. Otra cosa es que les importara o fueran consicnetes de ello.

Méndez habla en su artículo que todo fue algo casual, creo que es así como realmente surgen los movimientos perdurables, los que se mantienen en el tiempo. Todo lo programado está condenado al fracaso más absoluto.

Algunos artistas de aquel momento se han declarado ajenos a aquel movimiento. Creo haberle escuchado decir a José Luis Campuzano que él nunca pisó el Rockola y alguno que otro más que no se siente identificado (por ejemplo, en una entrevista Enrique Bunbury dijo que La Movida había terminado cuando ellos comenzaban).  No voy a cuestionar estas opiniones, aunque yo pienso que la movida terminó justo con Hérores del silencio y un cierto hartazgo de Mecano (grupo blandón que el tiempo ha encargado en darle su sitio).

La Movida fue además de un movimiento musical, una estética, una forma de vivir. Actualmente, todos sus integrantes se han quedado huérfanos de ideas, valores, esencia y tratan de sobrevivir en su tabla de naúgrago en carreras en solitario o reinventándose., pero los tiempos han cambiado (que dirían Celtas Cortos) y están desubicados en un mundo que no les reconoce y son apátridas abandonados a la suerte de sus mitos. Es duro, pero es así.

Ese tiempo terminó y será dificil encontrar otra revolución como aquella, al menos a corto plazo, en la que la industria musical y cultural está sumergida como submarino manejada por cuatro listos de turno dispuestos a hacer dinero con el primer tonto que encuentren.

Nosotros, sin femenino ni masculino (ya que nos importaba una mierda todo eso) somos los Niños eléctricos de Miguel Ríos (recomiendo escucheis tan maravillosa y descriptiva letra). Somos la generación perdida, carente de ilusiones y hastiada de todo lo que la rodea. Somos los poetas malditos, los incomprendidos y quienes aún viven de esto, viejas glorias viviendo de sus buenos tiempos.

"Tanta fragilidad. Indecisión. Para sobrevivir en esta dura jungla" (Miguel Ríos)

LA RAZÓN Aquel concierto