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lunes, 9 de noviembre de 2020

En defensa del pequeño comerciante

 A veces un titulo para un post metafórico no es suficiente. La realidad hay que enfrentarla con la realidad.


Leo en un periódico local online que la Junta de Andalucía ha ordenado cerrar los establecimientos no esenciales a las 18.00 h. Que esto lo haga los cooperativistas comunistas tiene cierto sentido, pero un partido de derechas...


Me parece indignante y como decía un conocido autor de Carnaval, Juan Manuel Braza, para muchos, los bares han sido, son y serán nuestra segunda casa. El acoso y derribo al que estamos sometiendo al pequeño comercio es brutal, (usando un adjetivo muy actual).


Este post no trata del bichito en cuestión (al que imagino usted lo ve, escucha y siente hasta en la sopa).

Trata más bien de una cuestión que ya está en boca de muchos sociólogos y psicólogos, menos en la mente del mundo sanitario puro y duro. Es una evidencia que no tendremos una vacuna a corto ni medio plazo y las que salgan serán apenas parches para justificar que se está haciendo algo. En vista de esto, los expertos se plantean si una sociedad puede vivir confinada y restringida a trabajar, comer y dormir exclusivamente.


Tenemos un modelo económico y productivo del siglo pasado o más atrás, decimonónico. Este modelo está caduco. Algunos lo saben y se callan porque aún no se sabe de qué manera sustituir 200 años de teorías y prácticas económicas y políticas. Dependemos básicamente de la productividad y del dinero, a tanto trabajado, tanto pagado y ahora nos encontramos con el problema real de una pandemia que ha puesto en alerta el sistema. Los más afectados son los sectores no esenciales que a duras penas pueden mantenerse en las condiciones actuales, pero hasta que se implante un nuevo modelo dependen de él miles de familias que tiene un negocio y unos clientes.


Con las debidas medidas de seguridad implantadas, dado que la vacuna tardará en llegar eficientemente, debemos de sopesar y equilibrar ambos antagónicos factores. salud y economía.  Quien mire sólo para un lado se encontrará más temprano que tarde con su opuesto y sus consecuencias.


Si tenemos que convivir con el bichito, entonces será necesario buscar medidas que soporten el mantenimiento del tejido productivo y económico hasta que este sea de una vez por todas desechado.


Mi más incondicional apoyo al sector terciario, herido de muerte y a la espera que el verdugo imponga su tiro de gracia.