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domingo, 18 de diciembre de 2011

La voz de Cabo Verde

Ayer nos dejaba una de las representantes indiscutibles de la música caboverdiana: la gran Césaria Évora.
Para muchos que aún sois jovenes posiblemente ni os suene, pero no os preocupeis, como consuelo os diré que tampoco lo fue para otros no tan jovenes.

Sin embargo, Césaria es por muchas razones un icono de la música en lengua portuguesa, estuvo al lado de los suyos y con su cultura nació y murió fielmente.

Como ya viene siendo costumbre, ahora llegarán los reconocimientos, los homenjaes, las ventas programadas para cuando uno se muere. Afortunadamente, para Césaria todo eso ya estará demás y de menos, traspasada la puerta donde la música y la persona perviven en la memoria colectiva y no en las manos interesadas, ávidas de titulares y de dinero.

Merece un gran respeto Doña Césaria por dos razones principales:

La primera por ser fiel a la música popular de su país, y abanderada de la misma, allí donde puso sus pies desnudos, pisando la tierra para sentirla.

La segunda, porque tampoco renunció a vivir en otro lugar que no fuera su Cabo Verde, pienso que así le era más fácil componer y cantar, sentir y defender.

Me sumo a las muestras de cariño de su hijo Eduardo, huérfano de madre y de estrella. Pero en el corazón de todos está Césaria Èvora, y no dudo que Cabo Verde tendrá su mejor Carnaval, el que dedicó a su entrañable anfitriona, al que se sumarán todos los Carnavales del mundo, que es en definitiva, música popular, del pueblo, aquella que siempre definió las líneas de nuestra querida Cèsaria Évora.

Deus lhe abençoe, amiga.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Beethoven en los albores del nuevo siglo

Desde que tenía diez años vengo escuchando las Sinfonías de Beethoven, y de eso, les puedo asegurar que hace ya bastante tiempo.


No me considero un entendido en cuestiones de interpretación, ni de orquestas o direcciones, pero nadie puede discutirme un talento especial para reconocer algo bueno cuando aparece.


Es verdad que la interpretación de cualquier obra musical está sujeta a un subjetivismo ineviatable, a estados de ánimo, a temperamentos de directores, al talento de los músicos,etc. Por tanto, es dificil que tantas circusntancias conexionen en una que resuma lo que un compositor quiso decir, que en última instancia,es quien mejor puede si no interpetar, sí explicar cómo hacerlo.


Decía Stravinsky que él no quería que se interpretase su obra, simplemente que se ejecutase, pero esto, sería una situación excepcional o un imposible.


Ayer, como asiduo oyente de RNE Clásica tuve el placer de escucha, ya de madrugada, gracias a un vecino que amplifica su propia voz en su telefono móvil, la mejor interpretación que yo he oído del compositor alemán.


No es anecdótico que fuera en manos de la Orquesta Filarmónica de Viena, ni que su brazo ejecutor fuese Sir Simon Rattle, para mí, uno de los mejores del momento.


Y aquí uno duda en la cuestión de si es la Orquesta Filarmónica de Viena personalizada en sus músicos o es Sir Simon Rattle quien sabe extraer lo mejor de cada uno de ellos. Posiblemente, habría que concluir que ambas cosas a la vez.


Se trataba de la Pastoral, la Sinfonía número seis del Maestro. Además de la impecable interpretación, por primera vez en mi vida sentí a los campesinos con sus cantos y sus danzas, y a una verdadera tormenta escalofriante por su realismo. La perfecta grabación que EMI hizo de estas sinfonías completaría el exquisito plato que se me ofrecía aquella noche.


Ahora, era mi deber transmitiros este sentimiento que la música de Beethoven llenó por primera vez desde mi infancia, y hago constar que los directores de las que conservo grabaciones no son tampoco desdeñables. Es dificil emocionarse nuevamente con las sinfonías de Beethoven, pues es materia obligada en muchos conciertos que se dan por el planeta, pero sin duda, la interpretación de la Orquesta Filarmónica de Viena y la varita mágica de Sir Simon Rattle consiguieron este efecto. Nunca antes, Beethoven me pareció tan maravilloso, tan humano en su declaración de amor a la Naturaleza, que tanto le debió inspirar y que en el año 2.003 inmortalizara tan magistralmente renaciendo cuán Ave Fenix con una fuerza renovadora para unos tiempos en que a pocos nos conmueve la música verdadera, el arte verdadero y , miramos con nostalgia hacia aquellas escenas campestres de la Pastoral.

 

NOTA. Termine comprando el pack con todas las Sinfonías.