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lunes, 11 de noviembre de 2013

LOS PANZA Y SUS BARATARIAS (Suite a la estupidez humana) 2.013 guía didáctica





A finales de otro año más que se despide, se ha publicado mi nuevo álbum: Los Panza y sus Baratarias (Suite a la estupidez humana).

La portada, de cosecha propia, es bastante clarificadora. Una reunión de "aspirantes a monarcas" que cuelgan en el perchero de un esqueleto, sus rimbombantes coronas. Es lógico pensar que por el título, no se trata de una alegoría que trata de ridiculizar los modelos monárquicos, muy al contrario, las "Baratarias" y sus Pnaza son un claro exponente de los estúpidos que intentan suplantar las dotes y cualidades de un gobernador. Podría ser más elocuente en la explicación, pero creo que este álbum no está pensando para imbécil o personas poco dotadas de sesera.  

Se compone esta obra de seis piezas concebidas en forma de suite orquestal. Es un trabajo que se remonta a dos mil y doce y comienzos de éste.

Las piezas surgieron con efervescencia, y como suele ocurrir con otras composiciones, de un modo intensivo e impulsivo, en pocos días fueron concluidas y posteriormente arregladas.

No es una obra programática, en el sentido de que la titulación nació mucho después a la idea musical primigenia. Esto viene a demostrar, que,  la relación música-ideario es arbitraria y cargada de un gran subjetivismo, salvo contadas obras musicales intencionales en las que el compositor se esfuerza, la propiedad conmutativa está sujeta a caprichos extra musicales.



Los Panza y sus Baratarias es una obra orquestal en forma de suite, entendida ésta como una agrupación concatenada de ideas que tienen un nexo común,  formando parte de un todo: el carácter, la orquestación, el ritmo, etc.

No está exenta, pese a lo anteriormente dicho de obra no programática, de cierto tono jocoso, burlesco y picaresco, si se me permite la expresión. Son piezas cortas que no superan los cuatro minutos de duración, condensando todo lo fundamental de la idea.

Tal vez, por esta razón, encontré un leitmotiv inspirador basado en los últimos acontecimientos y otros no tan actuales de ciertas ideologías que pretender fracturar la unidad, argumentando posiciones de carácter soberanista, historicista, etc.

Si como dicen los científicos de cierto prestigio, el Universo tiende a expandirse, resulta contradictorio, que el ser humano se empeñe en lo contrario. Yo abogo por la universalidad no por la compartimentación, algo sin duda, con cierto sabor rancio y de connotaciones que apestan a partidismo e intereses personales.

Tratar de hacer una descripción de cada pieza musical basándose en su título, sería entrar en una contradicción absurda, pero no cabe duda, que una vez escuchada cada una de ellas, su título cobra una fuerza impresionante, casi surgida de un determinismo existencial que le da vida.

En cuanto a la grabación, está realizada en riguroso estéreo. Como en anteriores obras trabajo sobre la base de la orquesta virtual que me proporciona mi Korg Extreme y, a la vista de los resultados obtenidos por la coloratura de los instrumentos, nadie dudaría de la efectividad de este gran invento tecnológico, que hace posible realizar mis sueños en una época en que llevar a cabo un trabajo orquestal es más que impensable.

El gran reto surge con la mezcla y la grabación casera y, por ende, de la falta de conocimientos técnicos que un ingeniero de sonido podría obtener. En contrapartida, trabajar de esta manera te permite una total independencia y libertad, uno mismo se convierte en juez y parte de su obra creativa.

Concibiendo un reino:

En un marcado tono jovial, con escalas cromáticas que sugieren cierto caos de eufórica esquizofrenia. El ritmo marca determinantemente el hilo conductor por medio no sólo de los instrumentos de percusión, sino por la totalidad de ellos. En esta pieza ,como en el conjunto de la obra,  existen “voces” diferenciadas que exponen su propio argumento, no dependiendo el uno del  otro salvo en la medida que el eje imaginario marca. En ocasiones, también se producen “conversaciones” entre familias de instrumentos.

La coartada histórica:

Es obvio que el viento, en general, y el metal, en particular, juega una importancia trascendental en esta suite.

El tempo viene marcado por un estilizado ritmo de vals. El “color” de los instrumentos es esencial en esta pieza en particular y, en general, en el conjunto de la suite.

La relación alternada de tempos no es casuística sino intencionada. Estableciendo un paralelismo textual: a la euforia enervada le sigue la necesidad de establecer unas bases en la que consolidar el status al que se pretende llegar.

Un himno para una patria:

El marcado carácter ternario se mezcla con el binario, se funden  para crear esta marcha que acaba en toda su pompa con la caja redoblante y los platillos. Como cualquier marcha, no está exento de ese optimismo embriagador que la circunda y que contagia. Recuerda, en este sentido, a las famosas marchas que solían componerse tras el fin de un período bélico o la celebración de un acontecimiento ejemplar transmitido al pueblo en forma de música.

¿Dónde están mis aliados?

El viento metal asume aquí su protagonismo junto al melancólico clarinete que expone un tema lastimero, y la incertidumbre o duda que refleja la flauta, el oboe y el fagot. El oboe toma el relevo del clarinete y la cuerda actúa de caja de resonancia del mismo.

El tema trata de transmitir esa sensación de soledad  angustiosa y decepcionante asaltada por la confusión y la duda de no ser uno mismo responsable de tal situación. Las expectativas siempre suelen estar rodeadas de un halo de nebuloso optimismo.

¡ Se hace saber! Var. De un tema popular.

El consiguiente modelo ternario recupera de nuevo protagonismo en esta pieza inspirada en “La farola de palacio” un tema popular utilizado para la creación de esta obra, con un estilo desenfadado, infantilizado.

Tombeau o el espíritu numantino:

Suele ocurrir que las ideas mueren en el caldo de la realidad o, dicho de otro modo, que siempre generamos mayores expectativas de las que al final se consiguen alcanzar.

El tombeau pone el broche final a esta sarcástica suite, tal vez bajo los dominios de un inconsciente catastrofista o pesimista de los resultados que uno espera obtener y que en definitiva, no son más que un ilusionismo, un espejismo creado a nuestra imagen y semejanza.

berekekê, 9 de noviembre de 2.013