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lunes, 29 de julio de 2013

Héroes del silencio: fín de capítulo o mar adentro.

Algunos me han tildado, a veces, de cierto recelo o rechazo al hablar de otras músicas, como el pop-rock.

 Ciertamente, viendo el panorama nacional, no voy a negarlo. Difícilmente, alguien que tenga fibra sensible y artística puede sentirse atraído por mujeres que cantan llorando o voces nasales aflamencadas, salvo los CI inferiores a la media, sin tener diagnosticada una discapacidad, que tanto abundan hoy en día.

Héroes del silencio puso fin a una etapa de mi vida. Desde mi humilde opinión, la última banda de pop-rock que cierra el siglo de oro de la música pop en España.

Sufrió, como no podía ser de otra manera, el acoso y derribo, la crítica dura hasta la extenuación,  de ciertos medios de información, afanados en tocar la línea de flotación y hundirla. Pero esperar algo de la crítica musical que no suscite urticaria o quemazón es harto difícil, el mismo Beethoven, si hubiese tenido que seguir las líneas directrices del desacertado y prestigioso Allgemeine Musikalischer Seitung, jamás hubiera compuesto ni una sola nota.

Si una música necesita ser acompañada de letra, que sea como la de Héroes del Silencio. Sólo de este modo, entiendo yo, que la alianza música-texto pueda tener una razón de ser.

Muchos habrán que se lleven las manos a la cabeza, alegando que músicos, compositores y bandas "mejores" existen o ha existido, por supuesto, la estupidez no tiene límite, y no lo digo porque me considere un fan incondicional de la banda, que no lo soy, simplemente admiro su verdadero talento creativo.

A mí, me sorprendió gratamente en cierta visita obligada a Düsseldorf comprobar como Héroes del silencio sonaba en una taberna. Con el tiempo, he observado que no sólo es un referente en Alemania, sino en otros muchos países europeos o latinoamericanos.

Yo, en nombre propio, echo en falta bandas como Héroes, y aquel camino que emprendieron mar adentro, no sé si llevó al suicidio, si la exégesis de sus letras tiene sentido o debe tenerlo, pero es de obligado cumplimiento, que quien llegó tan lejos, vuelva para contar como fue aquella experiencia para enriquecernos con ella.

Es necesario, y urgente, bandas como Héroes, ante una perspectiva desoladora de la creatividad nacional e internacional. Bandas que sientan un orgullo de cantar en castellano, catalán o gallego, que se distancien del extranjerismo, que no miren cuánto se va a llenar su bolsillo, si es bueno, seguro que así será, pero sobre todo, que lean y escuchen mucha, pero que mucha música y literatura. Cierto, todo eso es una estética que se funda en el arte como cultura, y no como ocio, pero ese es mi pensamiento y con ustedes quiero compartillo.

miércoles, 24 de julio de 2013

Cultura busca padre adoptivo


Sólo el que sabe es libre,
y más libre el que más sabe...
Sólo la cultura de libertad...
No proclames la libertad de volar,
sino dad alas;
no la de pensar, sino dad pensamientos.
La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura

Con estas palabras de Miguel de Unamuno en Pensamiento político, podríamos resumir gran parte del contenido de este post.

Diverdi ha cerrado sus puertas el mes pasado, y podría ser anecdótico si uno no tuviera la curiosidad de observar que lejos de ser un caso aislado, tiende a convertirse en una pandemia.

A Diverdi no le ha cerrado el pueblo, que también, con su falta de interés por un bono que se cotiza a la baja: la cultura. Hay también una cita anónima que merece la pena agregar aquí, y que viene a decir: no cabe duda que la cultura, según se observa en prensa, tertulias y medios de comunicación, es el futbol.

No, a Diverdi, el gigante de la opulencia, el omnipresente modelo económico que se pone el disfraz de crisis, con sus exigencias fiscales. le ha cosido la boca, aunque eso sí, permita que su compadre el sistema político, carente de cualquier sensibilidad, actúe con guante blanco saqueando los bolsillos de los de a pie, pero claro, lo de Robin Hood no son más que memeces, siempre el pez grande se ha comido al pequeño. y no a la inversa. Y no me hablen de Revolución Francesa. ni del mayo del 69.

Pero, repito, el propio pueblo, hoy, populacho, está entregado a otras causas, como el mandar mensajitos con cierta aplicación para móviles, el tatuaje o la asistencia a ciertos festivales de verano donde se ponen como ciegos, mientras cierran los ojos quienes llenan sus arcas municipales.

 Aborregado, inculto, maleducado, lo cierto es que a Diverdi, como a tantos otros, se lo han puesto muy difícil, eso sin contar con la permisividad con la que algunos artistas se atreven a abanderar las descargas gratuitas.

No, no son buenos tiempos para la cultura, siempre a la sombra del poder que le aprieta la mano cuando trata de desprenderse de él.

Tal vez, las palabras de Don Miguel de Unamuno estuvieran huecas o, como dice la canción Los tiempos han cambiado. Y si el pueblo no sale a la busca y captura de su cultura, tendremos que deducir que ha renunciado a su propia libertad.