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sábado, 5 de diciembre de 2020

El último de la fila y un poco antes.

 Aquella prodigiosa década de los '80, como tantas veces he repetido, tuvo algo mágico e irrepetible, al menos a corto y medio plazo.


El último de la fila fue uno de los grupos musicales que abanderó desde Barcelona una propuesta tan diferente como todas las que se dieron. Como también he dicho, lo mejor era la variedad (algo imposible de encontrar hoy día).


Por aquel entonces el grupo liderado por Manolo García y Quimi Portet era un auténtico coñazo para este servidor, y no porque fueran horriblemente malos, sino porque como suele ocurrir en España, te lo meten hasta con calzador, una y otra vez como martirio chino. Luego pasa que aquellos de mi generación (hoy haciéndose unas pajas en el invernadero y dejando actuar sólo la corteza cerebral) escuchan mariconadas a ritmo de reguetón y voces que parecen sacadas de un teatro de títeres. Cosas de la vida.


A mi me importa una mierda lo que ocurra políticamente en Cataluña (e incluso en el resto de España) y creo que a los artistas, o a una gran mayoría también (aunque lo digan en voz baja). Los aborregados que estamos siendo nuevamente dominados por una nueva dictadura apoyada en un bichito, estamos igual de calladitos que entonces con tito Paco. Y todo esto viene a cuento, porque El último de la fila es una banda que tuvo éxito cantando en castellano (para INRI de muchos catalanes). 


Como ya la resaca de El último de la fila ha terminado, es bueno seguir recordándolo. Las primeras semillas se plantaron con Los rápidos (1980/1982 y revivals) con Manolo García y Josep Luis Pérez (siendo este último un incondicional de la banda), Esteban Martin y Lluis Visiers; que serían un anteproyecto o antes de anteproyecto de El último de la fila. 


Después vendría Los burros (1.983 y revivals) con el interesante álbum de Rebuznos de amor. A esta formación se uniría Antonio Fidel y Jordi Vila y que sería el trampolín al exitoso El último de la fila.


Con El último de la fila, Manolo García encontró un valioso apoyo en Quimi Portet que aportó una gran personalidad a la banda con este sonido tan particular de sus guitarras mezcladas. 


En 1.985 la formación estaba encabezada por ambos líderes, Josep Luis Pérez, Antonio Fidel, Jordi Vila, Juan Manuel Cañizares (el alma andaluza), José Luis Herrera, Alex Greus y Dani García con uno de los álbumes que pertenecen por derecho propio a lo mejor de la música española Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana.  Ingeniero de sonido: Peribámez.


El siguiente álbum que siguió manteniendo el listón en lo más alto sucede al año siguiente con una formación algo modificada en la que entra uno de los mejores bateristas españoles: Ángel Celada. Enemigos de lo ajeno junto con el anterior son, en mi opinión, las obras maestras de El último de la fila como tal antes y después de su escisión.


Uno de los grandes platos de la banda son sin duda las letras de Manolo García.


En estos tiempos que corren, es bueno escuchar algunas de ellas como Soy un accidente, Insurrección o Lejos de las leyes de los hombres. A ver si aprovechamos un poco más la capacidad cerebral y salimos del invernadero.